SALIENDO DE LA CAVERNA

Aproximación al socialismo del siglo XXI

Chávez y su movimiento son como el canto de las sirenas. En cuanto nos alcanza quedamos envueltos en su melodía y, como consecuencia, perdemos cualquier objetividad posible. El efecto del chavismo, de hecho, es como un fármaco en su acepción griega; para unos sirve de medicina y para otros de veneno.

© Cossío

Chávez, la sirena mayor, es particularmente celoso respecto del logro de este efecto. Bien sea que lo haga de manera espontánea, debido a su temperamento impulsivo, o como una estrategia planificada es sus noches de hipomanía, lo cierto es que el grueso de las reacciones a su lengua incendiaria se reducen básicamente a dos; a él se le ama o se le odia; se le defiende hasta los límites de plantearse una guerra santa o se le adversa, incluso, usando el propio cuerpo como arma (como en el caso de Franklin Brito, quien no hace mucho sostuvo una huelga de hambre hasta morir).

Nadie parece tener la fuerza suficiente para resistir este embate. Es muy difícil encontrar una distancia prudente que permita ver el tornado, pero sin ser arrastrado por él. Por todo esto, para entender el chavismo es necesario mantenerse firmes a una serie de lineamientos; mástiles a los que podemos amarrarnos para mantener la perspectiva y la independencia de pensamiento.

El primero de estos lineamientos, quizás el más importante, es el de centrarse sobretodo en los hechos antes que en las descripciones presentadas por los actores sociales; en este caso, Chávez y sus seguidores —e incluso muchos opositores. La consecuencia de obviar este punto hará que seamos como Sean Penn, que terminó diciendo estupideces por aceptar sólo lo que le mostró el gobierno en esas vacaciones pagadas que le brindaron para “ver la revolución”. Peor aún, podemos acabar como Oliver Stone, quien a fuerza de desconocer la historia latinoamericana, y en su afán de polemizar, hizo una película propagandística llamada South of the Border. [Véanse estos artículos en Replicante: ¿Por qué al sur de la frontera? y Al sur de la frontera.

Todos estos personajes hacen lo que pueden desde que cayó el Muro de Berlín y, con él, cualquier esperanza en un socialismo real y justo para seres humanos de carne y hueso. El trauma fue tan grande que pareciera que la izquierda, luego de eso, se volvió loca; como una persona con doble personalidad, se disoció.

Por cierto, ya ni viene al caso mencionar a los socialistas de salón, ésos que desde su piso en París opinan que es maravilloso lo que sucede en Venezuela; mucho menos a los adolescentes eternos que desde Estados Unidos llevan su t-shirt del Ché sin tener ni la más puta idea de lo que pasa fuera del vecindario. Todos estos personajes hacen lo que pueden desde que cayó el Muro de Berlín y, con él, cualquier esperanza en un socialismo real y justo para seres humanos de carne y hueso. El trauma fue tan grande que pareciera que la izquierda, luego de eso, se volvió loca; como una persona con doble personalidad, se disoció. De un lado hacia el cosmopolitismo y del otro hacia el autoritarismo. Lean a Giddens y su Un mundo desbocado; es un buen resumen para ver que Chávez y su séquito forman parte de los segundos, mientras que filósofos e ilusos primermundistas se ajustan más al primer grupo. Como aclaración a este párrafo debe decirse que hay socialismos, pero no al estilo monolítico que desea la vieja escuela. Canadá o Dinamarca han tomado lo mejor del socialismo, pero dudo mucho que por esos lares haya alguna pasión por defender el término más allá de los beneficios de, digamos, un sistema de salud socializado.

© Efasto

Volviendo al eje central, cualquier cuento de camino, sea de un lado o del otro, debe siempre ser validado por los hechos, pues son éstos los que en última instancia nos permiten determinar lo que de verdad está ocurriendo. Al hablar de hechos el asunto debe entenderse en su sentido más concreto, el de indicadores claros que sustenten las opiniones emitidas. En este sentido, la toxicidad del socialismo del siglo XXI es tan poderosa que ahora la historia de Venezuela se lee en paralelo, de manera que para cada “hecho” siempre se tienen dos versiones. Por ejemplo, en Venezuela hubo un “paro petrolero” —para unos— versus una “huelga golpista” —para otros—; “un vacío de poder” frente a “un golpe de Estado”; privación de libertades o, como le gusta decir a los seguidores del gobierno, “protección del Estado para individuos que no pueden protegerse a sí mismos”.

El segundo lineamiento podría definirse a partir de la noción de círculo hermenéutico. Es necesario mantenerse en la danza continua que va del detalle al todo y del todo al detalle. Sólo en esta operación de contraste es que puede mantenerse esa objetividad relacionada con la congruencia o, para decirlo en clave sartreana, de la autenticidad del acto. Olvidar este asunto nos lleva a la mala fe, a autoengañarnos respecto de lo que pasa. Sólo para aclarar este punto, usemos el tema de la violencia. ¿Es la revolución chavista un movimiento violento? Lo primero que dirá Chávez es que es un movimiento pacífico, salido desde el amor más puro a la patria y a todos los venezolanos; todos los chavistas asentirán y dirán que incluso hay leyes para hacer frente a la violencia; que gracias a su máximo líder están prohibidos los videojuegos y los juguetes violentos y que se aplica la ley cada vez que los medios (“golpistas”) pasan imágenes de violencia, como las fotos de los muertos de fin de semana.

Así las cosas, nadie en esa esquina mencionará los dos mil millones de dólares gastados por el gobierno en armas rusas, los 15 millones de armas ilegales en el país, mucho menos los murales revolucionarios que adornan las grandes ciudades, pueblos y caseríos; imágenes de la Virgen María cargando al niño Jesús y una ametralladora, Bolívar a la manera del Sagrado Corazón de Jesús pero con una granada explosiva en vez de corazón. Tampoco hablarán de los grupos populares que reciben apoyo del gobierno a través de entrenamiento y armamento militares. Confrontados con estas otras piezas, nuestros revolucionarios primero distraerán nuestra atención para luego desviarla completamente diciendo que somos agentes de la CIA y que de allí nuestro interés por esos detalles insignificantes. Como en la Cuba castrista, cualquier disidencia es contrarrevolucionaria.

Si algo puede decirse de Chávez es que ha encontrado una fórmula fuerte para mantenerse inamovible. La clave es simple, y consiste en nunca responder directamente una pregunta. Préstese atención y se verá que él siempre responde tangencialmente y sin argumentos. Esa es la constante de Hugo Chávez frente a las preguntas difíciles. Como ilustración, para el momento en el que el presidente buscaba la reelección, un periodista irlandés le preguntó por qué la reelección era válida para el presidente y no para los alcaldes. La respuesta dio vueltas alrededor de la monarquía inglesa y su expansionismo colonialista de antaño, sin ofrecer ningún argumento respecto al por qué de este doble criterio. Recientemente, en la famosa entrevista que le hiciera la BBC al primer mandatario, se le preguntó: ¿Diría usted que su revolución está fracasando? “Peor están en Estados Unidos”, fue la respuesta inmediata.

Con esto se llega al tercer lineamiento que podría enumerarse para sostenernos como observadores capaces de tomar distancia con respecto a un objeto que, en sí mismo, tiene la capacidad de revolvernos las tripas y sacar lo peor de nosotros. Lo que sucede en Venezuela es un proceso complejo, que requiere de mucha paciencia y capacidad de análisis; de ir poco a poco separando niveles; lo social de lo cultural de lo político; lo particular de lo colectivo; el Estado, el gobierno, las instituciones y el individuo; el pasado, el presente y el futuro; el grano de la paja y, por encima de todo, los deseos —lo que debería ser— de lo que en realidad es.

Casi nadie se embarca en esta aventura y esto, por supuesto, es entendible. Al final es mejor mantenerse drogado que sufrir la desilusión o el dolor de estar frente a un país, que como el Pakistán de Salman Rushdie, se deshace y se fragmenta, se pone cada vez más en guerra consigo mismo, como un milagro que salió mal. Así que con Venezuela, al menos por el momento, no queda de otra. Si tu país se vuelve loco o se emborracha, vuélvete loco o emborráchate. De lo contrario, es mejor que te vayas. ®

Links relacionados:

Sobre la muerte de Franklin Brito (2do párrafo): http://www.eluniversal.com/2010/08/30/pol_ava_fallece-franklin-bri_30A4405213.shtml

Sobre Sean Penn (párrafo 4): http://www.abc.es/20100311/cultura-cine/sean-penn-periodistas-llaman-201003111830.html

El documental de Oliver Stone (párrafo 4): http://www.imdb.com/title/tt1337137/

El amor de Chávez (párrafo 7): http://www.youtube.com/watch?v=sVajhEt47NQ

Sobre la ley de videojuegos (párrafo 7): http://www.elpais.com/articulo/tecnologia/Venezuela/declara/guerra/videojuegos/violentos/elpeputec/20090828elpeputec_1/Tes

Sobre las imágenes prohibidas en los periódicos (párrafo 7): http://www.elcomercio.com/2010-08-16/Noticias/Mundo/Relacionados/Editorial.aspx

Sobre la compra de armas (párrafo 8): http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2010/04/100405_venezuela_rusia_armas_putin_chavez_jp.shtml

Sobre las armas ilegales en Venezuela (párrafo 8): http://informe21.com/diputado-juan-jose-mendoza/9-15-millones-armas-ilegales-circulan-venezuela

El mural de la virgen con la ametralladora (párrafo 8): http://cagaepais.files.wordpress.com/2010/04/virgenyninio1.jpg

El video donde se expone al periodista irlandés (párrafo 9): http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/hugochavez/espanol/view/ (segmento 7, 1:08:00)

La entrevista de la BBC a Hugo Chávez (párrafo 9): http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2010/06/100611_video_entrevista_chavez_bbc_pea.shtml

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Publicado en: Destacados, La izquierda latinoamericana, Septiembre 2010

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