Cratoscopio

SOBRE FADANELLI Y UNAS PLAGAS

Fadanelli2

No son pocos los literatos no intelectuales a los que por sus pretensiones y consecuentes acciones públicas es conveniente llamar “escritores-intelectuales”. El escritor como “intelectual público” poco o nada responsable argumentativa, ética, crítica y democráticamente; el “intelectual público” común. Figura que, dicho sea de paso, no solamente existe en las democracias, también en ciertos autoritarismos, como el mexicano del siglo XX del PRI.

LAS CABRAS DE CABRAL

Replicante

Aquí se recupera una discusión que no existió. Nicolás Cabral, coordinador editorial de la revista La Tempestad, mandó a título personal una carta a la redacción de Replicante (no. 17) en la que expresaba que sus “diferencias con las posiciones políticas de la revista son abismales”. ¿Y qué? Le responde ahora, porque es vigente, el autor de esta columna.

DE “ESCRITORES-INTELECTUALES”

Monsiñor

El ámbito mexicano actual. Son muchos menos los Tovar y de Teresa que los Monsiváis/Poniatowska/Loaeza (Guadalupe), escritores opinadores “todólogos” públicos y permanentes, además de famosos (los que, más allá de lo que pase en México, siempre son más que los otros, y pueden ser colocados, o colocarse, tanto a la izquierda como a la derecha). Y los Monsi-Poni-Adelita bien son mucho más nocivos, o en el mejor de los casos igual de socialmente inútiles, que los otros.

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