Hasta la samba siempre

La hija tonta del Che en el carnaval de Florianópolis

La populosa blogosfera cubana rió a carcajadas el 4 de marzo de 2011. Ese viernes se difundió que Aleida Guevara March, la hija mayor del Che Guevara, iba a desfilar en un carnaval brasileño trepada arriba de un carro alegórico.

El vehículo tendría forma de tanque de guerra. La idea era conmemorar los 52 años de la Revolución cubana y reivindicar la figura mítica del padre de Aleida. Dado el conocido índice de la masa corporal de esta pediatra cincuentona, los bromistas de la blogosfera cubiche preguntaron si acaso encarnaría ella al propio tanque de marras. ¿Se atrevería la hija del Che a exhibirse en tanga frente al público brasileño?

Todo indicaba que el vacilón iba a estar bueno, mienmano. Como dijo alguien en un blog: ni siquiera a los de la revista satírica Guamá se les habría ocurrido semejante choteo perpetrado de manera involuntaria por un distinguido miembro de la nueva clase cubana. El ciberchancleteo y la muela bizca* saldrían ganando a costa de las pocas luces y falta de sensatez de la primogénita del guerrillero heroico.

Aleidita, como bien sabemos, se dedica a pregonar el guevarismo por el mundo, aunque en Cuba lo que predomina hoy en día es algo más cercano a Deng Xiaoping.

Los bonos del difunto Ernesto Guevara de la Serna andan bajos en Cuba. Distan de ser apreciados por la nomenklatura —a la que de plano hay que llamarle ya nueva oligarquía—, mientras que a los jóvenes común y corrientes el Che les tiene sin cuidado. Aleida, a quien se le atribuyen varias historias escabrosas, representa poco o nada en la isla. Ello pese a que cada mañana los alumnos de primaria cubanos deben repetir la famosa cantaleta: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”.

La idea era conmemorar los 52 años de la Revolución cubana y reivindicar la figura mítica del padre de Aleida. Dado el conocido índice de la masa corporal de esta pediatra cincuentona, los bromistas de la blogosfera cubiche preguntaron si acaso encarnaría ella al propio tanque de marras.

En todo caso, quien mejor representa la gozadera poscomunista y posfidelista que se vive hoy en Cuba es Mariela Castro Espín, la hija del presidente Raúl Castro Ruz. Aparte de haberle dado vuelo a la hilacha desde muy joven con algunos de los especímenes más sexis de la difunta nueva izquierda internacional (y le sigue dando ahora con los neoempresarios castristas), Mariela dirige el Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (Cenesex) y la revista Sexología y Sociedad. Gran promotora de los derechos de los gays y los transexuales, la psicóloga Mariela encarna la fiesta cubana que aleja a los jóvenes de la rebelión política. Fidel Castro dirigió al país como si fuera el padre rector de un colegio jesuita de antaño, aunque no pudo impedir del todo la gozadera. Pero hete aquí que el padre Fidel enfermó gravemente y su colegio se había vuelto un desorden desde mucho antes. A Raúl difícilmente le cuadra el papel de rector sustituto y no le queda otra que permitir, e incluso estimular, la gozadera. Nadie mejor que él para desempeñar este papel en el periodo poscomunista y posfidelista: cuando era joven, allá en la finca de Birán donde nació, Raúl era el más fiestero de los hermanos Castro Ruz. Y también, no es detalle menor, estudió administración de empresas en la Universidad de La Habana. Gozadera y administración: he ahí el signo del número dos de la Revolución cubana, “mariposa” según la lotería clandestina tradicional de la isla.

Tal vez no comprendimos el acto carnavalesco de Aleidita en Brasil. Quizá el tanque de utilería representa una auténtica protesta contra la pachanga y el neoempresariado raulista. Es una dimensión que quizá se le escapó a los bromistas de la blogosfera cubana.

Lo cierto es que Aleidita se la pasó muy bien, aunque el carnaval en el que participó no fue el de Río de Janeiro. Con todos los gastos pagados, la doctora Guevara March bailó samba arriba de un tanque de cartón pero en Florianópolis, capital del estado de Santa Catarina, un lugar realmente hermoso en el extremo sur de Brasil donde se da una muy eficaz combinación entre la arquitectura tradicional y la moderna. La ciudad, construida en una isla, tiene unos 900 mil habitantes. Oficialmente se dice que quienes invitaron a Aleidita fueron los miembros de la escola União da Ilha da Magia. Se afirma también que fue la estrella del carnaval y que la aclamaron 10 mil personas. Gracias a la magia de internet, este reportero logró entrar ese viernes por la noche a una televisora de Florianópolis. Vi el comienzo del carnaval pero nada más. Hubo que esperar al día siguiente para disfrutar de la rutilante foto de Aleida arriba del tanque de opereta que publicó el Diário Catarinense.

Florianópolis, la isla mágica, se llamaba originalmente Nossa Senhora do Desterró (Nuestra Señora del Destierro). Me pregunto si no será todo esto una broma pesada de Raúl Castro para deshacerse de Aleidita. Yo que ella me quedaba en Florianópolis: es la ciudad brasileña con el mejor índice de desarrollo humano después de Brasilia y, sí, es un verdadero paraíso terrenal.

Vaya usted a saber. Mientras tanto, en la isla habían montado una farsa más cómica que la de Aleidita. Ese fin de semana la televisión cubana quemó a dos chivatos de la Seguridad del Estado que habían infiltrado a los disidentes. Uno de ellos se llama Carlos Serpa Maceira, alias agente Emilio, quien tenía a su cargo espiar a las Damas de Blanco haciéndose pasar por periodista independiente. Me cuesta trabajo imaginar qué espiaba: todo lo que hacen estas señoras vestidas de blanco está a la luz del día. Lo divertido es que, según cuentan en la blogosfera cubana, Serpa se caracterizaba entre los disidentes por jamás bañarse, mandar la mayor cantidad de notas posible a Radio Martí (superaba a cualquier otro corresponsal) y por sus increíbles faltas de ortografía. ®

* Ciberchancleteo es un término creado por un académico castrista para denigrar a los blogueros disidentes. Muela bizca es un cubanismo que significa cháchara o habladurías.

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Publicado en: Apuntes y crónicas, marzo 2011


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  • Óscar Enrique Ornelas

    Muy sencillo. Primero lo envíe a Hola y al Mirror de Londres, pero no quisieron publicarlo. Entonces decidí mandarlo a una revista seria como Replicante. El artículo sólo refleja la realidad cubana. Gracias por tu comentario, Antonio.

  • Antonio

    Me pregunto por qué este artículo no salió primero en la revista ¡Hola!, para la que está dirigido.