Mariposas en el radiador

Una forma de acercarse a las mariposas es a 120 kilómetros por hora. Puntos de contacto más frecuentes, el radiador, el parabrisas, ángulos frontales del automotor, etc. No es una forma directa —debido a su peligrosidad— pero es lo más cercano posible. Además, en primera instancia, lo único perceptible es el impacto. Después, ya en casa o en el destino final, comienza lo bueno. En el radiador se incrustan, pero pareciera que hubieran querido incrustarse en el parabrisas también. Efectivamente, la velocidad en el momento justo del encuentro es máxima. Pero las distintas naturalezas del material utilizado para recoger la muestra —por un lado, las afiladas celdas de aluminio del radiador del automóvil y, por otro, la lisura del cristal de su parabrisas— marcan una diferencia. El sentido de oportunidad es un punto a destacar y es de todos bien sabido que se facilita la remoción de la materia de estudio en la inmediatez del inicio de la investigación (tres o cuatro horas posteriores), cuando sus fluidos vitales, la sangre de los invertebrados, no se ha secado del todo, cuando aún es posible percibir —sin más— su repugnante olor. La superposición de los cuerpos, en la parte correspondiente al radiador —visto por su parte frontal (de aquí en adelante)— nos da cuenta del material resistente del que están compuestos sus exoesqueletos. Las antenas, las nervaduras de las alas, los ojos, en definitiva, dentro de su propia cubierta. Hay cierta promiscuidad —y se entiende— en esta amalgama de seres reunidos en el encuentro con el filo que los diseñadores industriales dedican por igual en pos del enfriamiento de los automotores en general y la investigación entomológica. Nunca falta el científico perspicaz que, fascinado primero por los colores diversos de los animales, la sobreimposición azarosa de éstos, termine confundiéndose y piense que está frente a lo más parecido a una obra de arte. En lo concerniente a la verdad, este ideal de la ciencia, lo pertinente aquí en todo caso, será siempre el análisis serio de los pigmentos utilizados, su composición química, posibles explicaciones sobre los fines concretos de su utilización; fuera de ello todo es un caminar incierto en las fantasmagorías del sentimiento y la teoría estética. ®

Compartir:

Publicado en: Narrativa, Octubre 2011


Te invitamos a tomar nuestro curso en línea Presencia en internet para escritores.
Conoce el programa e inscríbete.

Suscríbete gratis a Replicante:

Aquí puedes Replicar

¿Quieres contribuir a la discusión o a la reflexión? Publicaremos tu comentario si éste no es ofensivo o irrelevante. Replicante cree en la libertad y está contra la censura, pero no tiene la obligación de publicar expresiones de los lectores que resulten contrarias a la inteligencia y la sensibilidad. Si estás de acuerdo con esto, adelante.