LA CLASE MEDIA MEXICANA Y LOS NI-NIS

Y un vulgar caso de plagio

¿Quién se plagió a Héctor Villarreal? ¿México es un país de clases medias? ¿Es Lula neoliberal? ¿Quiénes son los mentados ni-nis? ¿Cuál es el último escándalo educativo del Distrito Federal?

Un vulgar plagiario

En 2003 escribí un texto al que titulé Derechos post mortem de la persona. Lo publiqué meses después en mi sitio en internet, que entonces era http://escenarios.8m.net. Desde 2006, cuando adquirí el dominio hectorvillarreal.info lo trasladé esperando alguna convocatoria para proponer su publicación en una revista tipo journal, conociendo sus méritos (novedad en el tema, buena argumentación y fundamentación en documentos de derecho internacional) y limitaciones (falta del estado del arte referido hemerográficamente). Conservo un dictamen en sentido negativo, que ahora vale como prueba de mi autoría del artículo. Algún valor académico —puede que científico— tendrá, puesto que fue citado en una publicación de Derecho y las referencias a textos en internet que no corresponden a alguna revista arbitrada no son bien vistas.

Si lo tengo publicado en línea es para que pueda ser leído, para compartir las ideas, la reflexión y la información. Me da gusto que sea citado y, tal vez, que no sea citado pero sirva para que otros adopten el concepto.

Lo que me disgusta es que un tipejo, de nombre

José Félix Oletta López

haya plagiado palabra por palabra varios párrafos y el título para presentarse como autor de un texto publicado en Analítica.com fechado el 27 de julio de 2010.

Según el editor, Antonio Fernández Nays, si tengo algo que reclamar debo hacerlo con el fulano ése. Así lo hice y, por supuesto, el plagiario y sinvergüenza es además un cobarde. Ahora le digo delante de cada lector, tú:

José Félix Oletta López, eres un L A D R Ó N. LADRÓN, LADRÓN, LADRÓN. RA-TE-RO.

No digo que estoy libre de hurto autoral, puesto que el fotocopiado es una manera en que eventualmente le robo al autor y al editor, pero no me hago pasar por autor ni por editor. También me he valido de fotografías de otros publicadas en internet para, como dicen los esnobs, intervenirlas, para modificarlas, y luego publicarlas (sin lucro). Pero no me he hecho pasar como el autor de las fotografías, sino que es claro que sólo me atribuyo el ¿mérito? de su modificación, que es una falta al derecho autoral hacerlo sin permiso, pero no es plagio. (¿O sí?)

Quien quiera leer íntegramente el artículo de su servidor al que me refiero puede hacerlo en este enlace.

¿México es un país de clases medias?

Depende en que rasero se fije el límite entre lo medio y lo bajo. En Estados Unidos, por ejemplo, entre quienes se considera que son pobres hay gente o familias con automóvil propio y vivienda también propia. Recuerdo una entrevista en que un mexicano, considerado pobre allá porque vivía en un remolque, decía que en su pueblo natal no llegaba ni a burro y se mostraba satisfecho de nunca haber pasado hambre desde que llegó a ese país. Él, en México, sería considerado de clase media, muy posiblemente. En Suiza o en Holanda, en cambio, no se consideraría que alguien es pobre por no tener automóvil.

Cuando las únicas buenas noticias provienen del desarrollo tecnológico y sus aplicaciones, el bienestar es el resultado de su abaratamiento, pienso que México está más cerca de ser un país de pobres con teléfonos móviles que un país mayoritariamente de clases medias y altas. Hoy un teléfono de 25 dólares es mucho mejor que uno de 350 de los que había hace diez años. Hace veinte años era un bien de superricos y hace treinta años era sólo ciencia ficción.

Cuando las únicas buenas noticias provienen del desarrollo tecnológico y sus aplicaciones, el bienestar es el resultado de su abaratamiento, pienso que México está más cerca de ser un país de pobres con teléfonos móviles que un país mayoritariamente de clases medias y altas.

En general, el poder adquisitivo no ha aumentado, al contrario; los salarios se han deteriorado (no crecen más que la inflación), y Progresa y otros “programas sociales” no han reducido su padrón de beneficiarios. Pero hoy el teléfono móvil ocupa hoy el lugar que antaño tuvo el oro. La gente pobre contaba con algún ornato de este metal, como un patrimonio y un bien que a su valor intrínseco le daba también uno estimativo o afectivo: medallitas, cadenitas, pulseras, aretes, arracadas, anillos, esclavas y otros que se compraban en abonos, que eran heredables y se usaban para ostentar. Ahora el oro ha dejado de usarse inclusive en los trabajos odontológicos. Los teléfonos móviles ocupan este lugar en la cultura de los pobres: es un bien de ostentación —además de centro de entretenimiento— en que pueden asemejarse a los ricos. No pueden competir con sus inmuebles ni con sus autos ni con su mobiliario doméstico ni con sus privilegios, pero sí con su teléfono, que adquieren en abonos y al que le dan uso tan continuo o frecuente como quien es rico.

El bienestar es también resultado de estrategias de mercadeo y comercialización, como el crédito. El autor de la ilusión de clasemediación de México es, en buena medida, Ricardo Salinas, que en Banco Azteca tiene diez millones de cuentahabientes. Es el segundo hombre más rico de México, con una fortuna de más de 10 mil 100 millones de dólares, y, muy posiblemente, uno de los grandes beneficiarios de los “programas sociales” gubernamentales de asistencialismo a los pobres y de las remesas enviadas por mexicanos que trabajan en Estados Unidos.

¿Que hay muchos más automóviles que hace pocos años? Claro que sí. El dato es innegable. ¿Eso quiere decir que es por el crecimiento de las clases medias? Quién sabe. Que haya más automóviles no implica que hayan crecido las clases medias. Tal vez tiene más relación con incentivos negativos como el del programa Hoy No Circula, gracias al cual quienes tenían un automóvil que no puede circular algún día de la semana compraron otro automóvil de menor valor o compraron uno nuevo en abonos. Es más posible que quienes tenían dos automóviles compraron otro, y que quienes no tenían hayan comprado uno. Es más posible, también, que hayan comprado motoneta, una de esas de mil dólares en abonos. Si alguien cree que los pobres compraron automóvil porque se hicieron clase media, que trate de tomar el transporte público en hora pico o el Metrobús a cualquier hora para que lo compruebe. De verdad que no se han vaciado.

Lula, el neoliberal

En el mismo sentido que el libro Espejismos de la izquierda en América Latina, de James Petras y Henry Veltmeyer, citado aquí, el candidato socialista a la presidencia de Brasil, Plinio de Arruda Sampaio, se refiere así al gobierno del presidente Lula, señalando que “se han defendido más que nunca los intereses de las grandes multinacionales y los bancos, que han ganado más dinero”, puesto que su papel “ha sido el de acabar con la izquierda en Brasil”.

Los mentados “ni-ni”

La muletilla de moda entre periodistas balines y políticos es la de los mentados “ni-ni”, jóvenes que “ni estudian ni trabajan”, dicen. Les sirve para casi todo: para explicar el reclutamiento de las organizaciones delictivas, para demostrar lo nefasto que es el neoliberalismo, para descalificar al gobierno de Felipe Calderón, para aprobar reformas de leyes supuestamente encomiables, para pronunciar discursos y prédicas morales, para campañas políticas, para pedir más presupuesto, etcétera, etcétera. Los mentados “ni-ni” son la explicación de moda y el motivo de todo. Anteriormente uno se refería a la población con estas características de dos formas: juniors y vagos. Pero el invento “ni-ni” tiene un sentido reivindicativo sentimental, proteccionista: el de pobrecitos, el de los que no tienen oportunidades y que “el Estado no ha invertido en ellos”. ¿En verdad no han tenido oportunidades ni se ha invertido en ellos? Si uno hace una revisión para ver en concreto quiénes son los sujetos en estas condiciones puede encontrar tipos de casos en que claramente ha habido oportunidades e inversión. Por ejemplo, el rechazado de universidad, que está en espera de un examen de admisión aprobatorio. Es alguien que tuvo ya la oportunidad de ingreso a la educación superior pero que no la aprovechó por burro, por no esforzarse. Es alguien en quien se ha invertido, al menos, trece años de escolarización y, en algunos casos, beca por el sólo hecho de permanecer inscrito en bachillerato, como en el Distrito Federal.

Pero el invento “ni-ni” tiene un sentido reivindicativo sentimental, proteccionista: el de pobrecitos, el de los que no tienen oportunidades y que “el Estado no ha invertido en ellos”.

¿Pobrecitos? Los que verdaderamente tienen necesidad trabajan o limosnean, no son “ni-ni”. Ningún chavo en situación de calle ha sido “ni-ni”. Siempre han trabajado, desde que tienen memoria. El asunto de los “ni-ni” se trata, más bien, de free riders, de los que son mantenidos por alguno o varios familiares. Tal vez sin dinero para gastar, pero a quienes no les falta qué comer ni qué vestir ni dónde pasar la noche, que se la pasan hablando todo el día por teléfono celular y arriba de una patineta en las tardes. Los “ni-ni”, en todo caso, estarían más cerca de ser una evidencia de la clasemediación del país, capaz de darse el pequeño lujo de mantenerlos, que de un país empobrecido o quebrado.

¿De verdad los “ni-ni” son la base del reclutamiento del crimen organizado? Habría primero que ver a qué se dedican los 150 mil desertores de las fuerzas armadas en los últimos catorce años o los miles y miles más de policías dados de baja. De cualquier modo, el crimen organizado es, en primer lugar, resultado de la corrupción y la impunidad, no de la cantidad de desocupados.

Educación a Debate

Hablando de educación y corrupción, el 2 de noviembre el diario Reforma publicó un reportaje en el que se muestra que en las preparatorias del Gobierno del Distrito Federal se alteran las actas de los profesores para pasar a los alumnos reprobados por ellos. De por sí es un sistema de evaluación cualitativo en el que sólo se califica si el alumno cumplió o no cumplió con determinado objetivo, y luego, cuando el profesor asienta que no lo hizo, las autoridades le quitan al docente el sentido de su trabajo como evaluadores. Gobierno farsante y fraudulento en lo educativo, pues el director del Instituto de Educación Media Superior dijo que no impulsará reformas para cambiar el modelo. Lástima que se requiera contraseña para leer la nota en línea. Pero quien tenga alguna lo puede hacer buscando el título “Alteran evaluaciones en prepas del GDF”, sección ciudad, página 1. O pueden revisar este texto Urgen a revisar modelo de “prepas” del DF y los relacionados con el tema que han venido siendo publicados desde entonces. Excelente portal por cierto, el de Educación a Debate, que concentra todas las noticas y artículos periodísticos sobre la educación en México. ®

Próxima: Nacionalsocialpejismo: contra la Mafia-Oligarquía, Un Pueblo, una Patria, un Peje.

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Publicado en: Letras libertinas, Noviembre 2010


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  • A la parte “¿México es un país de clases medias?” le falta las estadísticas que sustente esas apreciaciones.

  • Gracias por sus comentarios

  • leo

    Sabe usted ¿quién es el padre de los “ninis”? El primer registro que se tiene de los denominados “Ninis” es aquel que “Ni los veo Ni los escucho”

  • leo

    Y AUNQUE SE ATIENDA A ESTE “SECTOR VULNERABLE””NI” SALDRÀN DEL AGUJERO, “NI” SE AUTOCONSIDERAN “NINIS”, “NI” LES DEN CUERDA, “NI”MODO ESTO SEGUIRÁ EN LA RUINA.

  • Ely Jara

    Los “ni-nis” ni estudian, ni trabajan, ni piensan. En pocas palabras, son unos inútiles…

  • Alma Villarreal

    Excelente reportaje y gracias por el dato de la Educción en debate. Saludos.