Los diez mejores discos de salsa

La discoteca de Ariel

La salsa no es propiamente un ritmo, sino una mezcla de ritmos fundamentalmente afroantillanos que se fueron amalgamando: el mambo, el son, la guaracha, la bomba, la plena, el bolero, el jazz y la rumba, entre otros.

La que sigue a continuación es una lista de los que considero los volúmenes más importantes de mi discoteca particular, en su parte dedicada a la salsa, una colección que he ido formando a lo largo de los años y que hoy ya consta de alrededor de 250 CDs.

Como se sabe, la salsa no es propiamente un ritmo, sino una mezcla de ritmos fundamentalmente afroantillanos que se fueron amalgamando: el mambo, el son, la guaracha, la bomba, la plena, el bolero, el jazz y la rumba, entre otros. Fue allá por los años sesenta cuando esta nueva modalidad musical apareció en los barrios latinos de Nueva York, cuando aparecieron músicos jóvenes que se dedicaron a aprovechar un espacio privilegiado para la creación e interpretación musical: la calle, el barrio, de donde deriva su sonido plenamente urbano. De allí salió hacia el mundo, como lo dejan ver las ventas de discos, las giras y el surgimiento de intérpretes en el planeta.

Tras una durísima selección, aquí van mis diez discos predilectos de la salsa.

1. Siembra, Willie Colón y Rubén Blades, Fania Records, 1978

La obra cimera del género, con un par de artistas y músicos en el mejor momento del boom de la salsa. Willie, proveniente del Bronx, niuyorrican, y el panameño Rubén Blades, el principal compositor de la salsa al lado del Tite Curet Alonso. Contiene el más grande clásico salsero, “Pedro Navaja”, una gran historia del cronista Blades, acompañado por una de las mejores orquestas que Colón haya formado en su carrera. Es de esos raros y excepcionales discos (y aquí hablo de todos los tipos de música existentes) que tiene sólo canciones grandes: “Plástico”, “Buscando guayaba”, “Dime”, “Siembra”, “María Lionza” y “Ojos”. Indispensable para el melómano.

2. Live at the Cheetah, Fania All Stars, Fania Records, 1971

Como dice César Miguel Rondón, este disco (más bien, dos discos y una película) grabados en concierto en el salón neoyorquino Cheetah marca el inicio del gran boom de la salsa. Es el gran disco de las Estrellas de Fania, grupo integrado por los líderes y los mejores músicos de diversas orquestas de esa compañía disquera, encabezado por el legendario dominicano Johnny Pacheco, y con un elenco insuperable: Ray Barreto, Larry Harlow, Bobby Valentín, Willie Colón, Yomo Toro, Richie Ray, Roberto Roena, Cheo Feliciano, Pete “El Conde” Rodríguez, Héctor Lavoe, Ismael Miranda, Bobby Cruz, etcétera. Un trabuco musical que pergeñó uno de los principales discos del siglo XX, no me queda duda. A cuarenta años de su grabación, imposible permanecer quieto ante este conjunto de obras maestras: “Descarga Fania All Stars”, “Quítate tú”, “Anacaona”, “Estrellas de Fania”, “Ahora vengo yo, “Ponte duro” y “Macho cimarrón”.

3. De ti depende (It’s up to you), Héctor Lavoe, Fania Records, 1976

El mayor icono del género: el ponceño Héctor Juan Pérez Martínez, universalmente conocido como Héctor Lavoe, el chico malo de la salsa, El Cantante. La voz de la orquesta de Willie Colón, con quien hizo la mancuerna más explosiva de la música afroantillana de los años setenta. Éste fue su segundo disco como solista, después de que Colón había disuelto su agrupación y se habían separado. Sin embargo, El Malo no dejó sólo a su viejo amigo de Ponce y produjo este disco, al que además hizo algunos arreglos. Temas: “Hacha y machete”, acerca de la amistad que unía a ambos, “Vamos a reír un poco”, el bolero “De ti depende”, “Mentira” y “Tanto como ayer”. Pero hay un tema más que sobresaliente, para mí el segundo mejor de la salsa, un clásico contundente: la gran canción del Tite Curet Alonso, “Periódico de ayer”. Excepcionales la voz y el soneo de Lavoe, formidable y fascinante el arreglo de Colón, quien sobre la base de percusiones típica de la salsa llega a producir un insuperable no diálogo sino triálogo (válganme la expresión) entre trombones, trompetas y violines. Obligatorio quitarse el sombrero y ponerse de pie.

4. Yo soy del son a la salsa, Varios artistas, Universal, 1997

Banda sonora de un documental que resume la gran trayectoria de la música afroantillana en Estados Unidos que efectivamente va desde el son del Trío Matamoros y el Septeto de Ignacio Piñeiro, hasta Isaac Delgado. Pero trae mucho más, como las percusiones y cantos cubanos del Grupo Yoruba Andabo, canciones de Arsenio Rodríguez (clásico entre los clásicos), Chappotin y la Orquesta de Arcaño, y los monstruos del jazz latino y del mambo: Pérez Prado, Dizzy Gillespie y su orquesta con Chano Pozo (una versión en vivo de “Manteca”, excelente), Machito y sus Afrocubans, así como los Titos, Puente y Rodríguez. Además de otros prolegómenos (Benny Moré, la Sonora Matancera), también hay una muy buena selección de artistas ya propiamente salseros: Eddie Palmieri, Harlow y su orquesta, Oscar D’León, Andy Montañez, la Sonora Ponceña, el Gran Combo y Juan Formell y los Van Van. Muy buen panorama general del camino musical que llevó a la salsa.

5. ¡En vivo!, Oscar D’León, Universal, 2000

En concierto en el club Copacabana de Nueva York, el salsero de Venezuela, el mayor (y probablemente único) showman del género. En estudio uno de los mayores soneros, en vivo logra aumentar notablemente el vigor de su orquesta y su capacidad para la improvisación hacen que la adrenalina de la audiencia se multiplique. En este álbum doble reúne muchas de las canciones que lo hacen uno de los mayores salseros: “Llorarás” (tal vez la salsa más tocada en la historia), “Monta mi cabello”, “Calculadora”, “Detalles”, “Hechicera”, “Siéntate ahí” y “Melao de caña”, entre otras. Destacan sus versiones a viejas canciones cubanas, las que renovó de manera asombrosa (la última de las mencionadas es un claro ejemplo) y las mantiene en el candelero.

6. Lo mejor de Joe Arrollo (sic), Joe Arroyo, Discos Fuentes, 2003

Álvaro José Arroyo, el negro Joe, el más bravo y representativo de los salseros colombianos, quien ha agregado a la salsa otras tradiciones, como la cumbia y el porro. Para hacerlo le fue de gran enseñanza militar como cantante en orquestas como Fruko y sus Tesos y los Latin Brothers, las que le quedaron chicas muy pronto. Sus dotes como cantante y compositor las explotó a cabalidad cuando formó su propio grupo, La Verdad. Este disco es una buena recopilación de sus grabaciones de aquel entonces: “Luz Ángela”, “Mundo cruel”, “Yamulemau”, “Patrona de los reclusos” y “Pa’l bailador” constituyen una pequeña muestra de la maestría de Arroyo. Y también contiene su gran joya, una de las diez mejores rolas salsosas de siempre: “Rebelión”. Pa’bravo, el Joe.

7. Una década, Rubén Blades, Sony, 2003

Desde Panamá, el cronista de la salsa y el músico salsero que más ha experimentado y evolucionado musicalmente sin perder nunca su sabor. Éste es un disco recopilatorio que abarca una tercera etapa de su carrera, tras Fania y sus primeros años en Sony: sus grabaciones de la década de los noventa, en los que publicó excelentes discos como Amor y control y La rosa de los vientos. Un puñado de espléndidas canciones cuyos temas van del amor filial en “Amor y control” hasta la denuncia social y política en “Camaleón”, “Prohibido olvidar”, “Adán García”, y el amor sin más en “Creo en ti” y “Sin querer queriendo”. Todas las canciones en diferentes estilos de salsa que demuestran una riqueza musical notable, cada una con gran calidad en la composición, arreglos e interpretación. Sin pierde.

8. Thirty Years Vol. 1, Sonora Ponceña, Música Latina Internacional, 1985

La Gran Señora de Ponce ha rodado por el mundo durante 56 años, mantenida siempre con grandes estándares de calidad por Enrique Lucca y su hijo Papo, un pianista fenomenal. Es la orquesta más fina del circuito salsero, tan cercana a la tradición cubana de compositores como Arsenio Rodríguez como a la del jazz. Banda que no usa trombones, tiene en Papo Lucca al pianista más dominante de la salsa: en ninguna otra agrupación encuentro que el piano desempeñe un papel tan preponderante y exquisito. En este disco recopilatorio hay una leve pero representativa selección del dilatado periplo rumbero del Gigante del Sur: “Fuego en el 23”, “Yambeque”, “Date cuenta”, “Borinquen”, “Ramona” y “Hasta que se rompa el cuero”, entre otras. De rechupete.

9. Grandes éxitos SAR, Varios artistas, Max Music, 1997

Durante los años setenta y ochenta el trono indiscutible de las compañías discográficas salseras pertenecía a Fania, aunque hubo otros sellos con artistas de gran valía que a veces han caído en el olvido. Uno de ellos fue SAR, en el que se agruparon músicos que provenían de un mayor apego a la tradición cubana. Ésta es una recopilación de diez temas en las que podemos apreciar a varios de sus artistas: Roberto Torres (“Caballo viejo” y “El tractor amarillo”), la India de Oriente (“El fiel enamorado” y “Canción de la serranía”), Henry Fiol (“Ahora me da pena”) y el violinista Alfredo de la Fe (“Somos los reyes del mundo”), entre otros. Una excelente, aunque breve recopilación.

10. Masterpiece / Obra maestra, Tito Puente y Eddie Palmieri, Universal, 2000

Reunión de un par de viejos maestros de la rumba y el jazz, que en este disco dan una completa lección de lo que es la salsa, entre coqueteos con el tango argentino y la música de mariachi mexicana. En el disco participan muy buenos cantantes, como Oscar D’León, Pete El Conde Rodríguez y Michael Stuart, además de un excelente grupo de músicos. Tal vez la última obra de Puente, en ésta se demuestra que el Rey del Timbal se pudo adaptar muy bien a los cambios de la música afroantillana hasta hacer esta obra con uno de los pianistas más importantes de la salsa y del jazz latino. ®

Publicado originalmente en mayo de 2011.

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Publicado en: La música popular, Noviembre 2014

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