El caso Snowden

Nuevo héroe de la libertad

En Moscú, y flanqueado por organizaciones de derechos humanos, Snowden dio un discurso conmovedor y libertario hasta que dejó de serlo cuando pasó a elogiar la defensa de los derechos humanos por parte de Rusia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, países que le han mostrado apoyo pero cuyos gobiernos se distinguen por sus prácticas autocráticas y censoras.

Protesta frente a la embajada estadounidense en Kiev el pasado 27 de junio, contra la violación de la privacidad y a favor de Snowden. AFP Photo.

Protesta frente a la embajada estadounidense en Kiev el pasado 27 de junio, contra la violación de la privacidad y a favor de Snowden. AFP Photo.

Un mundo nos vigila, sí. Lo difícil es creer que información como la del espionaje Urbi et Orbi montado por los Estados Unidos haya sido sustraída con tanta facilidad por un personaje tan verde como Edward Snowden. Nadie disputa el peso del hecho; contrariamente al escandaloso reguero de naderías que entregó Assange, el revelar que los ciudadanos estadounidenses son espiados por su propio gobierno tanto como las representaciones diplomáticas de países supuestamente amigos, no es cualquier cosa: eso que comenzó la administración de Bush llamándole lucha contra el terrorismo y continuó la de Obama —premio Nobel de la Paz, no olvidemos— no deja de ser una descomunal cachetada al discurso histórico de justicia y democracia de the Land of the Free.

Nadie disputa el peso del hecho; contrariamente al escandaloso reguero de naderías que entregó Assange, el revelar que los ciudadanos estadounidenses son espiados por su propio gobierno tanto como las representaciones diplomáticas de países supuestamente amigos, no es cualquier cosa.

Edward Snowden nació en el idílico Wilmington, Carolina del Norte, un lugar de barditas blancas y fraccionamientos neocoloniales rodeados por prados verdes donde ondean patrióticas banderas. El chico abandonó las aulas, según el padre, por su epilepsia, terminando los estudios en línea. Su currículo dice haber conseguido una maestría en informática de la misma manera, pero la Universidad de Liverpool confirma que nunca completó el curso. Se enlistó en el ejército para “liberar a los iraquíes de la opresión”, pero no pudo terminar el entrenamiento pues se rompió las piernas en un ejercicio. Entró a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) como guardia antes de ser reclutado por la CIA por sus habilidades cibernéticas, y fue comisionado a Ginebra, de donde pasó a trabajar para Dell, empresa subcontratada por la NSA, viviendo durante cuatro años en una base militar en Japón. Allí adquirió interés por el ánime, el budismo y las artes marciales; con la excepción del dibujo, lo demás quedaría sólo en el papel. Antes de su hazaña trabajó durante unos meses para otro contratista de la NSA, Booz Allen Hamilton, en Hawai; la firma encontró embellecimientos inexplicables en el currículo del chico, pero aun así lo contrató. El resto del periplo es por todos conocido.

Foto AFP.

Foto AFP.

Assange, deseoso de montarse en la ola, anunció que la estancia de Snowden en Hong Kong fue pagada por Wikileaks. Rusia le ofreció asilo bajo el compromiso de que no siguieran las filtraciones, lo cual el chico primero declinó y luego aceptó, aunque sólo mientras consigue manera de llegar a Latinoamérica sin tocar el espacio aéreo del Imperio. La segunda semana de julio, en Moscú y flanqueado por organizaciones de derechos humanos, dio un discurso conmovedor y libertario hasta que dejó de serlo cuando pasó a elogiar la defensa de los derechos humanos por parte de Rusia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, países que de una u otra manera le han mostrado apoyo pero cuyos gobiernos se distinguen por sus prácticas autocráticas y censoras. ¿O qué, el caso Pussy Riot se mide distinto al de Snowden?

44 por ciento de los estadounidenses piensan que hizo bien, mientras que el 42 por ciento piensa lo contrario. Yo pienso en las contradicciones de un país capaz de meter exitosamente orejas invisibles en cada hogar sin detenerse a entender las debilidades del factor humano y, sobre todo, en el cúmulo de decepciones por venir para el héroe del momento quien, harto de las prácticas políticas de su país, cree buena idea arrojarse bajo las alas del místico pajarito de Maduro. ®

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Publicado en: Julio 2013, ¿Dónde quedó la revolución?

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  • Trauco

    “Rusia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, países que de una u otra manera le han mostrado apoyo pero cuyos gobiernos se distinguen por sus prácticas autocráticas y censoras”. Con la excepción de Rusia, el uso de este lugar común sobre aquellos países latinoamericanos por parte del autor demuestra que se tragó enterito un discurso tan sesgado como ignorante e incluso racista de los supuestos adalides de la libertad de expresión, ya sean gobiernos del 1er mundo o medios pertenecientes a grandes conglomerados, que ven la paja en el ojo ajeno en lugar de la viga en el propio.