ENGAÑIFA OFICIAL

Los dudosos huesos de una heroína independentista

El martes 27 de julio, por disposición del Congreso de Jalisco, llegaron a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres los restos mortales de una persona —o personas— sin identificar, procedentes de San Juan de los Lagos, con el plausible propósito de honrar a una heroína de la época de la Independencia: Rita Pérez Jiménez, quien fue esposa del caudillo insurgente Pedro Moreno.

Rita Pérez de Moreno

No hay ningún reparo para honrar la memoria de esa ilustre dama, de méritos incuestionables. El problema o lo cuestionable está en otro lado: en el hecho de que no haya sido debidamente verificada la autenticidad de los restos en cuestión, por lo que no se puede asegurar con certeza que sean, efectivamente, los de Rita Pérez de Moreno.

Esa verificación se podría haber hecho, mediante la prueba de ADN, recurriendo a un par de descendientes directos de la heroína, uno de los cuales reside en Toluca y otro en la ciudad estadounidense de Dallas. ¿Por qué no se llevó a cabo esa verificación, máxime cuando desde hace muchos años (tantos como 83) se perdió la pista, para siempre, de los restos de Rita Pérez de Moreno?

Sus biógrafos consignan que esta ejemplar dama, quien sobrevivió 44 largos años a su ilustre cónyuge, murió el 27 de agosto de 1861; 44 años no sólo viviendo en la penuria, sino enfrentando, de manera ejemplar, golpes existenciales verdaderamente mayúsculos como el deceso de uno de sus cuatro hijos, de nombre Luis, que murió en combate, el 10 de marzo de 1817, defendiendo también la causa independentista, o como el secuestro, poco antes, de su hija Guadalupe, plagiada por los adversarios políticos de la familia (los realistas), o como la prisión a la que la propia Rita Pérez de Moreno fue confinada, en la ciudad de León, poco antes de la muerte de otra de sus hijas, de nombre Prudencia. De este modo la descendencia directa e inmediata de Pedro Moreno y Rita Pérez quedó reducida sólo a un hijo varón.

No hay ningún reparo para honrar la memoria de esa ilustre dama, de méritos incuestionables. El problema o lo cuestionable está en otro lado: en el hecho de que no haya sido debidamente verificada la autenticidad de los restos en cuestión, por lo que no se puede asegurar con certeza que sean, efectivamente, los de Rita Pérez de Moreno.

De familia acomodada, al igual que su ilustre marido —el cual fue propietario de tres haciendas—, Rita Pérez acompañó a su consorte en la empresa independentista y, al quedar viuda, sobrellevó con convicción, estoicismo y mucha dignidad la sevicia que el gobierno realista empleó en contra suya y de sus descendientes: persecución, cárcel, secuestro, despojo de bienes, escarnio público.

Hay que insistir, pues, que a doña Rita Pérez no le faltan méritos para figurar en el panteón de los jaliscienses “esclarecidos”. El negrote en el arroz es que se rinda homenaje a su memoria, reinhumando unos huesos de muy dudosa procedencia.

Rotonda de los Jalicienses Ilustres

Ya en 1955, durante el gobierno de Agustín Yáñez, quien hizo el encargo de remolcar los primeros inquilinos de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, se indagó sobre el paradero de los restos mortales de Rita Pérez de Moreno.

El resultado de esa indagatoria se consignó en un informe presentado por el entonces secretario general de Gobierno, Alfonso de Alba Martín, que a la letra dice lo siguiente: “Se realizó una concienzuda investigación y se concluyó lo siguiente: en 1927 el presidente municipal [de San Juan de los Lagos] don Pablo Esqueda Campos mandó hacer una limpieza radical al panteón municipal; por lo que todo permite concluir que también los restos de doña Rita fueron a dar al osario [común], y las lápidas sirvieron para adoquinar la plaza de armas, la presidencia municipal y algunas calles de la población”.

El periodista sanjuanense Remberto Hernández Padilla dice que de esa investigación, ordenada por el gobernador Agustín Yáñez hace exactamente 55 años, lo único que se encontró de Rita Pérez de Moreno fue una lápida con su nombre, pero que, como todas las demás, había sido removida de su sitio original.

Luego se procedió a instalar esa lápida en la escuela primaria oficial para niñas de San Juan de los Lagos, un centro escolar que, hasta la fecha ha conservado el nombre de Rita Pérez de Moreno. Pero de los restos mortales de la heroína jalisciense nada se sabe, por el hecho ya consignado: que en 1927 esos restos fueron a parar a un osario común.

¿De quién —o de quiénes— son entonces los restos que por acuerdo unánime de la LIX Legislatura de Jalisco fueron trasladados, con toda solemnidad, de San Juan de los Lagos a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres? De una o de varias personas desconocidas.

¿Por qué, si se sabe lo anterior, nuestros diputados y diputadas locales insistieron en llevar adelante este engaño público? Al parecer, por el peor de los motivos existentes: única y exclusivamente porque pueden hacerlo.

En pocas palabras, el martes 27 de julio tuvo verificativo una engañifa oficial; algo que no merece la memoria de Rita Pérez de Moreno ni tampoco la de quien fuera su ilustre consorte: Pedro Moreno, héroe de la Independencia de México. ®

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Publicado en: Agosto 2010, Política y sociedad

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