ESCRIBIR EN BICICLETA

Papeles falsos, de Valeria Luiselli

Para escribir, Valeria Luiselli tiene que fumar. Acaba de ser madre y durante los meses que estuvo embarazada no tocó el cigarro. Tampoco escribió una sola palabra.

Valeria Luiselli, © Sara Kauko

Es obsesiva al escribir, un párrafo puede tomarle todo el día. Escribe unas líneas, se fuma un cigarro, toma un libro, lee cuatro páginas, lo cierra, escribe dos líneas más, enciende un nuevo cigarro, borra un enunciado entero, reescribe otro, sigue fumando. Para completar las ciento seis páginas que conforman Papeles falsos —su primer libro se tardó tres años.

Cuando Valeria vivía en la colonia Roma se movía en bici a todos lados. De sus recorridos sobre ruedas nació el ensayo “La velocidad á velo”, donde habla del efecto liberador que el bicicletismo ese ejercido únicamente con el fin de paseartiene sobre el pensamiento. Mientras cruzaba la Plaza Río de Janeiro y luego las calles de Querétaro, Jalapa y Tabasco, las palabras de Julio Torri sobre el ciclismo urbano le retumbaban en la cabeza. Ellas, sumadas al siseo de la cadena de su bicicleta, le dictaron el ritmo del ensayo.

Papeles falsos (Sexto Piso, 2010) es un libro que nace de las obsesiones personales. Imagino a Valeria visitando la tumba del escritor Joseph Brodsky en Venecia, haciendo apuntes, recordando que, según la ley de distribución de vivienda de San Petersburgo, al poeta le tocaron 13.3 metros cuadrados para él solo. Veo cómo todas esas horas de escuela (Luiselli saldrá con un PHD de la Universidad de Columbia en Nueva York) se entretejen al ordenar su librero, pero también me queda claro que, a la hora de escribir, tuvo más peso ese extraño encuentro con la mujer que robaba chocolates de las tumbas venecianas.

Escribe unas líneas, se fuma un cigarro, toma un libro, lee cuatro páginas, lo cierra, escribe dos líneas más, enciende un nuevo cigarro, borra un enunciado entero, reescribe otro, sigue fumando.

“El ensayo permite muchos niveles de intimidad intelectual”, me dice Valeria en entrevista, y entiendo por qué me gustó tanto este libro. En Papeles falsos encuentro una voz con la que me identifico, una voz que trata a sus lecturas no con falsa erudición, sino con intimidad, como si cada libro leído fuera un muñeco de peluche con el que hablamos a solas, como cuando éramos niñas.

Valeria no lleva maquillaje, tampoco su respuesta al preguntarle qué lee: “Detesto los libros gordos, mi span [lapso] de concentración es pequeñísimo. No soy una gran lectora de novela. Me aburro. No las termino”, asegura y le creo. “Cemento” es un ensayo de un único párrafo. Después de leerlo me acordé de las palabras de Julio Torri sobre el ensayo corto: “Mientras menos acentuada sea la pauta que se impone a la corriente loca de nuestros pensamientos, más rica y de más vivos colores será la visión que urdan nuestras facultades imaginativas”. Torri tiene razón, por eso Valeria no necesitó más palabras para hablar de la aparición y desaparición de un cadáver a unos metros de su zaguán.

Hace poco escuché decir a Vivian Abenshushan —ensayista a la que también Valeria ha leído— que los ensayos que más se disfrutan son los que se nutren de anécdotas, ejemplos, metáforas, interpretaciones personales, pero sobre todo de preguntas. Uno de los pasajes que están más alegremente subrayados en mi copia de Papeles falsos es “Dos calles y una banqueta” precisamente porque está lleno de dudas. Valeria se cuestiona sobre el significado de saudade (vocablo portugués que se traduciría más o menos como nostalgia por el hogar), sin llegar a ninguna respuesta absoluta. Y es precisamente en su camino de vuelta a casa donde se acuerda de algo que dijo Wittgenstein y que cierra el ensayo: “Tal vez lo que no puedo expresar —aquello que me resulta más misterioso y que no soy capaz de decir— sea el trasfondo contra el cual aquello que sí expreso ha adquirido significado”.

Me gusta pensar en Valeria, recordando calles y banquetas, escritores muertos, libros; su escritura moviéndose como si fuera en bicicleta. ®

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Publicado en: Agosto 2010, Libros y autores


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  • Ingrid

    Cuándo viene Papeles falsos a República Dominicana?!
    que llegue, que llegue…

  • Rolando

    Por favor, ¡Que Valeria no sea arrollada al escribir en Bicla!