Estos son mis principios…

Las ideologías del mundo

La ideología no se circunscribe al terreno de la política sino que orienta e impulsa a la práctica cotidiana. En los más simples hechos reflejamos nuestra forma de concebir el mundo. La ideología tiende a ser excluyente y a confrontarse con otras formas de pensar y de actuar, ya sea de manera sutil, discreta, razonable o francamente violenta.

Asamblea Nacional de Francia, constituida por el pueblo llano durante el proceso de la Revolución Francesa de 1789. Los moderados y conservadores se colocaron a la derecha del presidente de la Asamblea, y los radicales y revolucionarios a la izquierda.

Asamblea Nacional de Francia, constituida por el pueblo llano durante el proceso de la Revolución Francesa de 1789. Los moderados y conservadores se colocaron a la derecha del presidente de la Asamblea, y los radicales y revolucionarios a la izquierda.

Una definición de ideología dice que es un conjunto de ideas, normalmente políticas, formuladas deliberadamente, coherentes y racionales, empleadas para delimitar y comprender la forma en que puede organizarse la sociedad. Otra habla de la ideología como un conjunto de valores sociales, ideas, creencias, sentimientos, representaciones e instituciones mediante el que la gente, de forma colectiva, da sentido al mundo en el que vive. En La ideología alemana Marx describió la ideología como las representaciones —la religión, la política, la filosofía— que el hombre se hace de la realidad ligadas a las condiciones materiales de existencia, «las condiciones reales en las que se desenvuelve la vida humana”. Marx definía también la “falsa conciencia” como la visión del mundo que no está acorde con los intereses individuales y de clase, como es el caso, por ejemplo, de los obreros que adoptan la ideología burguesa. “Todo lo que mueve a los hombres tiene que pasar necesariamente por sus cabezas”, decía Engels.

A continuación presentamos una semblanza breve y muy simplificada de las principales ideologías que recorren el mundo de Occidente a Oriente.

Anarquismo [del griego an, sin, y archos, soberano, gobierno]. William Godwin (1756–1836) escribió en su Disquisición sobre la justicia política [1793] que todos los gobiernos son perjudiciales; creía en la perfección del hombre bajo el influjo de la educación y de las instituciones, aunque éstas son la fuente de todos los males cuando perpetúan la ignorancia y la abyección. Godwin, a quien Marx tenía en buena estima, atacaba la propiedad privada y la riqueza, pues se oponen al principio de igualdad natural entre los hombres, y estaba convencido de que con el cultivo y el desarrollo de la inteligencia podría llegarse a la desaparición voluntaria de los males que resultan de la riqueza y la pobreza, así como los que derivan de la injusticia de la ley y del gobierno. Según Mijaíl Bakunin (1841–1876), “El poder de una comunidad no debe encomendarse jamás a una sola persona, aunque se trate del más virtuoso genio de la minoría más inteligente y bienintencionada. Pues según una ley inherente al mismo poder, todo ejercicio del poder conlleva un abuso del poder, y todo gobierno, incluso el nombrado por el sufragio universal, desemboca inevitablemente en el despotismo”.

Mijaíl Bakunin.

Mijaíl Bakunin.

La corriente más importante del anarquismo rechaza el Estado y prefiere las asociaciones voluntarias (comunas, cooperativas). Aunque parte de la concepción comunista, libera a ésta de la servidumbre de la acción política, privilegiando la revolución sobre las reformas graduales. Pierre–Joseph Prouhdon (1809–1865) rechazaba en su libro ¿Qué es la propiedad? [1840] todas las formas de gobierno y de propiedad, resultado ésta de la injusticia y del despojo; también se oponía a la propiedad común que resultaría de la instauración de un Estado socialista, con lo que anunciaba ya la separación entre el socialismo y el anarquismo, aunque éste había pretendido fundir los ideales del liberalismo y del socialismo.

“El poder de una comunidad no debe encomendarse jamás a una sola persona, aunque se trate del más virtuoso genio de la minoría más inteligente y bienintencionada. Pues según una ley inherente al mismo poder, todo ejercicio del poder conlleva un abuso del poder, y todo gobierno, incluso el nombrado por el sufragio universal, desemboca inevitablemente en el despotismo”.

En los años setenta surgió el movimiento punk, que tenía como ideas rectoras el rechazo a los dogmas, el cuestionamiento del establishment y el desprecio de las modas y la sociedad de masas, además de la sentencia “Hazlo tú mismo”. Como sabemos, el punk encalló en lujosas boutiques, alimentando el mundo del que renegaba con ráfagas de furia memorables, aunque muchos que hoy se dicen anarquistas reivindican esta ideología setentera. (En México, en los últimos años ha habido colectivos de jóvenes que se proclaman anarquistas, aunque han demostrado que no saben leer ni escribir; véase mi artículo “Anarquía mexicana”).

Antisemitismo. El antisemitismo es la continuación y la versión moderna de un odio histórico contra los judíos, el “pueblo deicida”; un odio que maduró en el siglo XIX con la formación de los Estados europeos y los sentimientos nacionalistas. El político alemán Wilhem Marr acuñó el término en 1881 al fundar la Liga Antisemita, que llamaba a impedir la emancipación de los judíos de Alemania —la ciudadanía, con todos sus derechos y obligaciones—, pues, como muchos europeos prejuiciosos e ignorantes de la época —incluso los de la izquierda socialista—, los consideraban un pueblo apátrida y extraño al cuerpo de la nación. “El antisemitismo no es más que la reacción de los estratos medievales y decadentes de la sociedad contra la sociedad moderna […]; bajo una máscara de socialismo aparente sólo sirve a intereses reaccionarios; es una variedad del socialismo feudal, con el cual no podemos tener nada en común. […] En suma, el antisemitismo es el socialismo de los imbéciles”, escribió Federico Engels en la Arbeiterzeitung del 9 de mayo de 1890. En el siglo XX, con la publicación de Mi lucha [1925–1928] Adolfo Hitler rebajaría a los judíos a la condición de raza inferior, incluso por debajo de los animales.

Propaganda alemana de los años veinte que representa al judío como diabólico dueño del mundo.

Propaganda alemana de los años veinte que representa al judío como diabólico dueño del mundo.

En México ha habido brotes de antisemitismo en varias épocas, por ejemplo durante el cardenismo. En los últimos años uno de los antisemitas más furiosos ha sido Alfredo Jalife–Rahme (véase “El semita antijudío”), que no cesa de acusar a mexicanos de origen judío de ser parte de un “complot financiero jázaro–sionista”. (Jalife dice que él no puede ser antisemita porque él mismo es de origen árabe, pretendiendo ignorar el origen histórico del término.)

El interminable conflicto en Israel–Palestina ha reavivado los sentimientos antisemitas en varias partes del mundo por personas que no diferencian entre judíos de distintas nacionalidades e ideologías y el Estado de Israel. (El sionismo —por el monte Sión, situado al sureste de Jerusalén— es el movimiento que surgió en Europa a fines del siglo XIX por el creciente y violento antisemitismo, que orilló a los judíos liberales a emigrar y fundar un país propio.)

Fascismo. El político y escritor francés Charles Maurras (1868–1952) fue el principal organizador del movimiento Action Française, cuyas ideas ultranacionalistas, antidemocráticas y antisemitas constituyeron un precedente inmediato de los movimientos fascistas europeos de los años veinte. Su ideario se conformaba por un nacionalismo integral: el poder autoritario de un Estado monárquico, la defensa a ultranza de los intereses nacionales en el contexto internacional y un violento antisemitismo, aderezado con un poco de anticlericalismo.

Il Duce, Benito Mussolini.

Il Duce, Benito Mussolini.

Fascismo fue el nombre adoptado por el régimen político totalitario que se estableció en Italia a partir del nombramiento de Benito Mussolini como primer ministro, en 1922, y que se prolongó hasta 1945, al final de la segunda Guerra Mundial. El término proviene de la palabra latina fasces, como se llamaba al conjunto de varas que portaban los lictores, funcionarios de la República Romana y luego del Imperio que ejercían funciones policiacas; el símbolo eran esas varas y un hacha que significaba el poder del Estado de que estaban investidos. En España Francisco Franco instauró el fascismo y en Alemania Adolfo Hitler creó una versión nacional: el nacionalsocialismo o nazismo. Las dictaduras sudamericanas de la segunda mitad del siglo XX eran de corte fascista. Una película que habla del surgimiento del fascismo es Novecento (1976), dirigida por Bernardo Bertolucci, con Robert De Niro y Gérard Depardieu. El fascismo en la actualidad ha adquirido nueva vida gracias a los movimientos neofascistas en varias partes del mundo, sobre todo en Francia con el Frente Nacional y en Grecia con Amanecer Dorado.

Hoy el término fascista se lanza ligeramente y a la primera provocación para calificar cualquier conducta o acto autoritario o de represión.

Feminismo. Los orígenes del feminismo se remontan a la Revolución Francesa. En los Cuadernos de quejas que se publicaron entonces con ocasión del anuncio de convocatoria de los Estados Generales había una gran cantidad de quejas de mujeres. Dice la académica catalana Victòria Sau i Sánchez (1939–2013):

El feminismo es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII y que supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquélla requiera.

Hay diferentes tendencias, como el feminismo de la igualdad, el feminismo de la diferencia, el feminismo radical —que lucha contra el “heteropatriarcado”—, el ecofeminismo, el feminismo autónomo, cada uno con su propia definición y especificidades. (La feminista radical estadounidense Andrea Dworkin tenía un cartel en su casa que decía “Los hombres muertos no violan”.)

En 1952 se instituye el voto para la mujer en México.

En 1952 se instituye el voto para la mujer en México.

Cuando la vieja Rusia campesina se transformó en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas la feminista Alejandra Kollontai fue nombrada Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública, puesto en el que se empeñó en impulsar leyes que mejorarían la condición de las mujeres, otorgándoles el derecho al voto, salarios iguales por labores similares y liberalizando las relaciones familiares y sexuales, lo que incluía el derecho al aborto y al divorcio, además de protección a las embarazadas y beneficios como compensaciones por maternidad y guarderías; también despenalizó la homosexualidad y abogó por el amor libre. Hasta aquí dejaron llegar a la mujer que había organizado el Primer Congreso de Mujeres Trabajadoras en 1918 —desde el cual promovió su participación en todos los aspectos de la vida pública, sobre todo en la alfabetización— y que cofundó en 1921, con un dirigente metalúrgico, Oposición Obrera, un grupo libertario que pedía la dirección de empresas y fábricas para los sindicatos de trabajadores y la conducción de la economía por un congreso de productores; esto es, el poder al pueblo y no al Estado. Hecha a un lado, Kollontai fue nombrada embajadora —la primera en el mundo— en Noruega, Suecia y México (1926–1927), lo que le salvó la vida, pues Stalin no tardaría en inaugurar una era de terror con los asesinatos y deportaciones de inocentes y opositores, incluyendo el 70 por ciento de los antiguos dirigentes bolcheviques.

El puritano Stalin dio marcha atrás a varias de las conquistas que había conseguido el trabajo político de Kollontai: derogó medidas a favor de la igualdad, penalizó nuevamente el aborto y la homosexualidad, fortaleció la familia tradicional, condenó la promiscuidad, el adulterio y la prostitución, y en adelante los costosos trámites de divorcio debían ser pagados por los interesados. (Véase “El feminismo según feministas y no feministas”).

Fundamentalismo. El término se deriva del adjetivo fundamental, aquello que sirve de fundamento; el fundamentalismo religioso es un movimiento intensamente antimodernista que se manifiesta en todas las religiones, especialmente en las llamadas religiones del libro: cristianismo, islamismo y judaísmo. Los fundamentalismos son muchos y variados, se trata de un fenómeno con el que tienen que convivir casi todas las culturas. Es la reacción de las religiones frente a los procesos de modernización, provocada por el miedo que producen los cambios culturales y sociales y la pérdida de referentes simbólicos y míticos de su sistema de valores. Los fundamentalismos propician ideologías intolerantes y fanáticas.

En México el fundamentalismo católico se manifestó en el movimiento cristero y en el sinarquismo —un movimiento que se definía nacionalista, anticomunista, católico, popular, nacionalsindicalista y que se manifestaba contra la democracia liberal.

En México el fundamentalismo católico se manifestó en el movimiento cristero y en el sinarquismo —un movimiento que se definía nacionalista, anticomunista, católico, popular, nacionalsindicalista y que se manifestaba contra la democracia liberal; en 1982 el Partido Demócrata Mexicano obtuvo 1.8% de la votación—. En Estados Unidos los creacionistas son protestantes fundamentalistas; los judíos ultraortodoxos, también fundamentalistas, no reconocen al Estado de Israel porque éste debe ser fundado por el Mesías. Actualmente el fundamentalismo más extendido y peligroso es el islámico, desde los actos cotidianos de musulmanes intolerantes en diferentes países hasta la ofensiva asesina del Estado Islámico, que ha expresado su intención de restaurar el Califato de Córdoba a Bagdad1 y aconseja a sus seguidores en todo el mundo que cometan atentados terroristas y asesinen a los enemigos. En varios países musulmanes no hay separación entre la religión y el Estado —como quisieran que no la hubiera los integristas católicos, como el anterior cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez. (Véase la interesantísima discusión “Nacionalismo y fundamentalismo religioso en el siglo XXI”).

Islamofobia. Es el temor o el odio al Islam y por extensión a los árabes y otras comunidades. Para ser un islamofóbico con todas las de la ley habría que detestar —o temer— a todos y cada uno de los más de mil millones de musulmanes en el mundo: a los árabes y a los millones de otras nacionalidades, por eso, como todas las fobias, es irracional.

Manifestación contra el islam en Alemania.

Manifestación contra el islam en Alemania.

La islamofobia se ha incrementado en gran parte del mundo occidental desde los atentados a la Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 y otros actos terroristas —como el secuestro de niñas y adolescentes por la banda Boko Haram en Nigeria—, a lo que se suman algunos usos y costumbres de musulmanes tradicionales o radicales que se guían por la sharía o ley de Alá, extremadamente misógina: las mujeres valen legalmente la mitad de un hombre como testigos de un crimen, por ejemplo, y no pueden heredar a menos que estén casadas; otras normas y costumbres son la mutilación del clítoris —aunque ésta no está en la sharía—, los latigazos o la lapidación de mujeres adúlteras o que cometieron alguna infracción, o las sentencias de muerte, fatuas, contra los blasfemos, como la que sentenció el ayatola Jomeini contra el escritor Salman Rushdie. Otra razón es la intolerancia y la violencia de algunas comunidades musulmanas en Europa contra ciudadanos e instituciones liberales, como las amenazas de muerte a los cartonistas del diario danés Jyllands–Posten en 2005 o el asesinato en 2004 del cineasta holandés Theo van Gogh por haber filmado la película Sumisión, que muestra a cuatro mujeres maltratadas y semidesnudas cuyos cuerpos han sido caligrafiados con textos denigrantes para la mujer sacados del Corán. La extrema y sanguinaria violencia del Estado Islámico también ha contribuido al aumento de la islamofobia. Debe decirse que en el Islam nunca ha habido una reforma como la que hubo en el cristianismo o en grandes sectores del judaísmo.

Sir Winston Churchill.

Sir Winston Churchill.

Liberalismo. Como dijo Winston Churchill en su discurso en la Casa de los Comunes el 11 de noviembre de 1947: “Muchas formas de gobierno han sido probadas y se probarán en este mundo de pecado e infortunio. Nadie pretende que la democracia sea perfecta u omnisciente. En verdad, se ha dicho que es la peor forma de gobierno excepto todas las demás formas que han sido probadas en su oportunidad”.

Ser liberal es abrazar y defender las libertades y los derechos de los individuos, la democracia constitucional y el Estado de derecho. Esto significa, a su vez, abrazar y defender el voto universal, la prensa libre, el asociacionismo civil, el libre mercado, la división de poderes, el federalismo y la legalidad. No está de más decir que “liberalismo”, “neoliberalismo” y “capitalismo” no son la misma cosa, como suele creerse y manejarse: el liberalismo es una filosofía con contenidos e implicaciones políticos, jurídicos, éticos y económicos; por su parte, en tanto que vulgarización y deformación de los postulados —sobre todo políticos y económicos— del liberalismo, el neoliberalismo es una ideología-práctica concentrada en la privatización sistemática de los mecanismos y agencias económicas, la desregulación intensiva y extensiva de los procesos de la economía, el consecuente adelgazamiento y empequeñecimiento del Estado y, también, en el control de la macroeconomía en detrimento del desarrollo de la microeconomía; por último, el capitalismo no es sino una forma de producción —harto conocida y que se encuentra presente como tal en el liberalismo y el neoliberalismo (“Liberalismno y neoliberalismo”, José Ramón López Rubí Calderón, Replicante núm. 11, primavera de 2007).

Más sobre el neoliberalismo:

Antes de afirmar tajantemente que México es un país neoliberal habría que considerar que si efectivamente lo fuera no habría Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ni libro de texto gratuito ni programas oficiales de educación ni becas. No habría Seguro Popular ni Seguro Social ni ISSSTE ni Fovissste, ni cuotas a trabajadores y patrones. Ni consejos de Ciencia y Tecnología ni para la Cultura y las Artes ni becas para investigadores y creadores” (Héctor Villarreal, “¿Es México un país neoliberal?”, Replicante, septiembre de 2010).

Marxismo, Comunismo, Izquierda. “¿En qué consiste la izquierda?”, se pregunta el arquitecto René González en Facebook:

Son de izquierda desde Tony Blair hasta Kim Jong-un; desde Roger Bartra hasta el sub Marcos; desde Lula da Silva hasta Nicolás Maduro; desde Michelle Bachelet hasta Fidel Castro; desde François Hollande hasta Putin; desde José Mujica hasta Daniel Ortega; desde José Woldenberg hasta el Peje; desde Felipe González hasta Pablo Iglesias… ¿Qué diablos es ser de izquierda?

Engels y Marx.

Engels y Marx.

El marxismo es una concepción del mundo, una visión global de la naturaleza, de la sociedad y del hombre. Marx y Engels afirmaban que la historia debería interpretarse de acuerdo con las condiciones materiales en que han vivido los individuos de cada estadio —la infraestructura— y que han condicionado su forma ideológica —superestructura—, esto es, la política, la economía, la religión, el arte. La lucha de clases es el motor de la historia, y es el antagonismo entre las clases opresoras y oprimidas lo que ha producido los cambios sociales y económicos. Marx y Engels creían que, finalmente, la lucha de clases llevará a la destrucción del capitalismo y la llegada de la sociedad comunista. Para distinguirse de otras corrientes socialistas, las utópicas, sobre todo, y del anarquismo llamaron socialismo científico a su doctrina pues estaban convencidos de haber creado un método científico de análisis, la dialéctica: “la ciencia de las leyes generales del movimiento tanto del mundo exterior como del pensamiento humano”. (Se considera a Heráclito el primer dialéctico. Marx tomó la dialéctica idealista de Hegel y la convirtió en el materialismo dialéctico, como base del socialismo científico.)

En México son pocas las personas y organizaciones de izquierda que han hecho una autocrítica desde la desaparición del llamado socialismo real, y muy pocos los que señalan el carácter dictatorial del Estado cubano.

No puede decirse, por cierto, que presidentes y dictadores de izquierda se guíen por principios muy científicos o que países tan diferentes como China, Corea del Norte o Cuba sean herederos de los principios marxistas —por no hablar de la antigua Unión Soviética y la espectacular implosión del bloque europeo socialista entre 1989 y 1991. Vale la pena preguntarse si es socialismo el llamado socialismo del siglo XXI del desaparecido Hugo Chávez, estirado por Nicolás Maduro en Venezuela.

En México son pocas las personas y organizaciones de izquierda que han hecho una autocrítica desde la desaparición del llamado socialismo real, y muy pocos los que señalan el carácter dictatorial del Estado cubano, por ejemplo. El dirigente del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, incluso envió una carta al dictador Kim Jong Un para hacerle saber que “progresistas del mundo sienten una gran admiración por sus grandes hazañas”. No por nada Christopher Domínguez Michael escribe:

No sé si quienes son tan indulgentes con el vandalismo de los maestros disidentes, de los llamados anarquistas o con la doctrina dictada a los normalistas de Ayotzinapa, saben bajo qué condiciones viviríamos si estos grupos gobernaran. En el mejor de los casos, tendríamos un gobierno chavista, en el peor, un régimen polpotiano («Una causa para la izquierda», Reforma, 24 de diciembre de 2014).

Hitler ensayando poses para sus discursos. Serie de Heinrich Hoffmann.

Hitler ensayando poses para sus discursos. Serie de Heinrich Hoffmann.

Nacionalsocialismo, nazismo. El nazismo fue un régimen totalitario instaurado en 1933 por Adolfo Hitler en Alemania y que quiso extender a todo el mundo. Después de la derrota en la primera Guerra Mundial Hitler quiso restaurar el orgullo alemán y fundó el partido nacionalsocialista, inspirado en el fascismo de Mussolini. El ideario nazi fue plasmado en su libro Mi lucha. A la toma del poder se suprimieron derechos y libertades individuales y las empresas y los sindicatos obreros se sometieron a la voluntad del Estado. Las actividades de los ciudadanos eran vigiladas y coordinadas por la policía y la oposición era reprimida. El país se militarizó y una gran mayoría de la población vivió con gran regocijo esa nueva era, pues muchos hombres habían peleado en la guerra y a los mas jóvenes se les había inculcado un profundo sentimiento de venganza.

El nazismo sostenía que la raza aria era la única raza superior y que era urgente limpiarla de toda sangre no aria, en especial de la de los judíos.

Hitler hizo a un lado el Tratado de Versalles y ordenó armar a la población; se estableció el servicio militar obligatorio, se anexó al territorio alemán toda la cuenca del Ruhr —que estaba bajo el control de Francia— y los territorios de Austria y Checoslovaquia. Alemania continuó con su plan de anexiones e invadió Polonia, desatándose la segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939.

El nazismo fue responsable de la muerte de más de seis millones de judíos y más de treinta millones de personas, en especial durante la invasión de la Unión Soviética.

Maduro con un cartel de Chávez. Fotografía © Luis Acosta / AFP / Getty Images.

Maduro con un cartel de Chávez. Fotografía © Luis Acosta / AFP / Getty Images.

Populismo. Éste sí que es un término resbaladizo y que se aplica casi de manera indiscriminada a actores políticos de izquierda, liberales o de derecha, desde Abraham Lincoln, Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón, Andrés Manuel López Obrador, Hugo Chávez y Néstor y Cristina Kirchner. Es, en todo caso, más un estilo de gobernar que una ideología política bien definida. El populismo nace de un líder carismático que se percibe y es percibido como parte del pueblo, y que por esa razón cree entender sus problemas y apuros. Los líderes populistas explotan el sentimiento de opresión de las masas y las injusticias sociales para movilizarlas, muchas veces en contra de los intereses de élites sociales o políticas. Los líderes populistas se mantienen en el poder precisamente por medio de su popularidad, por lo cual ponen en práctica políticas que favorezcan al pueblo aun haciendo a un lado leyes y normas constitucionales. Es el caso de la nacionalización de compañías extranjeras o la decisión de no pagar la deuda externa. Por lo general las corporaciones y las élites económicas tienden a ser las más afectadas por las políticas populistas pues el líder acude a ellas para crear antagonismos sociales que apuntalen su posición —de esta manera es percibido como el defensor del pueblo contra los intereses voraces de las corporaciones y las clases altas.

Epílogo

Grouchomarxismo.

Grouchomarxismo.

Grouchomarxismo. Unas frases de Groucho Marx: ¿No es usted la señorita Smith, hija del banquero multimillonario Smith? ¿No? Perdone, por un momento pensé que me había enamorado de usted. La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna… ¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto! Inteligencia militar son dos términos contradictorios. El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido. No piense mal de mí, señorita, mi interés por usted es puramente sexual. Desde el momento en que tomé su libro no he dejado de reírme; espero leerlo algún día. Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo. Yo no soy vegetariano, pero como animales que sí lo son. Éstos son mis principios. Si no le gustan tengo otros. ®

Notas
1. El califato es el gobierno de los califas, de los sucesores de Mahoma. El califato de Córdoba fue uno de tantos califatos, el Estado Islámico en todo caso quiere restaurar el califato Omeya de Damasco o el Abbasí de Bagdad. El primero fue el de los cuatro califas ortodoxos. El segundo el califato Omeya de Damasco (sunní). El tercero el califato Abbasí (sunní) de Bagdad y luego de El Cairo. El cuarto fue el califato fatimí de El Cairo. El quinto fue el califato Omeya de Córdoba que sólo rigió en al-Ándalus. El sexto y último fue el califato otomano suprimido por Mustafá Kemal Ataturk en los años veinte.
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Publicado en: Destacados, Insolencia

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