¿La matemática puede ser más romántica que una película de Hollywood?

La topología y los sentimientos

¿El conocimiento matemático es tan importante al punto de convertirse en la clave de una resolución feliz para una historia de amor? ¿Tiene futuro una relación amorosa que comienza sobre una banda de Moebius? La topología, además de ser la más joven de las ramas clásicas de las matemáticas ¿es la más sentimental? ¿Son compatibles la matemática y las emociones?

Cinta de Moebius

Podríamos hacer otras cuantas más, pero estas preguntas parecen ser lo suficientemente interesantes como para empezar. ¿Empezar qué?

En pleno siglo XXI, en el que se hacen estudios para prácticamente cualquier cosa, Pau Roig, investigador y miembro de Infonomía, dice: “Me gustaría ver los resultados de un estudio que valorase la cantidad de tiempo y de dinero que desperdicia la humanidad en responder a preguntas mal formuladas. Estoy convencido de que, de poder hacerse, los resultados serían tan frustrantes que no se tardaría en exigir una asignatura en la escuela dedicada a formular buenas preguntas”.

Después de leer esta opinión de Roig quedamos subyugados por la idea de qué difícil, importante y necesario es saber hacer buenas preguntas.

Entonces volvemos a las preguntas que formulamos en el primer párrafo. Y sabemos bien lo que NO queremos. NO nos interesa profundizar en fórmulas, ecuaciones ni abstracciones que nos provoquen dolores de cabeza. Simplemente queremos hacer preguntas que generen desafíos diferentes y que intencionalmente NO nos conduzcan a respuestas sino a nuevos interrogantes derivados, cadenas de preguntas, redes y múltiples planteos con diversos itinerarios por recorrer.

He aquí el nudo de la cuestión (más adelante también nos preguntaremos por los “nudos”). Les proponemos ver el siguiente clip de video cuyo enlace adjuntamos. Este cortometraje de animación dura aproximadamente cuatro minutos y está protagonizado por unos bellísimos personajes.

Video ¿una historia de amor topológica?

Luego de mirar el video se nos agolpa una cascada de preguntas, preguntas que podemos ensayar aquí, algo así como un juego imaginario.

—La cinta sobre la que están los personajes de la historia ¿dónde se encuentra?

—¿Por qué decimos cinta? ¿Se trata realmente de una cinta?

—Por un momento creamos fervientemente en el escenario del cortometraje y preguntémonos: si esta cinta permaneciera inalterada como en el inicio de la historia ¿nuestros personajes se conocerían?

—¿Podríamos decir que el primer corte de tijera lo hace Cupido? ¿Por qué pensamos en Cupido? ¿Qué produce el primer corte? ¿Qué tiene de importante?

—¿Qué posibilidades se abren luego del primer corte de tijera y del empalme invertido de la cinta?

—Si bien el amor no tiene explicación —y eso lo hace tan misterioso y único— ¿por qué uno de los personajes decide cruzar la línea punteada?

Por un momento creamos fervientemente en el escenario del cortometraje y preguntémonos: si esta cinta permaneciera inalterada como en el inicio de la historia ¿nuestros personajes se conocerían?

—¿Cambia el escenario de la historia luego del segundo corte de tijera? ¿Los personajes han entendido qué sucedió? Y nosotros ¿qué pensamos que sucedió?

—En este punto ¿cuánto puede hacer cada personaje por alterar el rumbo de la historia? ¿Alguno de los dos tiene ventaja sobre el otro? ¿Por qué?

—¿Habría un final feliz para quienes saben matemática? ¿Habría un final triste para quienes no saben matemática?

—¿Qué creen los personajes al final de la historia?

—Para nosotros, como espectadores ¿la historia entre ellos terminó o podemos pensar que existe la posibilidad de un reencuentro? ¿Qué tendría que suceder, de ser posible, para que ese reencuentro ocurriera? ¿Esta posibilidad depende de los dos personajes o de uno de ellos?

—¿Qué medida tiene el amor? ¿Tiene sentido esta pregunta?

La banda de Moebius y otras cosas curiosas

Más allá del ejercicio de formularnos todas las preguntas que podamos imaginar también es interesante indagar los conceptos de topología y cinta de Moebius.

Euler dijo: “Además de aquella parte de la geometría que trata sobre cantidades y que se ha estudiado en todo tiempo con gran dedicación, el primero que mencionó la otra parte, hasta entonces desconocida, fue Leibniz, quien la llamó geometría de la posición. Leibniz determinó que esta parte se tenía que ocupar sólo de la posición y de las propiedades provenientes de la posición y que no habría de tener en cuenta las cantidades, ni su cálculo […] Por ello, cuando recientemente se mencionó cierto problema que parecía realmente pertenecer a la geometría, pero se presentaba de tal modo que no precisaba la determinación de cantidades ni admitía solución mediante el cálculo de ellas, no dudé en referirlo a la geometría de la posición”.

Topología: la geometría de la posición

La topología es probablemente la más joven de las ramas clásicas de las matemáticas. En contraste con el álgebra, la geometría y la teoría de los números, cuyas genealogías datan de tiempos antiguos, la topología aparece en el siglo XVII, con el nombre de analysis situs, es decir, “análisis de la posición”.

De manera informal, la topología se ocupa de aquellas propiedades de las figuras que permanecen invariantes, cuando esas figuras son plegadas, dilatadas, contraídas o deformadas.

El topólogo considera los mismos objetos que el geómetra, pero de modo distinto: no se fija en las distancias o los ángulos, ni siquiera en la alineación de los puntos. Para el topólogo un círculo es equivalente a una elipse; una bola no se distingue de un cubo: se dice que la bola y el cubo son objetos “topológicamente equivalentes” porque se pasa de uno al otro mediante una transformación continua y reversible.

Algunos de los desafíos que estudia la topología

La cinta. Tomen una cinta de papel y únanla por sus extremos para formar un anillo; eso sí, antes de pegarla giren uno de los extremos. La cinta resultante será la famosa cinta de Moebius: aunque no ha dejado de ser un objeto material y simple, posee una sola cara, cosa demostrable por el simple método de trazar sobre ella una línea, recorriendo toda la longitud del papel sin levantar el lápiz ni una sola vez: la línea concluirá donde empezó, mordiéndose la cola como la serpiente mitológica.

Si ahora uno apela a una tijera y corta la cinta siguiendo el trazo, no se obtendrán, como cualquiera esperaría, dos anillos de papel: será solamente uno. Otra rareza. Si se repite la operación, el resultado serán dos aros de cinta encadenados.

Ve el clip sobre cómo hacer una cinta de Moebius y experimentar con ella

http://www.youtube.com/watch?v=JHSfKwhSOos&feature=player_embedded

Pasión matemática

Este fenómeno fue analizado inicialmente por Johann Benedict Listing, matemático alemán, y luego profundizado por otro matemático y astrónomo también alemán llamado Moebius, hace unos cuantos años.

La cinta de Moebius es uno de los “juguetes” más amados de la topología. Inspiró los dibujos del holandés M.C. Escher y fue, entre otras cosas, el punto de partida para notables relatos fantásticos de Franz Kafka, Jorge Luis Borgesy Adolfo Bioy Casares.

Moebius y el cine

La cinta también inspiró al estadounidense A.J. Deutsch a la hora de escribir “Un túnel llamado Moebius”, relato publicado en 1950, cuando la topología hacía furor en el mundillo de la ciencia ficción. La idea del cuento, magnífica por cierto, atrajo a Gustavo Mosquera R., uno de los pocos realizadores de cine en Argentina que se animó a incursionar en el género.

De manera informal, la topología se ocupa de aquellas propiedades de las figuras que permanecen invariantes, cuando esas figuras son plegadas, dilatadas, contraídas o deformadas.

Mosquera, docente de la Fundación Universidad del Cine que dirige Manuel Antín, planificó un largometraje colectivo sobre el tema, es decir, gestado en su totalidad por un plantel de casi medio centenar de alumnos, que se pusieron bajo su dirección general durante el año y pico que tardó en salir de los laboratorios.

Según los espectadores que lo vieron y opinaron en el Festival de Cine de San Sebastián, en el filme Moebius la metáfora es contundente: un vagón de tren con más de treinta pasajeros desaparece en el circuito cerrado de los subterráneos porteños.

La tarea de búsqueda queda a cargo de un topólogo, que no consigue dar con el viejo diseñador de la Tranway hasta que, con la ayuda de una niña, logra entrar en carrera hacia la revelación final. El topólogo deduce que, a consecuencia de los múltiples cruces de vías, éstas han creado una especie de lazo o cinta que interconecta con otra dimensión espacio-temporal.

Trailer de la película Moebius

“Queríamos mostrar una Buenos Aires que no se ve, con una red de subterráneos inexistente mucho más grande de la real, y ese, creo, es uno de los ganchos principales de la película. Lo que está bajo tierra, lo que no se ve, seduce y esa es una seducción universal”, dijo Mosquera. ®

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Publicado en: Existenz, Mayo 2011


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  • Pedro

    ¿Por qué se establece la posibilidad de que los personajes (serpiente y flor) se vuelvan a encontrar?? Es decir, tendría que suceder otro fenómeno más allá de sus posibilidades? ¿O por sí solos pueden solucionar su problema?