Liberté, Egalité, Hilarité

Las caricaturas me hacen llorar

Uno de los mayores avances de la civilización occidental es el de la crítica. Desde Kant hasta Popper —y un ilustre y larguísimo etcétera previo y posterior— han demostrado que la razón, la moral y la estética sólo avanzan mediante la dialéctica y la crítica.

Matar un hombre para defender una doctrina no es defender una doctrina, es matar un hombre.
—Sebastián Castellion

Hablo de Jorge. En este rostro devastado por el odio hacia la filosofía he visto por primera vez el retrato del Anticristo, que no viene de la tribu de Judas, como afirman los que enuncian su llegada, ni de ningún país lejano. El Anticristo puede nacer de la misma piedad, del excesivo amor por Dios o por la verdad, así como el hereje nace del santo y el endemoniado del vidente … Quizá la tarea del que ama a los hombres consista en lograr que estos se rían de la verdad, lograr que la verdad ría, porque la única verdad consiste en aprender a liberarnos de la insana pasión por la verdad (fray Guillermo de Baskerville).
—Umberto Eco, El nombre de la rosa

También es Charlie.

También es Charlie.

El atentado contra Charlie Hebdo es más grave que el atentado contra las torres del World Trade Center. Porque en el 2001 atacaron al símbolo del dinero, y hace días en París atacaron a un símbolo más poderoso, el del humor, el de la risa. La burla y la hilaridad son el arma más potente de la libertad. Nada puede contra ella, es a lo que más temen los déspotas y los intolerantes.

Occidente —con algunos avatares, pues no todos los países están al mismo nivel— tiende a ser democrático, laico, con división de poderes, y con derechos inalienables —que sostienen esa estructura—, entre los que se encuentra, en primerísimo lugar, la libertad de prensa con muy pocos límites.
El Islam es distinto, aunque tampoco es homogéneo —como no lo es Occidente—, pero en términos generales se puede decir que la inmensa mayoría de sus fieles ponen a la sharía por encima de las leyes civiles.
El único país islámico que se ha ostentado laico (aparte de los resultantes de la división de la antigua Unión Soviética) ha sido Turquía, como producto del liderazgo de un grupo encabezado por Mustafá Kemal Ataturk que encabezó desde finales de los años veinte una furiosa desislamización. Ataturk llegó a decir del profeta: “Ese sucio beduino mentiroso”.
Simplificando al extremo se puede decir que Occidente pasó por el Siglo de las Luces y que se relegó a la religión a las iglesias y a las conciencias de los creyentes, y que el islam todavía permanece en la Edad Media. La religión rige la casi totalidad de su vida privada y pública, individual y colectiva.

Simplificando al extremo se puede decir que Occidente pasó por el Siglo de las Luces y que se relegó a la religión a las iglesias y a las conciencias de los creyentes, y que el islam todavía permanece en la Edad Media. La religión rige la casi totalidad de su vida privada y pública, individual y colectiva.

Producto de la emigración han llegado millones de musulmanes a Europa, y desde hace décadas se han suscitado problemas de incompatibilidad cultural que van desde los pequeños —como el velo en las escuelas— hasta los gravísimos —como la matanza a los integrantes de Charlie Hebdo.
¿Los musulmanes se deben adaptar a las leyes de los países occidentales en los que habitan? Sin duda, sí.
¿Los occidentales deben respetar las costumbres de los musulmanes? Igualmente sí, mientras éstas no se opongan a la legislación vigente.

Charlie Hebdo es un semanario satírico sin parangón en la prensa occidental. En Inglaterra, en Estados Unidos, en España y en Italia hay revistas satíricas, pero ninguna con la difusión, la influencia y, sobre todo, la causticidad y la irreverencia de Charlie Hebdo. No respetan nada y se han metido contra todo y contra todos. Ahora lo han pagado con sangre.
¿La libertad de prensa debe permitir el burlarse de la religión? Sí. Es problemático, pero cuando dos derechos están en pugna debe imponerse el más importante. Y sin duda la libertad de prensa y de expresión es una de las bases más importantes de las democracias.

Cinco millones de ejemplares.

Cinco millones de ejemplares.

La humanidad tiene lados oscuros. Pero la libertad de expresión, de crítica y de burla los exhibe. ¿Que puede haber —y los hay— abuso de esas libertades? El lado oscuro de los hombres también puede usar y abusar de esa libertad fundamental, ¿por eso hay que limitarla? De ninguna manera.

La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa.
—Mark Twain

Uno de los mayores avances de la civilización occidental es el de la crítica. Desde Kant hasta Popper —y un ilustre y larguísimo etcétera previo y posterior— han demostrado que la razón, la moral y la estética sólo avanzan mediante la dialéctica y la crítica.
Todo debe ser objeto de crítica, incluso las creencias religiosas, y con mucha mayor razón deben serlo las estructuras humanas —nada divinas— que están montadas sobre ellas y se aprovechan de ellas.
Dentro de la crítica especial lugar tienen el humor, la sátira y la burla corrosiva, que desnudan como ninguna otra creación humana los artificios, tinglados y supersticiones que los poderosos de todas las raleas y de todos los tiempos han urdido en su beneficio. La hilaridad desnuda hasta lo más encumbrado y sagrado, por eso le temen tanto los fanáticos y los tiranos. Libertad rima con hilaridad.
¿Que se puede ofender y pecar de exceso? Sí, y ni modo. Pero los de Charlie Hebdo no mataron a nadie y sus sarcasmos no derramaban sangre. Ni siquiera tenían propósitos “didácticos” ni querían convencer de nada, sólo ejercían el derecho de la burla —que a veces es el último que nos queda.

La sátira es el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos.
—Darío Fo

Congruentes, su sátira no respeta nada, ni a sus propios muertos. Entre las portadas consideradas para el número después el atentado estaba la de: “Urgente, se necesitan 6 diseñadores”. Al final optaron por una con un mensaje de reconciliación: un Mahoma llorando, portando un cartel de Je suis Charlie con la leyenda “Todo está perdonado”.

Dentro de la crítica especial lugar tienen el humor, la sátira y la burla corrosiva, que desnudan como ninguna otra creación humana los artificios, tinglados y supersticiones que los poderosos de todas las raleas y de todos los tiempos han urdido en su beneficio. La hilaridad desnuda hasta lo más encumbrado y sagrado, por eso le temen tanto los fanáticos y los tiranos.

Como colofón de esta tragedia se realizó, en apoyo de Charlie Hebdo, la mayor manifestación en toda la historia de Francia. Tres y medio millones de franceses se lanzaron a las calles encabezados por su presidente, François Hollande, acompañado de jefes de gobierno de varios países: Ángela Merkel, David Cameron, los presidentes y primeros ministros de España, Hungría, Dinamarca, Grecia, Italia, Portugal, Bélgica, y de varios países africanos, destacando la presencia del premier israelí, Benjamin Netanyahu y el de Palestina, Mahmud Abbas.

Las principales revistas del mundo dedicaron sus portadas a la masacre de los humoristas y los principales caricaturistas del orbe les han hecho homenajes.

El hashtag #JeSuisCharlie se convirtió en el más difundido en toda la historia de twitter, con 3.4 millones de tweets en poco más de 24 horas, y el tiraje de la nueva edición del Charlie Hebdo, hecho por la veintena de sobrevivientes, llegó a los tres millones —en lugar de los sesenta mil habituales—, que se agotaron en minutos. Ya se imprime un sobretiro para llegar a los cinco millones.

El asesinato de los doce integrantes de Charlie Hebdo se ha convertido en un parteaguas que está cambiando los paradigmas de la libertad de expresión en Occidente, creo que para bien.

Su muerte no será en vano.

Je suis Charlie. ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas


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