Rius versus el monstruo imperialista

La construcción de los ídolos

Elena Poniatowska lo consideró uno de los grandes educadores de México del siglo XX, y Carlos Monsiváis dijo que en el país existen tres secretarías de educación: la SEP, Televisa y Rius (1934–2017).

Cuadro de Rius para Los Agachados.

Tenemos que hablar de lo muy conservador que era el célebre monero Rius. Para hacerlo, pondré de ejemplo este número de la revista Los Agachados que me topé ayer (que corresponde al 22 de noviembre de 1978; 291 números de esta revista los publicó Editorial Posada del 7 de septiembre de 1968 al 17 de enero de 1977, y 59 números de la segunda época del 8 de noviembre de 1978 al 19 de diciembre de 1979).

Dedicado al actor John Travolta —Vaselina, Fiebre de sábado por la noche—, en él Rius afirma que todo México -¡TODO!- está hasta el gorro del “travoltismo”.

Aquí, se refiere a Elvis de manera despectiva. El maestro Rius despreciaba aquellas manifestaciones culturales que consideraba colonialistas, imperialistas, etc. Travolta es un muñeco tarado a la altura de una juventud mexicana igualmente tarada.

Aquí Rius se vuela la barda. Entrecomilla el adjetivo “normal” con el que Travolta se describe a sí mismo —cita sacada de alguna entrevista, muy probablemente, pues Rius era un conocidísimo arqueólogo–saqueador de revistas y libros— y menciona que es bisexual. Ergo, bisexual = anormal.

Por lo tanto, heterosexual = normal.

Travolta es, según Rius, “un arma de penetración del imperio”. Por supuesto que el showbiz gringo es una maquinaria ideológica, pero aquí tenemos el clásico reclamo de la izquierda más tradicional: el rock, los cómics, las actrices, todo, es colonialismo. Ya, tío.

Aquí viene lo grave. Según Rius, el gobierno debería de controlar lo que ve y lee la población. El gobierno “permite” la penetración yanqui. Rius se escandaliza por lo permisivo que es papá gobierno.

Híjoles: “El gobierno mexicano ha perdido el control de la cultura de masas”. Y peor: el culto a la personalidad de personajes como Fidel Castro, Ho Chi Minh y Mao beneficia, Rius dixit, a la sociedad. Hay que idolatrar a políticos, dice.

Bueno, “Fidel Castro llegó a plantear durante un discurso la teoría […] de que la homosexualidad era un flagelo de las ciudades, que en las zonas rurales, donde no había ese tipo de “pepillitos aburguesados”, esa degeneración moral no solía presentarse” (Véase “Cuba, discriminación y propaganda”).

Tiene sentido que Rius se sintiera espantado por un John Travolta bisexual. La clase de políticos a la que Rius sugiere idolatrar es a la que encierra y oprime a disidentes, raritos, opositores. Todo aquel que se encuentre en el lado opuesto al de la militancia.

Rius promovía una ideología opresora. Al final, si fue un monero anti–gobierno fue porque el gobierno que estaba en el poder —el nefasto PRI, antecesor y padre de la “izquierda” que nos gobierna ahora— no era de su simpatía ideológica. Pero su ideal era un gobierno controlador.

El problema del PRI es que no fue capaz de crear “ídolos con los que la gente se identifique”. Lamenta que la virgencita de Guadalupe —oh, ¿no que muy ateo, don Rius Frius?— haya sido desplazada por “ídolos de barro” en donde pesa lo mismo Raúl Velasco que el “Púas” Olivares.

El problema para Rius no es que el pueblo mexicano sea idólatra, sino que adore a falsos ídolos. ¿Quién decide cuáles ídolos son los buenos? Pues él, dentro de su muy sesgada y conservadora construcción ideológica, militante.

Hasta Kalimán sale raspado por el análisis de Rius. Ya nadie se acuerda de los héroes que nos dieron patria, snif, ahora sólo quieren ver la tele, ir al cine y escuchar rock. Esa juventud desenfrenada, que de seguro se las truena y tiene sexo premarital.

Ahora, no me extraña que el discurso presidencial actual se parezca tanto a éste, el de las décadas finales del siglo XX. Al parecer, así estaba configurado el pensamiento izquierdista, sólo que por encimita parecía liberal. Que el gobierno controle todo, hasta la prensa.

Fuera las ideologías exóticas, todo es un complot mayor, ideado por Estados Unidos y las grandes corporaciones. Que regresen los viejos héroes que vienen en los libros de texto, pongámosles un altar, que se erijan más estatuas de ellos.

Y Rius es a quien no se cansaban de postular para secretario de Educación. No, pues sí. ®

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Publicado en: Cómic

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