Frankenweenie

The Art of Tim Burton

El cineasta y productor californiano Tim Burton (1958) consiguió casi desde el inicio de su trayectoria artística que su apellido se convirtiera en un adjetivo y, sin duda más admirable aún, en una entidad estética inconfundible.

Su nombre suele decir todo al cinépata consumado, e incluso adquiere sentido entre el público ocasional del séptimo arte. Y no sólo porque se tengan presentes los títulos y contenidos de buena parte de su filmografía, sino porque ha logrado lo que para todo artista constituye uno de los mayores retos: la creación de un mundo personal, que lo identifica y sintetiza, con personajes que no quieren ni podrían ocultar su ADN aun cuando puedan ser, más bien, recreaciones.

Y es que, al margen de las críticas recientes por cierta repetición de elementos, la inclusión sí o sí de su actor fetiche Johnny Depp o, más concretamente, por filmes que fallan en su estructura, en el cuidado, desarrollo y congruencia de los guiones utilizados (Alicia en el país de las maravillas, 2010; Sombras tenebrosas, 2012, por ejemplo), el cineasta y productor californiano Tim Burton (1958) consiguió casi desde el inicio de su trayectoria artística que su apellido se convirtiera en un adjetivo y, sin duda más admirable aún, en una entidad estética inconfundible.

Burtoniano

Ciudades color pastel, matices visuales altamente contrastados o urbes oscuras, atmósferas góticas, con frecuencia en melancólicas celebraciones como navidad o halloween, son escenarios para el deambular de personajes desenchufados del resto, sombríos, buleados, que más que extravagantes llegan a la clasificación de outsiders, freaks, weirds.

Una incursión en su libro de poemas ilustrados La melancólica muerte de Chico Ostra (1997) ofrece un amplio catálogo de personajes complejos, excéntricos, dañados, héroes cuya mayor monstruosidad es despertar la empatía, el ser entrañables.

Y así ocurre, casi siempre, al transitar por la obra burtoniana, una dimensión habitada por seres ojerosos tatuados por la noche y el desvelo, de cuencas muy hundidas pero ojos expresionistas, de cabellera alborotada, frecuentemente con suturas en el cuerpo, boca y nariz diminutas, pálidos, alargados, achaparrados, obesos, que enfrentan y terminan por asumir su extrañeza como un distintivo de naturaleza casi creadora y artística pero doliente, sobre la que se vuelve la sociedad con rechazo a la modificación, hacia el genio transformador. Hacia las manos de tijeras.

Vincent Malloy is seven years old

La influencia creadora de Tim Burton es numerosa, pero puede rastrearse a través de las obras de factura gótica-romántica y en general del antiguo arte de horror, con héroes como aquel célebre binomio que llevara a la pantalla grande diversas historias de Edgar Allan Poe (1809–1849): el cineasta Roger Corman (1926) y el actor Vincent Price (1911–1993), a quien en diversas ocasiones Burton ha homenajeado sentidamente en sus cintas.

Esa fascinación por el terror, la ciencia ficción y, en suma, por la fantasía, por el monstruo en un sentido estético del concepto, quedó plasmado ya en los primeros dos cortometrajes de Burton: Vincent y Frankenweenie.

El primero, de 1982, una suerte de declaración de principios a través de un poema sobre un niño de siete años, Vincent Malloy, que desearía ser Vincent Price, vivir entre murciélagos y arañas, recorrer pasillos atormentado y taciturno, en el proceso de crear zombies, mientras devora lecturas de Edgar Allan Poe.

Vincent Malloy is seven years old

He’s always polite and does what he’s told

For a boy his age, he’s considerate and nice

But he wants to be just like Vincent Price…

Vincent habría de ser narrado con voz en off del propio Vincent Price, y el corto realizado bajo la técnica del stop motion (no animación por computadora ni dibujo animado), consistente en capturar fotograma por fotograma escenas estáticas, para obtener, con la debida secuencia visual, la animación.

Ése fue el primer acercamiento de Tim Burton hacia esta técnica, a la que habría de volver en otros trabajos como La noche antes de navidad (1993; si bien en ésta no fue director, sino productor), El cadáver de la novia (2005) y en una nueva versión de Frankenweenie (2012).

Un proyecto muy personal

En 1984 Tim Burton filmó un cortometraje que por su temática supuestamente necrofílica y de terror, no apropiada para audiencias infantiles, se asegura que le valió a Burton la reprimenda y, finalmente, el despido de Disney.

El corto, filmado en blanco y negro, contó con las actuaciones protagónicas de Barret Oliver, Daniel Stern y Shelley Duval. Tiene una duración de treinta minutos aproximadamente y, luego del prestigio y la fama obtenida por Burton con éxitos como Batman (1989) o El joven manos de tijeras (1990), comenzó a distribuirse en formato casero. En la actualidad, además de poder verse en servidores de video en Internet, puede encontrarse como parte del contenido extra del DVDde La noche antes de navidad.

No obstante lo ocurrido con los estudios Disney, en 2007 Tim Burton acordó con ellos la realización de un largometraje en stop motion, Frankenweenie.

Burton explica así esta nueva obra en su filmografía: “Frankenweenie es un proyecto muy personal, el cual desarrollé a partir de una idea que tuve en 1984. Es la historia de un niño que inspirado por la ciencia y el amor que tiene a su perro, regresa a su mascota del más allá”.

Victor y Sparky en México

No hay boletos y, lo que es peor, no puede aspirarse a la reventa. No hay siquiera venta. Son, fueron, gratis, para aquellos devotos que llegaron muy temprano a formarse en la fila y que así aseguraron lugar.

Hay una gran demanda de visitantes. Las chicas edecanes, de jeans y playera negra con estampado alusivo a la muestra, explican que no hay más boletos. Que los grupos que tendrán acceso durante todo el día ya están completos. Esperar no tiene sentido, aunque apenas sea el mediodía.

Frankenweenie: The art of —exhibition—, es el nombre de la exposición que precede el estreno del nuevo filme de Tim Burton, programado para el 5 de octubre de 2012 en Estados Unidos.

Del 27 de julio al 7 de agosto la Ciudad de México fue la sede latinoamericana de esta muestra, que antes se presentó en Barcelona y San Diego y que posteriormente, durante el resto del año, será llevada a Toronto, California, Madrid, París y Tokio.

Es claro que lo que atrae la atención no son objetos cualquiera, sino un universo en sí. Uno de ficción, inexistente, inanimado a simple vista, pero que muestra un amor real al cine, al arte, a la vida. Quizás ello explica las razones por las cuales Tim Burton es, a su vez, amado por sus admiradores y atacado por sus detractores. O sea que uno comprende que no es el tipo de artista que deja indiferente a nadie.

Las palabras de Tim Burton explican que “la exhibición El arte de Frankenweenie ofrece un vistazo al proceso de realización de cine y captura el increíble detalle que se requiere para traer esta historia a la pantalla grande”.

La exposición, instalada en Plaza Universidad, incluyó justamente el escritorio de Tim Burton, con la presentación de bocetos originales de los personajes de la película y sus vestuarios, así como de las figuras reales usadas en la grabación. Dentro de las vitrinas fue posible apreciar también el interior de los muñecos y el mecanismo que les permite cierta movilidad de articulaciones.

La técnica stop motion suele utilizar este tipo de figuras articuladas o bien echa mano de algunas otras, flexibles, de materiales como la plastilina. El proceso creativo es extraordinariamente laborioso. Hay días afortunados de trabajo en que pueden obtenerse dos segundos totales de filmación.

Palabras de Tim Burton: “El stop motion es mi gran pasión. La calidad artesanal de estas figuras y sets se verán beneficiadas enormemente gracias al estreno en blanco y negro de esta película en 3D”.

La gente que recorre la exhibición se ve fascinada con el arte mismo de las figuras y con la creatividad desplegada en los tres sets que también forman parte de la película: el salón de la escuela a la que acude el protagonista, Victor; la cocina de su casa, en la que departen sus papás, y, finalmente, el ático donde Victor, sobre un burro de planchar, revive a su perrito Sparky a la manera de Frankenstein, luego de que es atropellado por un camión y él sufre indeciblemente por su pérdida.

La gente que no consiguió boletos para mirar de cerca observa de lejos y también luce sorprendida. Algunas personas suben y bajan por las escaleras eléctricas contiguas al área de la muestra para tratar de captar con sus cámaras el mejor ángulo de los sets.

Es claro que lo que atrae la atención no son objetos cualquiera, sino un universo en sí. Uno de ficción, inexistente, inanimado a simple vista, pero que muestra un amor real al cine, al arte, a la vida. Quizás ello explica las razones por las cuales Tim Burton es, a su vez, amado por sus admiradores y atacado por sus detractores. O sea que uno comprende que no es el tipo de artista que deja indiferente a nadie.

Ya hay muchos así y, la verdad, son casi todos ellos prescindibles. Pero Burton tiene otra naturaleza. Su arte comunica, expresa todo el tiempo, conecta a través de sus personajes desconectados que en un mundo como el que tenemos son raros, locos o freaks, sólo si no nos vemos a nosotros mismos. ®

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Publicado en: Agosto 2012, Cine


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  • es verdad, jonathan: la traducción correcta es “la pesadilla antes de navidad”.
    lo de “la noche antes de navidad” es una de las formas en que se tituló la película en castellano.
    igual que “el extraño mundo de jack”, que tampoco coincide con el título original.
    gracias por leer y la oportunidad para precisar. saludos.

  • Jonathan

    La película se llama The Nightmare Before Christmas (La Pesadilla Antes de Navidad) no La Noche Antes de Navidad :)