MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS

Tan cerca de Dios y tan lejos de…

La democracia se instauró en la nueva nación de la costa este de la América del Norte apenas se independizó de Inglaterra en 1783. El progreso y la ciencia empezaron su acelerada marcha ascendente y el pequeño país se expandió de costa a costa. En cambio, el México independiente de 1821 se declaraba católico e intolerante con otros credos.

I. El tratado McLane-Ocampo

Dos historias de México

© Héctor Villarreal

Únicamente los mexicanos educados en colegios particulares han oído hablar del Tratado McLane-Ocampo, un tratado propuesto por Benito Juárez a Estados Unidos y rechazado por el Congreso de aquel país. La historia oficial pasa por él brincando de puntitas, como sobre brasas, o no menciona jamás el tema. En cambio, la derecha y la Iglesia católica siempre lo traen a colación cuando se les remueve el rencor antijuarista por la pérdida de sus riquezas. Desde el lado oficial y oficioso se nos dice que, en primer término, las circunstancias de la época obligaron a Juárez a conceder lo que en el Tratado concede, y en segundo, que éste no concedía lo que nos cuenta la derecha y por tanto no tuvo la gravedad que le atribuye. A continuación, un extracto de los puntos más delicados de ese documento para que cada quien saque sus propias conclusiones. Primero, unos antecedentes.

La época

En los primeros treinta años de vida independiente México tuvo cincuenta gobiernos: mayor anarquía no es posible. “La vida del país estuvo a merced de divididas logias masónicas, militares ambiciosos, intrépidos bandoleros e indios relámpago”, dice el historiador Luis González y González. Esta situación lo llevó a perder la guerra contra un país mucho más pequeño: Estados Unidos. La separación de Centroamérica, luego la de Texas y por último la pérdida de medio territorio en 1847 condujo a la juventud ilustrada y liberal mexicana a iniciar la revolución de Ayutla y a plasmar sus ideales democráticos en una nueva Constitución. “Conservadores y liberales coincidían en la creencia de la grandeza natural de su patria y de la pequeñez humana de sus paisanos. Ambos concordaban en la idea de que la sociedad mexicana no tenía el suficiente vigor para salvarse por sí misma” [Idem]. Los conservadores veían su salvación en Europa: “Perdidos somos sin remedio si la Europa no viene pronto en nuestro auxilio”, habría de exclamar Lucas Alamán. Los liberales veían la salvación de México en el joven y democrático Estados Unidos.

Triunfos de los conservadores

Los conservadores se levantan en armas contra la Constitución liberal, iniciando así una guerra civil que duraría tres años. El primer año es de triunfos para los conservadores. Juárez pierde el país, es hecho prisionero, y una vez liberado abandona México y reorganiza su gobierno en Nueva Orleáns. De inmediato lo instala en Veracruz y solicita el reconocimiento de Estados Unidos. Melchor Ocampo, ministro de Relaciones Exteriores de Juárez, firma, en 1859, el tratado que lleva su apellido y que, resumido, dice así (los subrayados y comentarios entre paréntesis son de este columnista):

Texto del Tratado McLane-Ocampo

Artículo 1§. …cede la República Mexicana a Estados Unidos y sus conciudadanos y bienes, en perpetuidad, el derecho de tránsito por el istmo de Tehuantepec, de uno a otro mar… (Claro, solamente el tránsito, y los gringos son siempre tan escrupulosos de no tomarse el pie cuando les dan la mano, pregunte usted a Panamá.)

En los primeros treinta años de vida independiente México tuvo cincuenta gobiernos: mayor anarquía no es posible.

Artículo 2§ Convienen ambas repúblicas en proteger todas las rutas existentes hoy o que existieren en lo sucesivo al través de dicho istmo. (Y más temprano que tarde Estados Unidos habría observado que México no era eficaz en esa protección, como no lo es ahora contra el narcotráfico.)

Artículo 5§ Conviene la República Mexicana en que si en algún tiempo se hiciese necesario emplear fuerzas militares para la seguridad y protección de las personas y los bienes que pasen por alguna de las precitadas rutas, empleará la fuerza necesaria al efecto; pero si por cualquier causa dejase de hacerlo, el gobierno de los Estados Unidos, con el consentimiento, o a petición del gobierno de México, o de su ministro en Washington, o de las competentes y legales autoridades locales, civiles o militares, podrá emplear tal fuerza con éste y no con otro objeto… (Menos mal que aclaran, aunque hasta un alcalde mexicano de Salina Cruz podía llamar en su auxilio al Ejército de Estados Unidos que, cumplida su misión, se retiraría, but of course.)

Por si acaso

Pero podría ser posible que los mexicanos, que habían saqueado Palacio Nacional antes de que lo tomaran los soldados estadounidenses en la guerra de 1847, hubieran quedado convertidos en patriotas a toda prueba por obra del espíritu santo, así que el último párrafo de ese artículo prevé: “Sin embargo, en el caso excepcional de peligro imprevisto o inminente para la vida o las propiedades de ciudadanos de los Estados Unidos, quedan autorizadas las fuerzas de dicha República para obrar en protección de aquellos, sin haber obtenido previo consentimiento” (ni del alcalde de Juchitán ni del jefe militar de Coatzacoalcos, que resistirían cualquier cañonazo en millones de dólares), “y se retirarán dichas fuerzas cuando cese la necesidad de emplearlas”. (¡Uf! Menos mal.)

Y Guaymas, Matamoros y Mazatlán

Artículo 6§ La República Mexicana concede a los Estados Unidos el simple tránsito de sus tropas, abastos militares y pertrechos de guerra […] desde la ciudad de Guaymas, en el golfo de California, hasta el rancho de Nogales, o algún otro punto conveniente de la línea fronteriza […]

Artículo 7§ La República Mexicana cede por el presente a los Estados Unidos, a perpetuidad, y a sus ciudadanos y propiedades, el derecho de vía o tránsito al través del territorio de la República de México, desde las ciudades de Camargo y Matamoros, o cualquier punto conveniente del Río Grande (Bravo), en el estado de Tamaulipas, por la vía de Monterrey, hasta el puerto de Mazatlán, a la entrada del Golfo de California, en el estado de Sinaloa.

Y nos dijeron que no

En Estados Unidos, la guerra civil contra el sur esclavista ya se veía venir. Por lo mismo, el Congreso de ese país rechazó el generoso regalo para no fortalecer más a los estados sureños. Una defensa a ultranza de esta traición sostiene que Juárez, tan grande en otros aspectos, se vio obligado a ofrecer el país en la bandeja de plata que acabamos de leer, para derrotar a los conservadores. Aplicando la misma regla podría decirse que, al resultar vencedores los liberales, los conservadores “se vieron obligados” a recurrir a Francia y traer a Maximiliano. (Quien, por cierto, para desaliento de los conservadores, ratificó todas las leyes liberales.) Hoy día [1997], tanto Inglaterra como Francia están gobernadas por partidos conservadores. ¿Se justificaría que laboristas en la primera y socialistas en la segunda llamaran en su ayuda a Estados Unidos, entregando similares concesiones a perpetuidad?

[Publicado originalmente en La Jornada, columna “La ciencia en la calle”, 21 de abril de 1997]

II. ¿Por qué somos pobres?

Es agobiante, pero todo parece indicar que los mexicanos hemos perdido otros seis años, luego de traspapelar dos siglos en motines, asonadas, alzamientos, revoluciones y derrocamientos de presidentes. Casi dos siglos que se nos fueron en el intento ambivalente de distanciarnos de Estados Unidos y protegernos del mundo.

¿Cuáles son las mayores diferencias observables entre un país y el otro? México empezó siendo un enorme país con más del doble de su actual territorio; los Estados Unidos eran un pequeño grupo de colonias inglesas, todas en la costa Atlántica. Y para la primera mitad del siglo XIX los habitantes de los jóvenes Estados Unidos ya eran famosos en Europa como nuevos ricos que se codeaban con los grandes imperios de la época: Inglaterra y Francia. De todo el norte de Europa llegaban trabajadores calificados deseosos de inmigrar como nuevos ciudadanos. ¿Qué había ocurrido en tan poco tiempo?

—Los jóvenes Estados Unidos jamás dudaron en celebrar la llegada de sus “padres fundadores” y al presente el Día de Acción de Gracias es una festividad que supera a la Navidad.

—Ofrecieron al mundo libertad política, religiosa y comercial: tres libertades por las que los fundadores de las colonias inglesas habían preferido abandonar la vieja Inglaterra.

—Los padres fundadores trajeron a tierras americanas el interés por la ciencia que por esos años iniciaría en Inglaterra la revolución industrial y con ella la producción en masa.

—Cuando las primeras máquinas, con la fuerza recién descubierta del vapor, comenzaron en Inglaterra a mover telares, barcos y fábricas, sus colonias americanas establecieron universidades y centros de educación superior. Scientific American tiene más de 150 años; Science más de cien y la comunicación entre científicos dio lugar a la integración de asociaciones todavía existentes.

El caso mexicano

En México arrancamos con ventaja de un siglo, entre el establecimiento del virreinato y la de las colonias inglesas. Nuestra primera universidad antecedió en dos siglos a las primeras instituciones de educación superior en el territorio que serían luego los Estados Unidos. Pero, si revisamos los mismos tres puntos encontramos lo siguiente:

—La fundación de México sigue siendo un secreto vedado a los niños. Ocurrió con la caída del imperio azteca, odiado por su inmensa crueldad, a manos de los pueblos vasallos comandados por un puñado de españoles. Esa gesta, la fundación de nuestro país, nos avergüenza y sigue siendo el esqueleto escondido en nuestro sótano más oscuro.

No ofrecimos, ni para nosotros ni para el mundo, libertad política porque la Democracia con sus votaciones y su respeto a la voluntad expresada por los ciudadanos nos pareció tontería de gringos.

—No ofrecimos, ni para nosotros ni para el mundo, libertad política porque la Democracia con sus votaciones y su respeto a la voluntad expresada por los ciudadanos nos pareció tontería de gringos. Nos recetamos el “fraude patriótico” y el levantamiento militar contra los errores del pueblo en las urnas. Votos y elecciones eran frutos ajenos con los que no experimentamos en los trescientos años de virreinato, cuando se gestó el pueblo mexicano.

—La libertad religiosa la declaramos inexistente desde antes de tener leyes; las bases de nuestra futura legislación: los Sentimientos de la Nación, proclamados por Morelos, ya afirman que no habrá libertad de pensamiento en lo que a religión toque. El término “librepensador” era una ofensa que se dirigía contra quien pusiera en duda el magisterio terrenal y celeste de la Iglesia católica, única permitida.

La libertad de comercio no ha existido nunca, ni ahora: todavía no puede usted, lector, perforar un pozo petrolero si encuentra un yacimiento en su patio ni comprar petróleo crudo para refinarlo y producir gasolinas. Para hacerlo, debe establecerse en Texas; no puede usted pedir que le vendan el gas que Pemex quema ni instalar una planta que produzca energía eléctrica. No pudimos, por casi dos siglos, hacer carreteras ni vías férreas ni puertos. Vaya, no nos permitía la ley, hasta hace poco, ni contar nosotros mismos nuestros votos y declarar ganadores.

—La ciencia y la técnica han sido vistas siempre con sospecha por la jerarquía católica. Mientras en Estados Unidos las oficinas de patentes se llenaban de artilugios, en México la vieja universidad pontificia debatía a Santo Tomás. Por eso Estados Unidos es rico y nosotros pobres. Por eso nuestra gente joven huye de esta opresión centenaria. ®

[Publicado originalmente en la revista Contenido, columna “Un vaso de agua”, no. 484, 2003.
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Publicado en: Agosto 2010, Destacados, México y Estados Unidos: una relación bipolar

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  1. Muy interesante su articulo, caballero. Me parece que hace una presentacion un tanto valida en referencia a los inicios de cada una de estas dos naciones. Sin embargo vale la pena mensionar que Estados Unidos empezo muy bien historicamente, llego a ganarse la admiracion de muchas naciones del mundo, como tambien el odio y el desden de los pueblos nativos de Norte America, a quienes despojaron, masacraron, y casi exterminaron de estos territorios. Mexico, se estanco por razones que ud. muy bien explica en su articulo, pero por otro lado dio un rostro mas humano, y apesar de sus orrores y errores, las poblaciones aborigenes Mexicanas todabia sobreviven, y son parte integra de la sociedad Mexicana, a diferencia de Los Estados Unidos. Por otra parte, con todo y los defectos que llevaron a Mexico a quedarse estancado industrialmente, y politicamnente, esto no sigifica que los Mexicanos tengan que migrar al norte para conocer un mundo mas digno, solo bastaria con que la oligarquia mexicana, diera pasos a la libre competencia, y permitiera una democratizacion de el pais, para que Mexico pudiese ser otro. Disculpe, los errores y orrores ortograficos, pero escribo desde un teclado Ingles. Saludos

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