Fotografía
Fotografiar la desgracia o el infortunio es un acto de perversión. Y percibir como fascinante una fotografía que exhibe con toda crudeza a seres humanos padeciendo las más extremas de las calamidades es un abierto acto de ultraje.
El escritor sonorense Carlos Sánchez impartió un taller de fotografía a reclusas de la Granja San Antonio, en Hermosillo, y reunió sus impresiones en torno a esta experiencia única para ellas.
A lo largo de 2011 Madrid ha sido testigo y anfitrión de tres importantes exposiciones que se articulan alrededor de la violencia en América Latina. Éstas son Fricciones y Conflictos (colectiva), Sicarios, de Javier Arcenillas, y Peso y Levedad (colectiva). Las muestras eran impactantes y planteaban la legitimidad de su cabida en salas de exposición.
El acierto de Ingrid Hernández es haber complejizado lo humano desapareciéndolo, reconociéndolo en su ausencia, analizándolo a través de sus hipóstasis en los objetos, de sus secuelas en el espacio. Pero, paradójicamente, al sacarlo del plano fotográfico lo multiplica, lo revienta, lo vuelve un rizoma de sentidos.
Las bicicletas en movimiento estático, suspendidas en las fotografías de este libro, editado y publicado por Fernando de la Orden, son un compendio de escenas que tienen dos ruedas en común.
Es evidente que la clase política en nuestro país ignora, o pretende ocultar, que la realidad y los movimientos sociales transitan en su propio tiempo y van gestando los elementos para que todo suceda “de repente”, una y otra vez, alentados por una histórica y subterránea (contra)corriente. La realidad no acepta sobornos y la indignación de la gente ante un sistema político ignominioso está latente, como un constante latido, como una insubordinación que sólo espera el momento adecuado para hacer emerger su fuerza y su desbordada creatividad a través de la movilización social.
Un viejo y poderoso funcionario cultural que se la creyó hace más de veinticinco años: ¿quién le dijo que era fotógrafo, por favor? Habría que leer a Octavio Paz —si viviera— sobre la “obra” de este advenedizo…
Como lo hizo Stalin con las imágenes en las que aparecían Trotsky y otros enemigos, Castro también eliminó a varios de sus antiguos camaradas de documentos y fotografías, como lo hizo con Carlos Franqui. En estos tiempos, dictadores comunistas habrían aportado mucho al desarrollo del retoque digital.
En la obra de LaChapelle la belleza es un distractor y no un elemento que acentúa el drama.
Una tarde de ocio. Una revista neoyorquina. Una foto intrigante. Se desata una cadena de reflexiones.






























