El proceso correcto para vomitar

In memoriam Cortázar

No se desanime, en la nueva entrega de Diábolo encontrarán todo lo que siempre quiso saber sobre el vómito y no se atrevió a preguntar.

Colóquese frente al escusado. Asegúrese de que no haya residuos del usuario anterior. Saque el aire de sus pulmones exhalando profundamente después de una inhalación de iguales proporciones. Recuerde que este último paso facilitará la operación, agilizándola. Beba sin interrupciones agua que contenga sal previamente disuelta (tres cucharadas de sal por cada 250 mililitros de agua), esto sustituye eficazmente cualquier otro vomitivo alopático. Sentirá cómo el estómago se contrae ligeramente y comenzará a sentir un leve calambre en el pecho y la espalda baja. Introduzca el dedo índice, previamente lavado, en el interior de la boca hasta alcanzar la faringe. De ser posible, toque la campanilla al final del paladar. Meta y saque su dedo lentamente hasta sentir que un líquido tibio y viscoso comienza su súbito ascenso a través del esófago. Saque su dedo. Intente vomitar. Déjese llevar por los espasmos de su abdomen. Evite la tos innecesaria, ya que ésta podría lastimar laringe y cuerdas vocales. Arroje cualquier tipo de flema o esputo y observe el color de ambos. Permita que el líquido fluya libremente y en el menor tiempo. No deje de respirar: los olores amargos y la desagradable sensación de los grumos residuales de alimentos no digeridos son necesarios para motivar el proceso vómico y mantener el estado nauseabundo en un punto climático. Es importante mantener los ojos abiertos durante las contracciones, debido a que esto atenuará el riesgo de golpear la cabeza contra la tapa o la taza del inodoro. Asimismo, ponga especial atención en el color y la textura del vómito. En caso de sangrado, consulte a su médico. Los tonos naranjas son los más comunes. Los verdes y amarillos denotan contenido biliar que está acompañado de sabores y olores mucho más amargos e intensos que los mencionados anteriormente. Los transparentes demasiado viscosos y difíciles de arrojar pueden ser producto de algún mal patológico crónico como gastritis o, en el peor de los casos, un cuadro avanzado de úlcera péptica. No se acerque demasiado al mueble, máxime en los momentos en los que esté expulsando despojos sólidos, esto evitará el contacto con los contenidos ya evacuados. Recuerde que el olor de lo que se devuelve se impregna en la ropa y en la piel y sólo mediante un proceso lavatorio adecuado podrá usted eliminarlo. Termine con la operación una vez que los espasmos se vuelvan discontinuos y dolorosos. Probablemente la sensación asquerosa continuará durante algunos minutos, aunque continuar en la misma posición sería inútil, ya que para este momento su estómago ha sido eficazmente vaciado. Incorpórese y comience sus abluciones. ®

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Publicado en: Diábolo, Noviembre 2012

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