PINTURA Y MALICIA INFANTIL

Obra plástica de Dianné Ruz

La obra de Dianné Ruz confunde mundos fantásticos con sensaciones humanas. Sus cuadros tienen un dejo de Leonora Carrington, sin que eso le reste originalidad; por el contrario, se distingue un pincel auténtico. También se nota una vocación exploradora, y a pesar de que los tonos son constantes no ocurre lo mismo con la temática. Nos encontramos además con cuadros que insinúan una narrativa oculta (como el del  hombre suicida) que con reescrituras de viejas historias (como el de caperucita) o seres extraordinarios, más cercano a la literatura infantil que al surrealismo. Pinturas maliciosas por eso mismo. Cuando le pregunté a Dianné si quería ponerle título a su obra o escribir un texto para presentarla me dijo, un poco en serio y un poco en broma, que preferiría no hacerlo y que si acaso lo hiciera, pondría una canción de Gloria Trevi. Respeto  su silencio y el escándalo contenido de su pintura. ®

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Publicado en: Mayo 2010, Plástica

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  1. Es imposible pasar por la obra de Dianné Ruz sin detenerse sorprendido a mirar – aunque sea en un reojo temeroso – a la intimidad propia. Hay algo de malévola inocencia en sus cuadros, en el pequeño con ojos de lagarto y en la perturbadora sonrisa tripartita de la niña del pirul; inocencia desde adentro, más allá del físico; como desprendida de su propia fuerza e inquietante apariencia, inocencia infantil, pero severamente dura con el lobo muerto y sus pinceladas fotográficas, como quién mata a la realidad por medio de la fantasía, viviendo entre ambas.

    Felicidades, Dianné Ruz.

  2. Me encanta la obra de Dianné Ruz. De verdad que es atrayente, perturbante y fascinante. Como la vida misma.

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