La legitimación mediática y el músculo del dolor

El Teletón y el combate electoral

La presencia del presidente de México en el Teletón —dolorista espectáculo para la filantropía— anticipó el combate electoral. Al subir al escenario felicitó a su anfitrión. Su acto dio el espaldarazo a la empresa mediática y la convocó a unirse a su causa: Toda esta gente hace mucho bien. Hay que ponerle al Teletón.

También el presidente Felipe Calderón pagó publicidad en el Teletón, adelantándose a su informe del domingo 4 de diciembre. Al inicio del último año de su gobierno, un año electoral, hizo su donativo al lucrativo show de beneficencia de Televisa que es apoyado ya por cerca de 700 medios de comunicación. Poco antes de las 9 de la noche (hora del centro) del sábado 3, el presidente se presentó en el escenario que pisaba Carlos Moret para donar, felicitar al dueño de Televisa y al organizador del evento, y también para anunciar la apertura, por parte del gobierno federal, de dos nuevas áreas de rehabilitación en dos instituciones públicas de salud.

Como paradoja, el azote de la violencia y la inseguridad del sexenio actual han servido de justificación a la televisora para demandar el apoyo de la sociedad pobre y victimizada, sin acceso a los servicios especializados de salud. Este vínculo lo ilustra el caso de “Michelle”, una niña rehabilitada en el CRIT de Coahuila, impedida por la falta de su brazo izquierdo a causa de una bala perdida que recibió en la vía pública. Su caso fue presentado inmediatamente después de que el presidente de México asistiera con su familia al Auditorio Nacional, lugar de la celebración del evento. El “lado humano” del caso de Michelle conmovió como otros tantos que han desgastado la fisiología patria donde la solidaridad despierta mediante la apelación al dolor y no a la razón. Sin la intención de usurpar cualquier noción científica, sirva el empleo de la analogía “músculo del dolor” para referir a alguna protuberancia causada por la mecanización de la culpa, músculo que generaría compasión compulsiva como un signo más de identidad nacional.

Las repetidas narrativas del dolor contadas en el melodrama recaudatorio de dos días avivaron la culpa interiorizada por los casos de horror-salvación tramadas por las cámaras de televisión. Los pobres donan, los rehabilitados y sus familias donan. Dos de las empresas más lucrativas y que han sido claramente beneficiadas por el poder federal de administraciones pasadas, Banamex y Telmex, canalizan la aportación económica. Televisa los televisa y les paga el servicio con publicidad, mientras el pueblo asume el deber de apoyar a la misma empresa que es acusada por usar tales donativos para anular el pago del I.S.R. (impuesto sobre la renta).

La ejercitación del músculo del dolor en un pueblo por siglos dolorista permite ahora el éxito de la industria de la caridad. Las empresas patrocinadoras donan con la intención y la ventaja de anunciar su solidaridad cuando muestran que emplean a personas con discapacidad.

La ejercitación del músculo del dolor en un pueblo por siglos dolorista permite ahora el éxito de la industria de la caridad. Las empresas patrocinadoras donan con la intención y la ventaja de anunciar su solidaridad cuando muestran que emplean a personas con discapacidad. En quince años de existir, el Teletón marcó ya un estilo, incluso en el saber-hacer del gobierno. Sirva de ilustración que la estadística de la Secretaría de Educación en 2011 incluyó la pregunta por el personal con discapacidad en cada institución educativa.

Las campañas de caridad no se improvisan. Durante meses las empresas solicitan en los supermercados y tiendas donativos para el Teletón que sumados a eventos como Talentos Mexicanos Teletón (con participación de los niños atendidos en los distintos CRIT) preparan el espectáculo decembrino.

Como las empresas, el presidente también hace propaganda a la caridad mediatizada: El Teletón es un acto de amor, de generosidad, que mucha falta le hace a México […] Qué bueno que ustedes están donando al Teletón”. Si Televisa se promueve con la imagen del corazón con dos manos, el gobierno federal se preocupa por la percepción de bondad en su sexenio al declarar que “Los mexicanos que hacen el bien somos muchos más que los que hacen el mal”.

No se puede probar la intención de Calderón por competir con el discurso amoroso del aspirante presidencial Andrés Manual López Obrador, aunque en el Teletón hay pobres que son la base tradicional del Partido Acción Nacional, asociado más bien a las clases medias. Los pobres del Teletón (entre quienes hay los que pepenan y reciclan vidrio para hacer su donativo) contrastan con las grandes empresas que lucran con la beneficencia, como se ha venido advirtiendo en la propaganda civil anti-Teletón.

Se podría inferir que la presencia de Calderón inicia el combate entre Proyecto de Unidad Nacional proclamado por el Teletón, contra el Movimiento de Regeneración Nacional, de López Obrador. No es la derecha contra izquierda: es el estilo empresarial (beneficiados que pagan con su donativo en un acto de buena fe) en oposición al mesianismo de izquierda y su discurso a favor de los pobres.

El Teletón ha iniciado el combate electoral. A sentarse, que aún habrá más. ®

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Publicado en: Aliteraciones, Diciembre 2011

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