Farmacias Similares como fenómeno económico

Con más de siete mil farmacias–consultorios en México y más de ocho mil en América Latina, más de 30 mil empleados y unos 15 mil médicos enrolados, Farmacias Similares es uno de los negocios con mayor crecimiento en la historia de México, y es a su vez una institución con grandes beneficios sociales, lo cual es insólito. Ésta es la razón por la cual los intelectuales y analistas no la mencionan: refuta las ideas económicas dominantes en la práctica.

Dr. Simi, personaje de Farmacias Similares.

El objeto de este artículo es identificar las condiciones económicas e institucionales que hicieron posible la emergencia del fenómeno disruptivo “Farmacias Similares”, así como describir la intuición empresarial y la personalidad de su creador, Víctor González Torres, “Dr. Simi” (VGT en adelante). Al final preguntamos si esta experiencia anuncia la emergencia de un nuevo tipo de capitalismo, el “capitalismo social” o “capitalismo consciente”, como ha sido llamado por economistas del Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard.

Por su nivel de ventas y cantidad de establecimientos y consultorios médicos, Farmacias Similares es hoy la mayor cadena farmacéutica en América Latina, y “Dr. Simi” es una de las personalidades más populares y respetadas por los pacientes pobres y hasta por sus competidores en México, Chile y América Central.

Para asombro de gobiernos, empresas, economistas y periodistas, este fenómeno empresarial y social ha sido logrado contra la idea económica dominante de “maximización de ganancias”, la oposición de empresas farmacéuticas transnacionales, la corrupción gubernamental y la indiferencia, el desdén y la burla de muchos analistas.

El sistema de salud “Dr. Simi” ha cambiado el modelo de negocios farmacéuticos en varios países, ha despresurizado el sistema de salud pública mexicano y evitado así su colapso pese a la destrucción del Seguro Popular por el presidente López Obrador.

Sólo en México Farmacias Similares da más consultas y surte más recetas que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS): más de 300 millones de consultas anuales con sus respectivos medicamentos en menos de media hora por paciente y, lo más sorprendente, con precios hasta 75 por ciento más bajos que los de las farmacias tradicionales.

Las grandes empresas farmacéuticas que intentaron anular a Farmacias Similares buscan ahora vender sus productos a través de ellas, y su modelo de negocios es imitado cada vez por más empresas, incluyendo a las grandes cadenas de supermercados, las cuales ofrecen consultas médicas y sus propios medicamentos genéricos a sus clientes en sus propios almacenes.

En breve, el sistema de salud “Dr. Simi” ha cambiado el modelo de negocios farmacéuticos en varios países, ha despresurizado el sistema de salud pública mexicano y evitado así su colapso pese a la destrucción del Seguro Popular por el presidente López Obrador. Estamos frente a la innovación empresarial más importante por sus beneficios sociales en la historia de México y buena parte de América Latina.

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Diversos factores confluyeron para hacer posible esta obra, los más decisivos fueron el vuelco del trato del IMSS hacia su proveedor más importante, Laboratorios Best, y una crisis psicológica que mantuvo postrado dos años a su dueño, de la cual salió convertido en otra persona, ayudado por su hermano, el sacerdote jesuita y educador Enrique González Torres.

La secuencia de los hechos fue más o menos así: en 1991 el IMSS empezó a poner requisitos más exigentes a sus proveedores, los cuales fueron satisfechos por Laboratorios Best, pero en 1992, según el relato de VGT, funcionarios del instituto le pidieron “20 por ciento de mordida” que se negó a dar y así quedó fuera del negocio.

Laboratorios Best se vio entonces en peligro de cerrar. Según empleados de confianza de la empresa, entre 1992 y 1994 VGT recorrió sin éxito oficinas públicas en busca de contratos, hasta que cayó en una profunda depresión que lo mantuvo alejado de su negocio entre 1994 y 1996. La empresa fue mantenida a flote por sus empleados en el intervalo.

VGT no menciona las causas de su depresión pero parece que la causa principal fue el peligro inminente de desaparición de la empresa. En la noche oscura de su postración habría sido presa de remordimientos por su vida disipada, culpándose por el fracaso de la próspera empresa fundada por su padre hacía más de cuarenta años. La desconfianza del padre al hijo habría quedado justificada de la peor manera posible.

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Roberto González Terán, padre de VGT, fundó Laboratorios Best en 1953. Entonces no había distinción entre medicamentos de patente y medicamentos genéricos. La ley mexicana los consideraba a todos como insumos de salud pública, así que protegía a los fabricantes, quienes basaban su actividad en la imitación de fórmulas extranjeras en simbiosis con su único comprador, el IMSS.

Roberto González Terán era entonces dueño o socio mayoritario de Farmacias El Fénix y representaba a la tercera generación de empresarios de esa familia dedicados al negocio farmacéutico. Farmacias El Fénix fue fundada por el doctor Felipe González Garza en 1871 en Tampico. Su primera botica pereció en un incendio y en 1875 fundó El Fénix como “farmacia de segunda clase”. El Fénix es pues una de las empresas más antiguas de México, mientras que Laboratorios Best es uno de los primeros fabricantes de medicamentos genéricos bajo el esquema proteccionista de posguerra.

A los veintiún años diseñó un sistema de ventas de suplementos vitamínicos que multiplicó las ventas de estos productos en 500 por ciento. Su esquema consistió en dar a los empleados de El Fénix el 10 por ciento de las ventas y otros incentivos.

VGT ingresó a Farmacias El Fénix como almacenista en 1961 a los catorce años de edad y en 1965 pasó a ser ayudante de contabilidad mientras estudiaba la carrera respectiva. Según su relato, a los veintiún años diseñó un sistema de ventas de suplementos vitamínicos que multiplicó las ventas de estos productos en 500 por ciento. Su esquema consistió en dar a los empleados de El Fénix el 10 por ciento de las ventas y otros incentivos.

Pero su padre no lo ascendió sino que lo movió a Laboratorios Best porque desconfiaba de él por su carácter desenfadado y su afición a las mujeres y las fiestas. Según su propio relato, VGT iba de la universidad al trabajo y del trabajo a la fiesta casi a diario. “La universidad me pasó de noche”, dice. Por esta y otras razones estuvo siempre en conflicto con su padre y socios hasta que abandonó Laboratorios Best.

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VGT regresó a Laboratorios Best a mediados de los setenta y en 1978 tomó control de la empresa. Desde entonces y hasta antes de que el IMSS empezara a cambiar las reglas de compra de medicamentos, Laboratorios Best obtuvo varias veces la distinción al mejor proveedor por la calidad de sus medicamentos y la puntualidad de entrega. Ésta fue la época de oro de VGT como empresario y galán. Su sueño de ser muy rico y tener muchas mujeres se había cumplido.

Pero en 1994, con la firma del NAFTA, el gobierno mexicano tuvo que reconocer la propiedad intelectual de las patentes, lo que llevó a muchos laboratorios nacionales a cerrar. Este vuelco de la industria tomó a VGT en una crisis personal por adicción a sustancias tóxicas, con su matrimonio a punto de naufragio y la muerte de su padre. Todo esto confluyó para postrarlo en depresión. Había tenido todo lo que quería pero se sentía vacío, dice.

El hombre que lo ayudó a ver la luz al final del túnel fue su hermano Enrique, quien lo persuadió de pasar “del tener al ser”. Esta expresión resume el credo y la prédica de VGT: “Dar para ser […] quien aprende a dar es muy feliz […] todos pueden dar algo, una sonrisa…”.

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Esta epifanía parece tener también orígenes mundanos. En su relación con el IMSS, VGT observó que los medicamentos que él vendía a un peso a la institución costaban 70 pesos en farmacias como productos de marca, así que él podía venderlos a 15 pesos y obtener una utilidad de 1,500 por ciento. Podía hacer un gran negocio ayudando a los pobres, la mayoría de ellos sin acceso al sistema de salud pública. ¿Por qué esto no se le había ocurrido antes a nadie? Porque el sistema de salud y los proveedores estaban corrompidos o simplemente estaban satisfechos en su zona de confort.

VGT salió de su depresión fortalecido con la idea de vender sus productos a través de las farmacias tradicionales, pero éstas le pusieron obstáculos con el argumento de que el público rechazaba los medicamentos genéricos por considerarlos falsos o de mala calidad. VGT concibió entonces la idea de crear su propia cadena de farmacias con el eslogan “Lo mismo pero más barato”, anunciado por el personaje “Dr. Simi”, rodeado de chicas curvilíneas.

Al complementar las farmacias con consultorios VGT creó de hecho un sistema de salud nacional básico mucho más eficiente que el sistema público, en el que los pacientes no esperan más de diez minutos en ser atendidos por médicos certificados y surtir las recetas en la farmacia adjunta.

El primer establecimiento de Farmacias Similares fue inaugurado en diciembre de 1997 en la Ciudad de México. Los grandes laboratorios extranjeros, que para entonces ya dominaban la industria nacional, acusaron a Laboratorios Best de que sus productos no cumplían los requisitos de “bioequivalencia” y “biodisponibilidad”, ofensiva legalista reforzada con una campaña de publicidad negativa. Laboratorios Best ganó el pleito y las transnacionales quedaron expuestas. VGT las llamó “raterín, raterón”. Ante la negativa de las distribuidoras a distribuir los productos de Laboratorios Best, VGT creó Transportes Farmacéuticos Similares en 1999.

Quedaba un obstáculo mayor: la mayoría de los médicos mexicanos identificaba los medicamentos que recetaban por su marca comercial. VGT decidió entonces poner sus propios consultorios, donde los médicos identificarían los medicamentos por su nombre genérico. Al complementar las farmacias con consultorios VGT creó de hecho un sistema de salud nacional básico mucho más eficiente que el sistema público, en el que los pacientes no esperan más de diez minutos en ser atendidos por médicos certificados y surtir las recetas en la farmacia adjunta.

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Con más de siete mil farmacias–consultorios en México y más de ocho mil en América Latina, más de 30 mil empleados y unos 15 mil médicos enrolados, Farmacias Similares es uno de los negocios con mayor crecimiento en la historia de México, y es a su vez una institución con grandes beneficios sociales, lo cual es insólito. Ésta es la razón por la cual los intelectuales y analistas no la mencionan: refuta las ideas económicas dominantes en la práctica.

¿Es esta empresa el heraldo de un nuevo tipo de capitalismo? Por lo menos en el campo de la venta de medicamentos ha demostrado que sí lo es, pero los factores estructurales que la hicieron posible son específicos de esta industria y de su historia en México y América Latina.

Lo específico es la existencia de una gran cantidad de productos genéricos acumulados, más los que se acumulan con el vencimiento de sus patentes, un mercado de millones de clientes pobres (más de la mitad de la población mexicana) sin acceso al sistema de salud pública, grandes cantidades de médicos recién egresados sin empleo, grandes cantidades de gente con estudios preparatorios en busca de empleo, experiencia de más de 150 años de la familia González Torres en el ramo y la personalidad, audacia y credo religioso de VGT.

Sería difícil encontrar estos factores juntos en el resto de los campos económicos para hacer una generalización al conjunto del capitalismo en México. No obstante, el ejemplo de Farmacias Similares ha calado en no pocos empresarios mexicanos y hasta en el discurso populista del gobierno de López Obrador y su movimiento Morena, que lo ha usurpado demagógicamente para sus fines de poder político. ®

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Publicado en: Política y sociedad

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