Un festival cultural y musical en el desierto

Cuatro días en el FAOT 28

La Alameda de Álamos no es un pleonasmo, sino uno de los diversos escenarios del Pueblo Mágico sonorense en el que se desarrolló la edición 28 del Festival Cultural Alfonso Ortiz Tirado (FAOT), del 20 al 28 de enero pasado.

Para este año el FAOT contó con un presupuesto de 30 millones de pesos y la participación de 400 artistas de trece países, 200 de ellos sonorenses que dan muestra del desarrollo que se ha procurado a los talentos de ese estado de la república.

Música de cámara, ópera, zarzuela, tango, jazz y rock fueron algunos de los géneros artísticos que los visitantes, principalmente provenientes de lugares vecinos de Sonora, Sinaloa, Arizona y otros sitios fronterizos con Estados Unidos, pudieron disfrutar en un pueblo que es mágico no sólo porque la Secretaría de Turismo le ha dado esa denominación, sino porque posee una belleza geográfica indiscutible, una riqueza mineral y cultural puesta en relieve por figuras ahí nacidas como el compositor Arturo Márquez, el propio doctor y cantante Alfonso Ortiz Tirado o la actriz María Félix, y un pasado de trascendencia histórica para nuestro país.

Miércoles 25

El Palacio Municipal, iluminado con los tres colores patrios cuando el sol se oculta, alberga un patio donde se encuentra un escenario casi teatral que funge como marco para las noches de gala. Ésta fue la sexta, pero la primera que presencié. En las precedentes se habían presentado intérpretes como la soprano de origen cubano Eglise Gutiérrez y el barítono capitalino Carlos Almaguer, a quien este año se le entregó la Medalla Alfonso Ortiz Tirado.

Una de las características del FAOT es que presenta el trabajo de reconocidos artistas internacionales, lo mismo que el de jóvenes talentos que están aún en su proceso de desarrollo o formación. Los tres cantantes de esta noche abordan obras de lied, ópera, zarzuela y canción mexicana con aceptables cualidades líricas, pero todavía en potencia.

Me entero de una noticia operística. José Octavio Sosa Manterola, que se encontraba en tierras yakis como colaborador del FAOT durante estos días, ha sido nombrado nuevo director de la Compañía Nacional de Ópera, en relevo de Jaime Ruiz Lobera, quien pasará a dirigir la Coordinación Nacional de Música y Ópera. Son cambios orquestados desde la Subdirección del INBA, donde Sergio Ramírez Cárdenas sigue siendo la mano que mece la cuna. Sosa planea presentar muchos conciertos en su gestión, me dice, “para darle oportunidad a todos los cantantes [a los] que, por una u otra razón, se les ha cerrado la puerta”. Ya veremos si lo concreta y si el público que espera producciones operísticas se conforma con una oferta de conciertos.

El homenajeado esta noche será el jazzista Armando “El Kennedy” Noriega, al recibir el Reconocimiento al Maestro Sonorense, y la velada incluye un programa de canto de la Universidad de Sonora, con las voces de las sopranos Diana González y Yael Jiménez, además de la del tenor Guillermo López, con el acompañamiento al piano de Héctor Acosta.

Una de las características del FAOT es que presenta el trabajo de reconocidos artistas internacionales, lo mismo que el de jóvenes talentos que están aún en su proceso de desarrollo o formación. Los tres cantantes de esta noche abordan obras de lied, ópera, zarzuela y canción mexicana con aceptables cualidades líricas, pero todavía en potencia.

En el Callejón del Templo, en un templete al aire libre, Fredy Potenza canta y baila el tango. Suenan clásicos como “Ladrillo”, “Malena”, “Caminito” y “Garufa”. Don Ramón Sánchez Macías y su burro, Gaspar, acarrean, como desde hace nueve años, el vino que se convida en las callejonadas que emprende una estudiantina y su nutrido séquito.

Jueves 26

Durante el día, por las empedradas, adoquinadas o polvosas calles de Álamos, lleno de arcos, palmeras e inclinaciones de terreno pintorescas, puede acudirse al Mercado de Artesanías, al Museo Costumbrista o al Templo de la Purísima Concepción, para disfrutar de exposiciones de pintura, juegos de lotería, un club de apreciación operística o diversos conciertos con música de cámara.

Pago un boleto de 10 pesos y me subo al Trenecito de Álamos en su base de la Plaza de Armas. El resto de pasajeros son estadounidenses jubilados y estudiantes de secundaria con uniforme que cantan las canciones que salen de un par de bocinas durante el trayecto. Se las saben todas. De Juanes a Don Omar, de Shakira y Pitbull a Yuridia.

El recorrido se extiende por unas cinco cuadras a la redonda. La música es interrumpida en partes para que una voz chicharroneada explique algunos de los atractivos de sitio. La casa “del portalón”, donde antiguamente se fabricaba el chocolate Hershey’s, la finca en la que en épocas revolucionarias estuviera el presidente Francisco I. Madero, la casa donde nació la Doña María Félix, que ahora es un museo algo friki y en el que pueden rentarse habitaciones para hospedarse, o la casa “de la puerta roja”, que es donde vivía el personaje ciego que interpretó la actriz y cantante Kika Édgar en la telenovela de Televisa La fuerza del destino: la historia de Iván y Lucía que durante algunos meses presentó en la pantalla los detalles de este pueblo.

Por la tarde subo a un mirador desde el que calculo las dimensiones reales de Álamos que, según me cuentan, hasta hace poco apenas pasaba de los diez mil habitantes. Desde la altura, obviamente, todo se ve más pequeño. Pero ese efecto no ocurre con las enormes montañas que presiden el panorama. La serranía luce imponente y con ese fondo grupos de estudiantes de prepa se toman fotografías con sus celulares. En el estacionamiento, recargados sobre las camionetas en las que han subido, puertas abiertas, música de banda sonando, algunos jóvenes de los alrededores beben cerveza. Con un sol cayendo a plomo, se me antoja una, pero olvidé sacar dinero del único banco-cajero (de Banorte) que existe en el pueblo. No es fácil encontrar establecimientos donde se acepte el pago con tarjeta. Así que me quedo con las ganas.

La noche de gala se presenta Ópera Diva, un concierto con la soprano Leticia de Altamirano y la mezzosoprano Cassandra Zoé, dos de las voces más prometedoras en el panorama lírico joven de nuestro país, quienes abordan con gran sentido musical, una técnica cada día más solvente y buen gusto interpretativo arias y dúos de obras como La Cenerentola, Norma, Les contes d’Hoffmann, Roméo et Juliette o Die Csardasfürstin, romanzas de zarzuela y canciones mexicanas. El cubano José Ángel Rodríguez suma su acompañamiento al piano con voz propia, una que canta y baila desde el teclado.

Luisito Ayala y la Puerto Rican Power hacen bailar al ritmo de la música salsa a un auditorio que no duró mucho sentado ni inmóvil. Los estadounidenses no bailan muy bien este género como los latinos, se contonean algo descoordinados, pero se divierten y contagian su deleite a los demás. Gaspar no para en su misión de llevar vino por las callejuelas.

Viernes 27

Enrique Patrón de Rueda, quizás el concertador mexicano vivo que más funciones de ópera ha dirigido, asegura que en “este sexenio he permanecido vetado en Bellas Artes. Cuando les he preguntado por qué razón se avientan la pelota unos a otros. El delegado sindical dice que Sergio Ramírez Cárdenas y Teresa Vicencio, subdirector y directora del INBA respectivamente, no quieren que yo dirija. Y ellos dicen que el delegado Philippe Tolon afirma que la Orquesta del Teatro de Bellas Artes no quiere que yo esté ahí. Y los integrantes de la orquesta dicen que nunca les han preguntado. Gracias a Dios, ya termina el peor sexenio de la Ópera en la historia reciente de nuestro país”.

Patrón de Rueda, avecindado desde hace un par de años en su Mazatlán natal, ahora es pieza clave del FAOT, no sólo como asesor artístico sino también como el concertador huésped de la Orquesta Filarmónica de Sonora. En esta edición del festival comandó la agrupación ya en dos ocasiones y esta noche acompañan a la mezzosoprano estadounidense Kirstin Chávez, poseedora de una voz sensualmente oscura, redondeada, de técnica solvente, en un programa que incluye El amor brujo de Manuel de Falla y diversos fragmentos de Mignon, La damnation de Faust, Samson et Dalila, Carmen, Don Carlo y Norma. De esta última, Chávez interpreta el dúo “Mira o Norma”, acompañada por la soprano sonorense Margarita Estrada, quien también aborda “Casta diva”. La cantante, de gran musicalidad y volumen, recibió la distinción como el Talento Joven 2011.

En el templete del callejón del Templo se presenta Opera Prima Rock, un show algo extravagante, porque se trata de cantantes vestidos y empelucados a la vieja usanza, pero que tocan y cantan los éxitos de Freddy Mercury y Queen. Nada qué ver con la ópera en realidad. Luego de oír coverear canciones como “Don’t stop me now”, “We will rock you” o “The show must go on” que suenan súper fresa, termino por sentirme como en un Barón Rojo o en Liverpool Pub y parto mejor a Las Delicias, una finca enorme a las orillas del pueblo, frente al Panteón Municipal, donde tocará Plastilina Mosh.

A juzgar por la multitud de personas que cruzan Álamos bajo un cielo intensamente oscuro y estrellado para ver a PMosh, confirmo que no fui sólo yo el que prefirió el rock con su influencia electrónica y hiphopera a esa cópula demacrada de ópera-rock-pelucas-mozartianas. En Las Delicias el auditorio es mayoritariamente joven. Element ha teloneado. Terminó. Luego de un lapso en el que se prueba el sonido y los asistentes se recargan de cervezas, cigarros y otras sustancias, Jonás y Eddy González, Alejandro Rosso, Natalia Slipak y compañía ofrecen una velada intensa. “Si se va a acabar el mundo en 2012, hoy vamos a pasarla chingón”, incita Jonás a través de las bocinas de un sonido que retumbaba hasta el centro de Álamos, según supe después. Éxitos como “Aló” y “Castígame”, la pervert pop song, hacen saltar y corear a gritos al entusiasmado público: Castígame, sé que me he portado mal / diviértete, sé que gozas y me gusta

Sábado 28

Las centenas de personas que antes paseaban en las calles son ahora miles. Es complicado transitar por la Plaza de Armas. En cada esquina hay pequeños conjuntos (percusión, trompeta, tuba) que tocan música de banda y tecnobanda.

Las centenas de personas que antes paseaban en las calles son ahora miles. Es complicado transitar por la Plaza de Armas. En cada esquina hay pequeños conjuntos (percusión, trompeta, tuba) que tocan música de banda y tecnobanda. En otros puntos, suena música grabada a gran volumen a la que un par de percusionistas suman su arte en vivo. La gente baila. Ellos las quiebran a ellas. En rigor, ya es domingo. Hace mucho que pasó la medianoche. Corren litros de cerveza. “Aquí hasta el que no toma termina chupando”, me dice un chica que se parece increíblemente a Kristen Stewart. Las latas yacen en el piso, aplastadas, sólo unos minutos. De inmediato niñas o ancianos pasan y las recogen, las meten en bolsas. “Algo sacamos de dinero vendiéndolas”, me dice una menor de edad, ojerosa por la desvelada. “En Álamos no hay fuentes de empleo, lamentablemente”, dice su padre, aunque pienso que tal vez es su abuelo. La bebida es acarreada en hieleras. Todo mundo carga o arrastra una. Hay una llamativa variedad. Unas de plástico rígido, otras de metal, lujosas, otras con rueditas. El bullicio apenas es soportable. Los hombres, sin excepción, llevan guante negro en la mano izquierda. “Es para cargar la chela toda la noche sin que se te hiele la mano”, me instruye Kristen mientras baila “Inténtalo” de 3Ball. Luego canta: “Me prende, me enciende sentir tu aliento quemando todo mi ser…”

Percibo el alto contraste entre lo que canta la gente y lo que presenta el festival. Aquí en las calles “El tucanazo” o “La Yaquesita” son himnos. Hace horas que terminó el concierto de clausura de esta edición del FAOT, en la que la soprano coreana Sumi Jo ofreció una actuación memorable, con arias de Roméo et Juliette, Rigoletto, Les contes d’Hoffmann y La Traviata, entre otras obras. Su admirable técnica, su entrega y diversión en el escenario sólo puede compararse en nuestro país con su propia actuación, ofrecida en el Teatro Juárez de Guanajuato en el marco del pasado Festival Internacional Cervantino. Aquella vez cantó a piano, hoy con el acompañamiento de la OFS y la batuta concertadora de Enrique Patrón de Rueda. Fue un gran cierre, precedido por una ceremonia en la que la presidenta del Consejo Nacional para La Cultura y las Artes, Consuelo Sáizar, firmó con el gobernador, Guillermo Padrés, un acuerdo marco para la creación de una sucursal de la Cineteca Nacional en Hermosillo, así como de una foto y fonoteca. El mandatario local, acompañado por la titular del Instituto Sonorense de Cultura, que organiza este FAOT, Poly Coronel Gándara, también pidió a Sáizar su ayuda para gestionar ante el Conaculta y la Presidencia de la República la construcción de un teatro que albergue las actividades artísticas de este festival en un futuro. Todo eso y mucho más hace falta en estas tierras. ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas, Febrero 2012

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