Profetizar lo obvio

Lo que pasará en el 2012

En este momento, en la frontera entre 2011 y 2012, se podría repetir aquello de que siempre será más conveniente —y sobre todo menos riesgoso— el papel de historiador que el de profeta.

2011 ya es pura historia, por más que pueda haber por ahí algún suceso significativo, relevante o hasta trascendental de última hora. 2012, en cambio, es territorio para la profecía, por más que haya muchas cosas que perfectamente se pueden prever, o a partir de las cuales no sea difícil hacer conjeturas más o menos razonadas.

Así, por ejemplo, es casi seguro que el 1 de julio la ciudadanía mexicana acudirá a las urnas —en una proporción aceptable— para renovar todos los cargos gubernamentales de elección popular, tanto a escala federal como local en el caso de Jalisco y otros cinco estados más.

Asimismo, se puede garantizar que la llamada “guerra sucia” será de nueva cuenta la principal arma de los contendientes que aspiran a vivir —o a seguir viviendo— del trabajo de los contribuyentes en los próximos años.

También se puede asegurar que, en esas mismas lides, con el pretexto del “servicio público”, tampoco habrán de faltar la demagogia ni las dulces promesas que suelen caracterizar las campañas y precampañas políticas.

Asimismo, se puede garantizar que la llamada “guerra sucia” será de nueva cuenta la principal arma de los contendientes que aspiran a vivir —o a seguir viviendo— del trabajo de los contribuyentes en los próximos años

Otra conjetura no carente de razón es la que tiene que ver con la Universidad de Guadalajara. Se puede apostar que la camarilla que desde hace más de 22 años controla a esa institución seguirá manteniendo la hegemonía dentro de ella. Es decir, que el añejo cacicazgo de los Padilla, con todo y sus prácticas abusivas y antidemocráticas, continuará reinando en ese organismo público que, entre otras cosas, tiene asignado el segundo mayor presupuesto de Jalisco, el cual en 2012 será de alrededor de 9 mil millones de pesos.

Otra conjetura razonada, que más bien es casi una certeza, será la de poder ver —a partir del segundo mes del año, por las fechas en que los tapatíos estarán celebrando el aniversario número 470 de la fundación de su ciudad— la llegada del cardenal José Francisco Robles Ortega al mando de la arquidiócesis de Guadalajara, en sustitución del también cardenal Juan Sandoval Íñiguez, que pasará a ser jubilado.

Y sin ánimo de jugarle al profeta, casi podría asegurarse que para las fechas en que el papa Benedicto XVI esté en nuestro país será muy difícil que haya concluido ya la construcción del Santuario de los Mártires, así sea sólo en su etapa de obra negra. Y por lo tanto, con todo y lo cerca que está Silao, Guanajuato, de Guadalajara, no existiría la principal razón para que el jerarca de todos los católicos visite nuestra ciudad, con motivo precisamente de la inauguración del que se pretende que sea el santuario más grande del continente americano.

Se puede profetizar, más o menos cómodamente, que el Atlas, ¡luego de 61 años y contando!, otra vez no volverá a ser campeón del futbol mexicano y que su fidelísima afición —que por algo tiene el epíteto de “la Fiel”— se daría por bien servida con que su equipo no se vaya al purgatorio de la llamada eufemísticamente Liga de Ascenso, y que antaño se conociera como Segunda División.

También se puede asegurar que, en esas mismas lides, con el pretexto del “servicio público”, tampoco habrán de faltar la demagogia ni las dulces promesas que suelen caracterizar las campañas y precampañas políticas.

Otra profecía, más consistente y menos barroca que las de Nostradamus, es que, contra lo que aseguran algunos intérpretes y agoreros del calendario maya, el fin del mundo no llegará el 21 de diciembre de 2012, de tal suerte que si el destino no decide otra cosa el último viernes de 2012, que por cierto caerá en 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, este servidor, que ahora juega al Profeta Mimí, antes que al Nostradamus, estará como ahora haciendo, para esa fecha, conjeturas y profecías obvias para el año nuevo 2013.

Y estará igualmente, siempre y cuando lo tenga a bien “el divino laberinto de los efectos y de las causas”, que dice el verso de Jorge Luis Borges, deseando también, como ahora mismo, que el nuevo calendario sea propicio para todo mundo, tanto para quienes lo han favorecido con su atención como para aquellas personas que ni en el mundo lo hacen.

Gracias a todos por la paciencia brindada a lo largo del año que ya se despide y hasta el primer viernes 6 de enero del debutante 2012, día de roscas reales y de reyes obsequiosos. ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas, Diciembre 2011

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