¿ES MÉXICO UN PAÍS NEOLIBERAL?

El Estado versus el libre mercado

Si México fuera un país neoliberal no habría Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ni libro de texto gratuito ni programas oficiales de educación ni becas. No habría Seguro Popular ni Seguro Social ni ISSSTE ni Fovissste, ni cuotas a trabajadores y patrones. Ni consejos de Ciencia y Tecnología ni para la Cultura y las Artes ni becas para investigadores y creadores.

Aunque el neoliberalismo puede dar lugar a diversas ideologías, es, antes que cualquiera otra cosa, un análisis fenomenológico de la acción humana, en particular de los procesos de interacción de los agentes económicos en los mercados. La tesis central del neoliberalismo afirma que la libre interacción de estos agentes es el medio oportuno y eficaz para alcanzar el progreso económico, y la evidencia empírica lo comprueba. Los economistas neoliberales afirman —siguiendo en ello a la teoría liberal clásica de Adam Smith— que los mayores beneficios para la sociedad no se derivan de la deliberada acción gubernamental, y demandan que la economía reciba un conjunto de reglas que permitan la libre competencia.

Milton Friedman (1912-2006) —junto con su esposa Rose, autores de Libertad de elegir, libro básico para el estudio del tema— están de acuerdo en que se busque el bienestar de todos los hombres y se combata la pobreza, pero considera que los medios para ello fallan cuando son planeados y controlados por el Estado; prueba de ello —argumenta— son los intentos que en aras de asegurar la igualdad han conducido a totalitarismos como en Rusia, China y Camboya. Por tal razón, el mejor modo de procurar esa igualdad está en la libertad individual garantizada por el Estado, y no el constreñimiento de ésta bajo la promesa de la prosperidad futura.

Los economistas neoliberales afirman que los mayores beneficios para la sociedad no se derivan de la deliberada acción gubernamental, y demandan que la economía reciba un conjunto de reglas que permitan la libre competencia.

Algo más en referencia al individualismo: al ser ésta una concepción parcial de la persona humana y su naturaleza social, su noción del bien común es como la suma de los bienes individuales. Los Friedman, por ejemplo, introducen Libertad de elegir con una cita de La riqueza de las naciones que dice: “Al perseguir sus propios intereses, el individuo promueve a menudo los de la sociedad de un modo más efectivo que cuando intenta directamente promoverlos”.

Así, el paradigma neoliberal apunta a una sociedad gobernada por el libre mercado, al cual debe subordinarse el Estado. Algunas premisas fundamentales en este sentido, postuladas por Milton y Rose Friedman, son:

—Es el mercado el que fija —si en ello no interfiere el Estado— salarios, precios, empleos, tipo de cambio y la permanencia o desaparición de las empresas.

—No debe haber restricción para el libre comercio dentro y fuera de las fronteras.

—Las condiciones laborales y el progreso salarial es un asunto que se resuelve en la relación contractual entre empleador y empleado.

—No debe haber restricción para el libre comercio dentro y fuera de las fronteras.

—Los padres —y no el Estado— deben tener control sobre la educación de sus hijos. En la educación los padres y los hijos son consumidores, y el profesor y el administrador de la escuela los productores.

—La investigación y el desarrollo corren por cuenta de intereses particulares.

—La protección del ambiente debe ser estimulada por el Estado mediante incentivos económicos fiscales, pero no interviniendo directamente.

—No corresponde al Estado fijar reglas de moral social ni prohibiciones al respecto. Por ejemplo, el consumo de drogas debe quedar a la discrecionalidad de cada individuo.

—El fin del Estado es garantizar que nadie atente contra el mercado, y sus únicas funciones deben ser: la conciliación de intereses individuales mediante un sistema jurídico; asegurar la paz social con el apoyo de la fuerza pública, y garantizar la seguridad nacional con las fuerzas militares.

Por lo anterior, puedo asegurar que si México fuera un país neoliberal, es decir, que si el gobierno o régimen lo fuera:

—No habría Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ni libro de texto gratuito ni programas oficiales de educación ni becas.

—No habría Seguro Popular (con 36 millones de afiliados), ni Seguro Social ni ISSSTE ni Fovissste, ni cuotas a trabajadores y patrones.

—No habría secretarías de Desarrollo Social, Turismo, Reforma Agraria, Agricultura, Función Pública ni algunas otras. Ni consejos de Ciencia y Tecnología ni para la Cultura y las Artes ni becas para investigadores y creadores.

—No habría burócratas con plazas vitalicias (ni heredables ni vendibles).

—No habría presos por producir, transportar, comercializar o consumir drogas.

—No habría mujeres presas por abortar.

—No habría burócratas con plazas vitalicias (ni heredables ni vendibles).

—No habría presos sin trabajar, pues las cárceles tendrían que ser económicamente autosuficientes, no mantenidas con dinero de los contribuyentes.

—No habría financiamiento del erario a los partidos políticos.

—No habría subsidios en forma de programas como Oportunidades, heredero del salinista Solidaridad, que recibe 63 mil millones de pesos.

—No habría monopolios estatales como Pemex y CFE.

—No habría población económicamente activa que no presentara declaración fiscal.

—No habría impedimento para matrimonios de personas del mismo sexo.

Quien todavía tenga dudas, que tome los decretos de presupuesto de egresos de los últimos veinte años, los del dizque neoliberalismo, y revise como serie lo correspondiente a “gasto social”, y encontrará una tendencia creciente. Si México fuera un país neoliberal esa tendencia sería decreciente. ®

Próxima: ¿Qué es eso de los “Ni-Ni”?
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Publicado en: Letras libertinas, Septiembre 2010

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