Eat Diveness

Exposición de Monster Truck!!!

El artista emplea el idioma grotesco e hipersexual del bondage, el glam rock y las películas camp; las obras se conectan gracias a la recurrente figura del cerdo, el acto de freír las carnitas y la opción de consumirlas.

Las referencias que aparecen en Eat DIVINESS son inconfundibles para los que hemos gozado del cine de John Waters, de los múltiples cambios de look de David Bowie y hasta de las carnitas. Al entrar a la primera sala de la galería Arena México, en Guadalajara [México], nos encontramos con la cabeza de un puerco y un gran cazo de metal lleno de aceite hirviendo. Un personaje vestido de blanco se dedica a freír la carne del cerdo lentamente. Se trata de Javier Pulido (Monster Truck!!!), autor de la obra expuesta —instalaciones, dibujos, pinturas, esculturas y performance. El artista emplea el idioma grotesco e hipersexual del bondage, el glam rock y las películas camp; las obras se conectan gracias a la recurrente figura del cerdo, el acto de freír las carnitas y la opción de consumirlas. En este contexto, el cerdo representa el capitalismo y todos sus excesos, concepto que se exhibe a través de toda la obra expuesta. La muestra acaba de presentarse en Guadalajara y estará a la vista en Ex Teresa —Ciudad de México— durante un mes.

El artista emplea el idioma grotesco e hipersexual del bondage, el glam rock y las películas camp; las obras se conectan gracias a la recurrente figura del cerdo, el acto de freír las carnitas y la opción de consumirlas. En este contexto, el cerdo representa el capitalismo y todos sus excesos, concepto que se exhibe a través de toda la obra expuesta.

Los dibujos fueron concebidos como un storyboard para un filme que será rodado por Pulido, cuya ridícula trama nos recuerda nuestras entrañables películas de ficheras. Cada uno representa una escena de este burdo thriller musical, el cual se centrará en el asesinato de Divine, la musa de Waters, por un desquiciado personaje interpretado por el artista mismo. Empujado por su obsesión con David Bowie, una dieta de carnitas, comida chatarra y revistas de chismes, el carnicero se decide a eliminar al travesti.

Eat DIVINESS esun gesamtkunstwerk, una obra de arte total relacionada con la grandiosidad de las producciones de Wagner y, más recientemente, del Cremaster Cycle de Matthew Barney. En el caso de Barney, los cinco capítulos del ciclo evocan, gracias al presupuesto y valores de producción, a éxitos taquilleros de Hollywood. El tema tratado por Barney es también diferente al descenso y decadencia del proyecto de Pulido: se trata de una historia que muestra la llegada a la madurez del personaje principal, privada de sentido del humor. Aunque el filme de Pulido está aún por realizarse, los objetos expuestos proporcionan una experiencia más visceral e íntima que las neuróticas superproducciones de Barney.

Es posible, sin embargo, considerar las obras expuestas al margen de su función como material relacionado con una película. Las salas de Arena México evocaban, gracias al uso de dos anuncios, los puestos de barbacoa que se encuentran por todo el sur de Estados Unidos. Junto a Pulido y su cazo se podía ver un anuncio en inglés: “You are what you eat”, en grandes letras fosforescentes. En otra sala Pulido instaló un pequeña cerca de madera y un puerco de verdad (que estuvo solo durante la apertura de la muestra). Un anuncio eléctrico nos ordena comer la carne de puerco: “Yummm! Eat Pork Meat”. El primer anuncio crea una disyuntiva entre las suculentas carnitas y su texto moralista; nos recuerda que todos somos unos cerdos, unos pecadores. El corral evoca el triste fin que el puerco tendrá en el matadero y tal vez nos haga reconsiderar la decisión de comer una torta de carnitas. Paradójicamente, los dos anuncios usan los mecanismos del lenguaje publicitario; esto permite a Pulido subvertirlos y crear una sensación de desasosiego en el espectador al provocar y después cuestionar sus antojos.

Los dibujos de Pulido fueron montados en los muros y sobre varias mesas que, al ser protegidas por vidrio, sirvieron también para posar las carnitas ya listas, los birotes [pan blanco salado] y varios tipos de salsas. En estas salas se continúa el concepto abordado en las instalaciones: se invita al espectador a consumir, ya sea una torta o los dibujos.

Los autorretratos de Pulido lo muestran en diferentes situaciones vergonzosas: sobre un excusado, vomitando, comiendo y, por último, como un criminal, emulando las fotos que se les toman a los detenidos en Estados Unidos. Parece que Pulido fue aprehendido en Manteca, California (lugar que, por cierto, existe) luciendo ropa interior sucia y una cara muy demacrada. Ha sido descubierto en otro acto vergonzoso, interrumpido precisamente en el momento en que se desquiciaba. He aquí la consecuencia de seguir las pasiones hasta el fondo, de creer que el capitalismo y el consumismo son la respuesta a todo: marginación, abyección, criminalización.

Varios dibujos ilustran los desplantes del cursi travesti Divine, que gusta posar de manera provocadora. Su afán de ser admirada y su artificialidad son obvios, causan risa y hasta repulsión, pero la sexualidad de Divine no pretende nada extraño; intenta ser admirada, consumir y ser consumida.

El proyecto resulta interesante desde un punto de vista interactivo, pues además de comer la carne de puerco, olerla mientras se freía y ver al cerdo descansando, la gente dejó los rastros de su actividad como consumidores. Fotografías tomadas después de la apertura nos permiten constatar que las servilletas sucias, los vasos vacíos, botellas de cerveza, huesos, retazos de carne, manchas de manteca y, por supuesto, morusas de pan y bolas de migajón, quedaron abandonadas después de una noche de convivencia. Aquí tenemos los estragos del consumismo desenfrenado: desecho, desperdicio, contaminación, apatía. Al comparar esta asquerosa sobremesa con los dibujos de Pulido nos damos cuenta de que no hay ninguna distancia entre los que fueron a la apertura y los personajes retratados. Un dibujo que dice “Disgusting!!!” presenta a una persona en el acto de leer un tabloide repleto de chismes sobre el arte y la moda, una dona a medio comer y una taza de café sucia. Al ver el dibujo fuera de contexto, o antes del desorden, es fácil crear una distancia entre el personaje que lee (Pulido), su dieta de chismes y cochinadas y nosotros mismos. Sin embargo, no somos ni diferentes ni mejores que los excéntricos personajes que aparecen en las paredes y en las mesas.

Varios dibujos ilustran los desplantes del cursi travesti Divine, que gusta posar de manera provocadora. Su afán de ser admirada y su artificialidad son obvios, causan risa y hasta repulsión, pero la sexualidad de Divine no pretende nada extraño; intenta ser admirada, consumir y ser consumida. Es una figura que utiliza el exceso y el disfraz para presentarse tal como es: un hombre que desea ser mujer. En contraste, muy pocas personas se atreven a reconocer que tal vez serían más felices en una relación homosexual o vistiéndose con ropa del sexo opuesto. Es decir, se rehúsan a adoptar las actitudes vulnerables y auténticas de Divine, Bowie y Pulido. Me encantaría saber cuántos de los asistentes al coctel de apertura gozan en privado de pasiones oscuras, apareciendo en público detrás de la fachada de la normalidad.

En sus dibujos Pulido se aleja de cualquier pretensión y se muestra como un tipo de apetitos desenfrenados en cuestión de la comida y la cultura pop, llevando el consumismo al límite. En uno de los dibujos más interesantes el artista se retrata en un excusado, salpicado de diarrea, gordo. ¿Quién de nosotros no ha estado en una situación similar, ya sea sobre el excusado, atragantándonos en un buffet, leyendo chismes prefabricados, comprando ropa sólo para pasar el tiempo, o tratando de coger, borrachos, drogados y en donde sea? Son situaciones en las que muy pocos nos ven y que tratamos de esconder al llegar la mañana. Irónicamente, estos deslices no son ni más grotescos ni menos humanos que las poses y los sacrificios o decisiones que hacemos a diario para quedar bien con los amigos y la familia. Los horrorosos dibujos de Pulido, ya sea sus autorretratos o los que representan a Divine, a Bowie y a varias figuras sadomasoquistas nos hacen confrontar a personas que no saben y no quieren fingir. Su vulnerabilidad y la fuerza de su individualidad hacen referencia a nuestro proprio conformismo como seres humanos y como consumidores.

El capitalismo funciona gracias a nuestros apetitos irrefrenables, explota nuestro deseo de tener, poseer, admirar, comer, beber, joder, ser queridos. Nos promete que comprar la mercancía nos acerca al ideal social, permitiéndonos ser más guapos y exitosos. Nadie se escapa de eso y Pulido se exhibe a través de esta muestra como un ser humano que consume y es consumido sin algún pudor, prohibiéndonos pensar que somos diferentes. La película será entretenida, pero los objetos en sí tienen el gran mérito de funcionar de manera independiente. ®

Eat DIVINESS se exhibió en la galería Arena México Arte Contemporáneo del 8 al 30 de septiembre, Contreras Medellín 288, Guadalajara, Jalisco, y s eexhibirá en el recinto de ExTeresa del 7 de octubre al 9 de noviembre, Licenciado Verdad no. 8, Ciudad de México.

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Publicado en: Arte, Octubre 2011


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