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Youngman y el circo mediático del arte

Aunque no son performances, los videos de Hennessy Youngman están basados en la exageración de algunas características asociadas con la cultura afroamericana, especialmente el hip hop, o rap. Ropa colorida y holgada. Cadenas de oro. Cachuchas ridículas y enormes. Zapatos tenis de última moda. Un revólver que utiliza para enfatizar algunas de sus frases.

El diálogo es el encuentro entre los hombres, mediado por el mundo para nombrar a las palabras. Entonces, el diálogo no puede ocurrir entre los que quieren nombrar la palabra y los que no quieren este nombramiento —entre los que niegan a otros hombres el derecho de decir su palabra y a los cuales el derecho de hablar ha sido negado.
—Paulo Freire

Hennessy Youngman

A veces es imposible ver el arte contemporáneo sin hastiarse del mercado, del juego de la fama y de la banalidad de la mayoría de las obras. Inauguraciones, muestras retrospectivas, precios, egos. Aunque existe arte que intenta funcionar como crítica institucional o política, éste es absorbido por el mercado de manera casi inmediata. Por lo demás, todo parece haber degenerado en un espectáculo patrocinado por las élites y los gobiernos para adquirir capital cultural.

De vez en cuando, sin embargo, surgen figuras que cuestionan todo esto y que nos hacen el favor de recordarnos que la mayoría de las veces el emperador está desnudo. Esto sucede en los divertidos videos de Hennessy Youngman (alter ego, o primo, como él dice, de Jayson Musson), en los cuales da consejos sobre cómo tener éxito dentro del mundo del arte.

Aunque no son performances, los videos de Hennessy Youngman están basados en la exageración de algunas características asociadas con la cultura afroamericana, especialmente el hip hop, o rap. Ropa colorida y holgada. Cadenas de oro. Cachuchas ridículas y enormes. Zapatos tenis de última moda. Un revólver que utiliza para enfatizar algunas de sus frases.

Vestido como extra de un video de 50 Cent, Musson se convierte en Youngman para enfatizar su estatus al margen del mundo del arte, lo cual le permite decir las cosas que todos sabemos, operando como un naïf y un ácido crítico cultural al mismo tiempo. Así, este raper-cómico habla sobre el performance, el postestructuralismo, Bruce Nauman y Louise Bourgeois de manera coloquial pero con autoridad, cinismo, y rabia. Él mismo define a ART THOUGHTZ como “las lágrimas de un niño en un cuarto lleno de adultos que gritan”.

Los demás videos de Youngman tocan temas variados, como la labor de los curadores, el postestructuralismo y la corriente de relational aesthetics. Los últimos dos términos son palabras claves susurradas en el mundo del arte y en las universidades para aparentar que se pertenece a éstos y marginalizar a los que no las entienden.

A pesar de su aparente sinceridad, los videos de Youngman son un llanto amargo radicado en su condición subalterna. Este rapero revela los mecanismos de exclusión propios de la cultura avanzada, pues dado el color de su piel su producción siempre permanecerá al margen. Su ira también proviene de saberse parte de uno de los grupos más oprimidos dentro de la sociedad de Estados Unidos. Sólo 41% de los jóvenes afroamericanos terminan la preparatoria y son el grupo étnico que prevalece en las cárceles, representando 44% del total de los hombres tras las rejas. Por si fuera poco, 45% de los niños afromericanos viven en la pobreza y alrededor de 29% de los varones serán encarcelados alguna vez en su vida. Aunque ART THOUGHTZ no tiene respuestas para estos gravísimos problemas sociales, nos prohibe olvidar que todos los miembros de este grupo étnico encaran obstáculos cotidianamente y que son casi invisibles dentro de la cultura de vanguardia supuestamente representada por el mercado del arte contemporáneo.

Youngman parece ser el primo estadounidense del brillante Ali G (creado por Sacha Baron Cohen), pero en vez de entrevistar a los famosos se dedica a dar consejos y a explicar teoría del arte. Uno de sus primeros videos aborda el tema de cómo ser un artista exitoso, pues según él, su fórmula da resultado en 98% de las ocasiones. Verlo discutir sus métodos con una seriedad que contrasta con su caló y su forma de vestir resalta lo absurdo de las estrategias que propone (a pesar de esto, siempre es muy correcto, saludándonos sin falta: Yo, what’s up Internet!).

Sus consejos para tener éxito son los siguientes: ser anglosajón, pues así tu arte será visto como universal; si eres mujer anglosajona, explorar la identidad usando pelucas; crear arte ambiguo para que los críticos lo relacionen con todo al tratar de interpretarlo. En fin, nos explica en varios minutos el funcionamiento de un sistema que privilegia la visión occidental masculina, la cual es aún vista como universalmente válida. Se trata de un examen sobre el privilegio y como éste es replicado en la arena cultural y resulta ser más eficaz que decenas de tesis doctorales gracias a su humor y brevedad.

ART THOUGHTZ: How To Be A Successful Black Artist / Como convertirse en un artista negro exitoso

Los consejos sobre cómo obtener éxito como artista son después desmantelados por Youngman al explicar en otro video cómo ser reconocido como artista afroamericano. Esto consiste simplemente en recrear esterotipos que puedan ser entendidos por el blanquísimo mundo del arte. Explotar el sentido de culpa de los anglos. Enojarse. Ser exótico. Considerarse post-black, una de las últimas corrientes dentro del pensamiento afroamericano, la cual trata de reconocer la propia condición afroamericana sin definir esta cultura exclusivamente a través de nociones raciales. Y si lo anterior falla, por supuesto, Youngman nos invita a aludir a la exclavitud para satisfacer el hambre de la sociedad estadounidense de seguir consumiendo este trauma, como si no hubiera otros modos más actuales o incisivos para analizar la marginación afroamericana actual. En otras palabras, este tipo nos urge a comprender nuestra propia posición dentro de la escala social y racial de Estados Unidos para después resaltar o minimizar algunos aspectos según sean vistos dentro del mundo del arte. Naturalmente, esto desemboca en una especie de prostitución cultural y en la hábil explotación de los sentimientos de culpa de los anglosajones liberales que dominan el mundo del arte, las universidades y la prensa.

ART THOUGHTZ: Relational Aesthetics

Los demás videos de Youngman tocan temas variados, como la labor de los curadores, el postestructuralismo y la corriente de relational aesthetics. Los últimos dos términos son palabras claves susurradas en el mundo del arte y en las universidades para aparentar que se pertenece a éstos y marginalizar a los que no las entienden. Youngman los define de manera llana recordándonos que la gente común no usa la palabra “postestructuralismo” y definiendo al modernismo como el conjunto de ficciones que nos cuentan nuestros padres al educarnos (esto se refiere al modernismo de manera oblicua, dándonos a entender que el sueño modernista del progreso así como su dependencia en categorías binarias está muerto). Según él, la noción de relational aesthetics se puede reducir a lo que hacen los artistas cuando no quieren producir arte ellos mismos. Es decir, crean situaciones que replican a la vida diaria dentro de espacios institucionales como museos o galerías. Lo hacen no tanto por convicción, sino porque ir a las muestras, bienales y conferencias a las que son invitados no les da tiempo para producir objetos o performances, bromea. Aunque al final del video Youngman admite que este tipo de actividades son una reacción contra el objeto-arte como mercancía, su análisis es más bien una manera de derrumbar ésta y otras modas académicas y curatoriales.

Hennessy Youngman

El rotundo éxito de estos videos, los cuales se pueden ver en YouTube, ha logrado que Munsson/Youngman consolide su trayectoria poco a poco. El artista ha sido invitado a dar charlas en foros importantes para presentarse como el simpático Youngman: el Museum of Contemporary Art, en Chicago; el Pratt Institute, en Brooklyn; Performa, y el Pennsylvania Academy of Fine Arts, en Filadelfia.

La última actividad importante de Youngman fue una exposición colectiva nada más y nada menos que en Family Business, la novísima y minúscula galería de Maurizio Cattelan (el cual se supone se retiró del mundo del arte en enero de este año). En esta última exposición, Itsa small, small world (Qué pequeño es el mundo, referencia al cursi y políticamente correcto juego mecánico de Disneylandia), Youngman se dedicó a abrir los espacios que se le habían negado a él hasta hace pocos años, aceptando obras a diestra y siniestra para después organizar una muestra colectiva en un espacio chiquitito precisamente en Chelsea, barrio neoyorquino donde el arte y el capitalismo se confunden (o donde se muestra esta unión sin pudor alguno). Es posible que uno de los artistas incluidos algún día logren ser reconocidos gracias a esta muestra, pero lo chistoso de esta situación es cómo, una vez más, Youngman se burla del mundo del arte, en este caso de las decenas de bienales, trienales y muestras colectivas que intentan proporcionarnos visiones totales (¿totalitarias?) e inclusivas del arte contemporáneo global.

ART THOUGHTZ: Convocatoria para exposición en Family Business.

El pequeñísimo espacio, el ridículo video de Youngman en el cual invita a todos a participar vestido con lo que parece ser un trapeador gigante y el chusco resultado sirven para recordarnos que es imposible incluir a todos, pues las exposiciones degenerarían en tianguis culturales sin ton ni son. Mientras que sus videos e imagen atacan al racismo, esta exposición fue una manera de atacar al multiculturalismo y al pluralismo, revelándolos como estúpidas y bellas utopías ideadas por los académicos occidentales que viven su estatus privilegiado con un gran sentido de culpa.

El deseo de Youngman de aceptar a todos es una manera para revelar aún más claramente los mecanismos de exclusión que lo llevaron a ilustrarnos y divertirnos en ART THOUGHTZ. ¿Será posible operar entre un sueño inclusivo y la necesidad de promover lo “mejor” de la producción contemporánea? Tal vez esta pregunta esté entre lo más meritorio que nos deja la exposición. Independientemente de la respuesta, la absurda muestra tuvo otros méritos: denunciar que vivimos en una sociedad llena de obstáculos para aquellos que no son hombres y de clara ascendencia europea. Notar que depende de los más sensibles y políticamente correctos de entre éstos que se les abran las puertas de la torre de marfil a los “subalternos” y “desposeídos” que sepan hablar el idioma de la alta cultura.

Puede ser que la aparición de Hennessy Youngman en Family Business signifique el fin de la credibilidad de la crítica de ART THOUGHTZ, y que la trayectoria de Jayson Musson se consolide por fin. A todos nos pasa. Los jóvenes norteamericanos del 68 ahora votan por políticos republicanos y seguramente los #yosoy132 caerán en posturas conservadoras en menos de cinco o diez años. Por lo menos nos puede consolar el hecho de que Youngman parece operar de manera más o menos sardónica, pues es cercano a ese enigmático ser que dice ser artista, Cattelan.

Es posible que Cattelan no sea nada más que un Demian Hirst o Jeff Koons italiano, pero su trayectoria ha sido una burla continua del arte y del sistema. Una larga burla que logró que una persona sin formación universitaria se hiciera rico y famoso creando esculturas extrañas y sin sentido. De ser así, es recomendable, o por lo menos esperanzador que Musson/Youngman haya elegido el lado de los que se burlan, de los que quieren presentar al mundo del arte como el absurdo circo mediático que es en vez de tomarse todo en serio y cobijar su arte con áridas teorías postestructuralistas. ®

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Publicado en: Écfrasis, Junio 2012


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