Este extraordinario álbum en vivo de Genesis muestra la grandeza del rock progresivo en todo su esplendor, en el que virtuosismo, emotividad, simbolismo lírico y espectáculo se funden en una sola y poderosa voz.
Genesis en París, 1977.
Seconds Out (Charisma Records, 1977) es un álbum doble grabado en vivo con doce pistas, algunas de las cuales son secciones de piezas más largas, con una duración total de 95 minutos. No pretendo compararla con una sinfonía clásica, con sus cuatro movimientos, aunque esta producción de Genesis tiene la rapidez y la energía de un primer movimiento, la intensa emoción de una melodía lenta y suave, una danza alegre, como un scherzo, y un finale climático, brillante y explosivo.
Seconds Out no es un álbum conceptual, como The Lamb Lies Down on Broadway (1974), y las letras abordan diversos temas, en los que se mezclan mitología, fantasía, sátira social, amor —desde luego—, alienación y hasta la confrontación entre el bien y el mal. Genesis seleccionó doce canciones para el concierto, cuya coherencia viene de la puesta en escena y el continuo musical, más que de una sola historia.
El Mellotron Mark II y el M400, junto con los pioneros sintetizadores analógicos, como el ARP Pro Soloist, el Moog y el Prophet–5 de Tony Banks suenan como una orquesta, en la que se distinguen lamentos melancólicos, texturas épicas, sonidos graves y exóticos —a veces me parece escuchar elefantes que barritan—, fanfarrias dramáticas y chispazos de humor. Creo que escuché esta cumbre del rock progresivo en un casete que compré en el Tianguis del Chopo, hasta que pude comprar el álbum. No sabía que Seconds Out, “segundos fuera” es la orden que se da en el boxeo dirigida a los auxiliares o miembros de la esquina para que abandonen el ring inmediatamente antes de que comience el siguiente asalto. Un título con un doble sentido, pues se trata del segundo álbum en vivo de Genesis —después del Genesis Live de 1973— y es también el segundo álbum grabado fuera del estudio; además, puede ser un aviso de que el espectáculo está a punto de comenzar.
Creo que escuché esta cumbre del rock progresivo en un casete que compré en el Tianguis del Chopo, hasta que pude comprar el álbum. No sabía que Seconds Out, “segundos fuera” es la orden que se da en el boxeo dirigida a los auxiliares o miembros de la esquina para que abandonen el ring inmediatamente antes de que comience el siguiente asalto.
El concierto en el Palais des Sports de París, junio de 1977.
Este segundo álbum en vivo se grabó en su mayor parte en junio de 1977 en el Palais des Sports de París —el Dôme de París—, durante la gira Wind & Wuthering. Publicado en octubre de ese año, marca el fin de una era, pues fue el último disco con el guitarrista Steve Hackett —out, pues abandonó el grupo durante la mezcla del álbum— y el primero con el baterista Chester Thompson como miembro estable en gira. Con Phil Collins ya consolidado como vocalista principal tras la salida de Peter Gabriel —a quien no se echa de menos aquí como cantante—, el álbum demuestra que la banda no sólo sobrevivió al cambio, sino que alcanzó un nivel interpretativo excepcional.
Las doce piezas del álbum incluyen material de distintas etapas, desde Foxtrot (1972) hasta Wind & Wuthering (1976). En canciones como “The Carpet Crawlers” (de The Lamb Lies Down on Broadway) hay un profundo simbolismo, como puede apreciarse en la letra de Peter Gabriel y que no me atrevo a traducir:
There is lambswool under my naked feet The wool is soft and warm Gives off some kind of heat A salamander scurries into flame to be destroyed Imaginary creatures are trapped in birth on celluloid The fleas cling to the golden fleece Hoping they’ll find peace Each thought and gesture are caught in celluloid There’s no hiding in memory There’s no room to avoid The crawlers cover the floor in the red ochre corridor[1] For my second sight of people, they’ve more lifeblood than before They’re moving in time to a heavy wooden door Where the needle's eye is winking, closing on the poor The carpet crawlers heed their callers “We’ve gotta get in to get out We’ve gotta get in to get out We’ve gotta get in to get out.” There’s only one direction in the faces that I see It’s upward to the ceiling, where the chamber’s said to be Like the forest fight for sunlight, that takes root in every tree They are pulled up by the magnet, believing they’re free The carpet crawlers heed their callers “We’ve gotta get in to get out We’ve gotta get in to get out We’ve gotta get in to get out.” Mild–mannered supermen are held in kryptonite And the wise and foolish virgins giggle with their bodies glowing bright Through the door a harvest feast is lit by candlelight It’s the bottom of a staircase that spirals out of sight The carpet crawlers heed their callers: “We’ve gotta get in to get out We've gotta get in to get out We've gotta get in to get out.” The porcelain mannequin with shattered skin fears attack And the eager pack lift up their pitchers, they carry all they lack The liquid has congealed, which has seeped out through the crack And the tickler takes his stickleback The carpet crawlers heed their callers: “We’ve gotta get in to get out We’ve gotta get in to get out We’ve gotta get in to get out...”.
Peter Gabriel incluía en sus letras referencias bíblicas, mitológicas, literarias y psicológicas. En The Lamb… el viaje de Rael es una especie de Pilgrim’s Progress[2] contemporáneo ambientado en Nueva York: un rito de paso, búsqueda de identidad y enfrentamiento con el inconsciente. “The Carpet Crawlers” es uno de los momentos más hipnóticos y contemplativos de ese viaje: la gente se arrastra en masa, creyendo que avanza hacia la salvación, mientras el individuo (Rael) puede elegir o no seguir el mismo camino.
Por su parte, “Firth of Fifth” (de Selling England by the Pound) combina belleza poética con un simbolismo romántico y natural: “The river of constant chang… / The Firth of Fifth flows on…”; la canción juega con la palabra firth, que en escocés significa fiordo o estuario, y el número fifth, quinto, en un guiño al quinto álbum de estudio de la banda. La letra recurre a la metáfora del río que fluye constantemente como una alegoría a la transformación de la realidad y el paso del tiempo, de acuerdo con la frase de Heráclito según la cual “nadie se baña dos veces en el mismo río”. La pieza pasa de una delicada introducción de piano a un clímax épico, simbolizando, en mi humilde opinión, el viaje del individuo a través de la historia y la naturaleza.
Otras piezas refuerzan esta riqueza: “Afterglow”, de Tony Banks, es una balada introspectiva sobre la pérdida y la redención tras un desastre; “Supper’s Ready”, con más de 24 minutos, es una epopeya apocalíptica de amor, guerra espiritual y redención, en tanto que “Robbery, Assault and Battery” rebosa humor cockney y una dosis de sátira.
Los teclados de Banks son el alma orquestal de los dos discos, crean ricos e imponentes paisajes sonoros y momentos de ligereza cómica. Todo ello unido a la potencia de la sección rítmica (Collins y Thompson a dos baterías en varios temas) y la expresiva guitarra de Hackett, lo que genera una emocionante experiencia músico–teatral.
Seconds Out es, insisto, casi una sinfonía en cuatro movimientos. Comienza con energía rockera (“Squonk”), pasa por momentos líricos y emotivos (“Afterglow”, “Firth of Fifth”), alcanza clímax monumentales con “Supper’s Ready” y cierra con una explosión instrumental (“Cinema Show”, “Dance on a Volcano”, “Los Endos”). Los teclados de Banks son el alma orquestal de los dos discos, crean ricos e imponentes paisajes sonoros y momentos de ligereza cómica. Todo ello unido a la potencia de la sección rítmica (Collins y Thompson a dos baterías en varios temas) y la expresiva guitarra de Hackett, lo que genera una emocionante experiencia músico–teatral.
Seconds Out…
Recorramos brevemente las piezas de este álbum.
“Squonk” es una canción de folck–rock sobre una criatura mítica, el Squonk, que se lamenta constantemente por su fealdad y se disuelve en lágrimas cuando lo capturan.
Como ya vimos, “The Carpet Crawlers” es una de las más simbólicas.
“Robbery, Assault and Battery” cuenta la historia de Harry, un ladrón londinense que roba una joyería, mata a un guardia y luego se enfrenta a la policía, con un tono humorístico y teatral. Collins adopta un acento cockney, el habla tradicional de la clase trabajadora del East End londinense para caracterizar al personaje.
Balada emotiva sobre la pérdida, “Afterglow” trata del arrepentimiento y la redención tras un desastre personal. “Firth of Fifth” es pura épica poética. Mezcla naturaleza, historia y el paso del tiempo, el “río” como metáfora de la vida, como vimos. Una de las más hermosas y simbólicas del repertorio de Genesis.
“I Know What I Like (In Your Wardrobe)” es una sátira social sobre un joven que rechaza el éxito convencional y prefiere cortar el césped.
“The Lamb Lies Down on Broadway” habla de Rael, un joven puertorriqueño en Nueva York y su viaje surrealista; la identidad, la calle y mitología urbana.
“The Musical Box (Closing Section)” es el cierre de la clásica suite; la macabra historia victoriana sobre un niño decapitado cuya alma queda atrapada en una caja de música.
“Supper’s Ready” es la gran suite épica en siete partes, narra una batalla apocalíptica entre el bien y el mal, con elementos de amor, misticismo, humor absurdo y una revelación espiritual.
“The Cinema Show” trata de dos jóvenes en una cita romántica, con referencias a Romeo y Julieta.
“Dance on a Volcano” rebosa de energía explosiva; bailar sobre un volcán, vivir al límite, con peligro y pasión.
“Los Endos” es un final instrumental verdaderamente épico, en el que se incluyen temas de todo el álbum (incluyendo “Squonk” y “Dance on a Volcano”). Collins quería que estas palabras sonaran como si fuera la traducción al español de “Los finales”. Un cierre grandioso y cinematográfico.
Seconds Out no es solamente un álbum en vivo, es la demostración de que Genesis, en el tan lejano 1977, estaba en su momento de mayor madurez interpretativa. Se captura en él la grandeza del rock progresivo en todo su esplendor, en el que virtuosismo, emotividad, simbolismo lírico y espectáculo se funden en una sola y poderosa voz. Debe escucharse a todo volumen, o bien con unos buenos audífonos, como acabo de hacerlo por tercera vez en estos días. Para mí sigue siendo la mejor instantánea de la banda en concierto. ®
[1] En la versión del Seconds Out Collins empieza la canción en esta estrofa. [2]El progreso del peregrino (The Pilgrim’s Progress) es una novela alegórica cristiana escrita por John Bunyan, publicada en 1678. Es considerada una de las obras más importantes de la literatura inglesa y de la teología reformada, en la que se detalla el viaje de un hombre desde la Ciudad de Destrucción hasta la Ciudad Celestial.
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