Mientras ustedes se duermen

(Tres poemas)

© Simen Johan


Me queda un hueco en la alegría
Me queda un diablo niño
cuando me hago silla en las fiestas
y me queda la comida agusanada
antes de mudarme al orfanato.
Me queda un vidrio enterrado
en el jardín siempreverde del futuro.
Me queda una lanza con sangre
Con la que afronto los días quietos
y un terror sin nombre cuando escribo.

Zombi empoetado
Asumido en mi materia
sin más alta alternativa
aferrado a lo mutable
como un zombi asesino
Me olvido de mi
ritmo
pues si en mis pasos
tropiezo
es que el recuerdo me infecta
Caigo
un barullo y un gruñido
de adolescente me invaden
Me tumbo:
cambia mi visión
y las estrellas vuelan rancias
como moscas de la fruta
Callo
Un minuto de silencio
para los poetas sin hijos
Y son vicios
el de la carne
el de los sesos
el de vagar
y hacerse grupos
mientras ustedes se duermen
Callo
Un hijo de silencio
para los minutos sin poetas
Morir por siempre arrastrando
todo lo hiena de mi clase
haciendo extenso el virus de su rabia
“Sesuda” búsqueda
de acorralarlos con gemidos
Al fin llego a tu casa
LLEGAMOS
Callo
Un
momento
de
sigilo
para
los
zombis
que
acechan

Recuerdo, padre, todos mis niños al tiempo
los barrotes de agua derritiéndose en mis piernas
como la puerta que nunca querías poner en el baño
Recuerdo las rejas escondidas bajo mi noche
el miedo a la luz
a estar despierto
Recuerdo la jaula que era bañarse
ese calor fantasma
y el día en que aprendí que no había puertas en tu casa
porque siempre guardabas una llave entre las uñas ®

Archivado en Enero 2012, Poesía

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