En Tamaulipas se hace cine

Memoria de un cineasta tamaulipeco

Antonio Rotunno murió el 20 de mayo de este año. Originario de Ciudad Victoria, Tamaulipas, donde nació el 11 de junio de 1970, fue músico, productor y director de cine. Fue una de las figuras más influyentes del cine alternativo en el noreste de México, reconocido por impulsar producciones independientes y abrir espacios para nuevos realizadores fuera de los grandes circuitos comerciales. Este recuento póstumo es también un homenaje.

Toño Rotunno. Fotografía trabajada con Meta AI.

Este artículo nace desde la memoria personal, así que no debe entenderse como un tratado extensivo sobre nuestro cine ni mucho menos como algo definitivo, pues es una historia que aún necesita investigarse desde el rigor académico y debe retroalimentarse con los datos y la información de otras personas en Tamaulipas.

Desde niño el cine fue una de mis pasiones, aunque la música y el ruido tomaron más fuerza desde mi adolescencia aquí en Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas. Justo fue a través de una invitación a quienes integrábamos el grupo La Función de Repulsa cuando en 1991 participamos como extras y actores secundarios en lo que sería el mediometraje Casa de viento, dirigido por Carmen Quiroga, y con Carlos Valdés en la dirección de actores —veterano del teatro, quien nos invitó al proyecto—. Una producción con elementos arthouse que se hizo en Video Profesional (U–Matic, también conocido como 3/4), por parte del Departamento de TV UAT (Televisión Universitaria a cargo de Carmen Quiroga).

En 1992 tres de nosotros ya trabajábamos ahí, y en 1995 comenzaría el rodaje del largometraje dramático Papeles rotos, también dirigido por Carmen Quiroga y en el que Luis Alberto Partida —de La Función de Repulsa— fue coprotagonista —Gustavo Hernández, también del grupo, aparece además en un pequeño papel—. Éste sería finalizado hasta 1998, por cuestiones de postproducción. Fue también en 1995 cuando se rodó otra película victorense en video: Barracuda, de Medardo Treviño, también veterano del teatro tamaulipeco. Trato de hacer memoria para recordar si ésta se estrenó ese mismo año en un cine local o fue hasta el año siguiente.

Desde niño el cine fue una de mis pasiones, aunque la música y el ruido tomaron más fuerza desde mi adolescencia aquí en Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas. Justo fue a través de una invitación a quienes integrábamos el grupo La Función de Repulsa cuando en 1991 participamos como extras y actores secundarios en lo que sería el mediometraje Casa de viento.

En 1997 dejé de laborar en TV UAT, donde aprendí mis primeras bases sobre cine y producción audiovisual.

Hubo diversos cineclubes, uno estudiantil que conocí cuando estuve en el CBTis 24 a mediados de los ochenta, de preparatoria, y otros que se llevaron a cabo en el Teatro de la UAT a principios de la década del 2000 —Club CineClan, coordinado por el Clan Literario Altazor a través de Claudia Sorais y Clara García Sáenz—, y varios más: en la Universidad Autónoma de Tamaulipas surgió años después el Encuadre Cine Club como parte de la Carrera de Comunicación de la Facultad de Derecho, que fue un semillero de estudiantes que se interesaban en la producción de cortos. También un cineclub ambulante manejado por el Consejo para la Cultura y las Artes de Tamaulipas a finales de los años ochenta; Fernando García Téllez, quien ahora está inmerso en producciones de cine local, donde ha colaborado como gaffer, actor, en arte o sonido, se encargaba de varias de las proyecciones móviles en aquella época, y hoy busca documentar lo que ha ocurrido en la cinematografía local.

En la zona sur, desde 1999 Fabián Ramos comenzó su labor a cargo de cineclubes que fueron cambiando de nombre y sede entre Ciudad Madero y Tampico, una pasión que tenía desde su infancia cuando hacía funciones entre sus amistades y vecinos. Con el nombre Sociedades Fílmicas de Tamaulipas, las proyecciones se fueron formalizando al grado de contar con directores invitados.

Gracias a cierto intercambio cultural con Matamoros debido a tocadas y eventos, supe también de uno de los primeros concursos de cine, el Festival de Cine en Corto, en el que competían cortometrajes a mediados de los 2000; no tengo claro si hubo dos o tres ediciones de esta actividad.

Cartel del Taladro Fest de 2014.

En 2006 arrancamos un festival de música alternativa en Ciudad Victoria, Taladro–Fest, que buscaba además servir de foro para otras artes, entre ellas una muestra de cortos experimentales, documentales sobre música y cine avant–garde —algunos cortos de Tamaulipas se exhibieron ahí—. El festival, que tuvo su última edición en 2016, incluyó el cine gracias a espacios como el Museo Tamux, y principalmente al otorgado por la Cineteca Tamaulipas a cargo de Georgina Rivera —antes de ella estuvo Ada Beltri—, un foro que se inauguró en septiembre de 2000. Mientras que hay otras salas o espacios en otras ciudades tamaulipecas, donde se hacen muestras y exhibiciones especiales, éste es el único que puede considerarse oficialmente como una Cineteca —el antiguo proyector de filme sigue ahí en cabina como testigo de sus primeras funciones.

No puedo olvidar tampoco a Elin López León de la Barra, de gran espíritu gestor —hoy Elin Giuliani—, a quien conocí desde el CineClan, quien hizo una buena labor de impulso no sólo al cine sino a proyectos culturales en general desde la función pública estatal a lo largo de tres administraciones.

Fue en el Centro Cultural Tamaulipas en el que, gracias a distintos talleres sobre guion, documental y producción de cine, varios colegas y yo pudimos aprender un poco más a fondo sobre el séptimo arte a falta de una escuela formal; son contados los tamaulipecos que logran cursar una carrera de cine en Estados Unidos, otros más deciden irse a la Ciudad de México, y otros estudian en Monterrey la carrera de audiovisuales. Entre los distintos profesionistas que dieron estos talleres recordamos a Patricio Saiz, no sólo por haber impartido varios sino por ser originario de Tamaulipas; lleva años trabajando como guionista profesional y es profesor en escuelas como el CCC.

Aunque en el resto del estado ha habido diversos esfuerzos por la formación en cine, ya sea cursos y talleres independientes, así como el intento de crear escuelas o academias —espacios como Séptimum, de Tampico, buscaban cubrir con más detalle lo que posiblemente las escuelas y universidades sólo repasan someramente en la carrera de Comunicación, además de los cursos esporádicos realizados por “El Set Viaja”, a cargo del actor Luis Felipe Tovar—, es en Victoria donde surgió la interesante idea de enseñar cine a niños y adolescentes a través del proyecto Caleidoscopio, a cargo de Tania Huidobro y Rodrigo Verazaluce, quienes además se han involucrado en la producción de documentales y cortometrajes, y han trabajado como enlace para la gestión de talleres de Imcine. Caleidoscopio, aparte de funcionar como un cineclub para las infancias que llega a distintos espacios, no sólo del estado sino también del país, gracias a apoyos como Focine, es además un taller de ejercicios cinematográficos para niñas y niños.

Mientras que ya varios comenzábamos a realizar nuestros primeros trabajos gracias a los avances de la tecnología digital, en 2013 se realizó un Festival en el ámbito estatal por parte del gobierno: el FICTAM (Festival Internacional de Cine de Tamaulipas), organizado por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes. Este evento, lamentablemente sólo tuvo otra edición más en 2015 debido a la reducción de presupuesto.

Respecto a festivales, además del mencionado concurso en Matamoros, la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAT–Tampico lleva más de veinte años realizando “Emoción–Arte”, un concurso de cortos estudiantiles realizados en el Laboratorio de Cine Digital LCC Fadycs UAT Tampico. Mientras que ya varios comenzábamos a realizar nuestros primeros trabajos gracias a los avances de la tecnología digital, en 2013 se realizó un Festival en el ámbito estatal por parte del gobierno: el FICTAM (Festival Internacional de Cine de Tamaulipas), organizado por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes. Este evento, lamentablemente sólo tuvo otra edición más en 2015 debido a la reducción de presupuesto, y fue intercalado con una muestra de cortometrajes tamaulipecos a manera de tour por las cinco ciudades principales de nuestro estado en 2014 y 2016.

Justo a finales de 2016 surgió un nuevo evento: el Festival Internacional de Cine de Tampico, que únicamente alcanzó una edición. Al año siguiente nació el Festival Internacional de Cine de Ciudad Madero (FICCMA), que sigue vigente hasta la fecha, convirtiéndose en el más longevo actualmente en Tamaulipas. También en 2017 surgió un nuevo festival tipo muestra en Matamoros, que sólo quedó en esa edición. En 2018 dimos inicio al Festival VicFilm, realizado por algunos cineastas de la capital, que tuvo una duración de cinco años. También en 2018 se realizó una muestra de cortos en Ciudad Mier, y en la capital nació el Foro de Cineastas de Ciudad Victoria, organizado por Kybernus Tamaulipas y Universidad La Salle a partir de la iniciativa de Roberto Uriel. La información sobre distintas muestras y exhibición de proyectos regionales en lugares como Nuevo Laredo o Reynosa circula, pero no siempre de manera abierta o clara. En 2019 surgió otro evento en Tampico: el FECIST (Festival de Cine Independiente del Sur de Tamaulipas), que alcanzó tres ediciones. En 2020 el Foro de Cineastas de Ciudad Victoria se convirtió en el Festival de Cine Mexicano Tamatán, arrancando en línea en plena pandemia para después volverse un evento mixto que también continúa vigente hasta hoy.

Otras muestras y concursos de índole más amateur o estudiantil han aparecido en todo este tiempo, pero quizás lo que surgió como la primera gran oportunidad de desarrollo fue la convocatoria CINETAM lanzada por parte del ITCA a finales de 2017, una competencia estatal en la que se apoyó a tres cortometrajes de ficción, uno de documental y una ayuda para la realización de un largometraje, a partir de un fondo combinado entre el Gobierno del Estado y la Secretaría de Cultura. Lamentablemente esto no tuvo continuidad, pero hubo resultados con dos proyectos de Reynosa, uno de Matamoros, otro de San Fernando/Matamoros, y uno más de Victoria (el mío, justo el primero que pude producir con dinero público).

El camino de la producción de cine desde la independencia y el bajo presupuesto ha sido azaroso, y uno de aprendizaje continuo. Después de los largometrajes victorenses de los noventa me tocó participar y ser testigo del trabajo de tesis de unos jóvenes de origen tamaulipeco que estudiaron en Estados Unidos. No tengo claro si fue en 2008 o 2009 cuando se filmó en 16mm, principalmente en Estación La Cruz, Tamaulipas, y algunas tomas en Victoria. Lamentablemente, entre una mala planeación y la falta de recursos necesarios la película no se terminó, pero en 2012 apareció una versión resuelta de manera chapucera en YouTube: El Coyote, híbrido de western y horror barato inspirado en el caso de los narcosatánicos de Matamoros, dirigida y escrita entre Sergio Coyote y Damián Rodríguez.

Fotograma de Por favor no me abandones.

Aunque es una obra muy independiente que casi no se ha visto, en 2009 el director de Victoria, Roberto Collado, egresado de la New York Film Academy, realizó 11 Years of Nightmares and a Wasted Lifetime en Estados Unidos. Su segundo largometraje apareció en 2017, el documental Alberto o la metamorfosis del general Carrera Torres, rodado en distintos poblados de Tamaulipas. Pude ver un rough cut a finales de 2016, aunque IMDB señaló 2018 como la salida oficial de la ópera prima del realizador maderense y director del FICCMA, Adrián Contreras, el drama El silencio de Augusto, grabado en Veracruz. En 2019 logré terminar mi primer largometraje, Desvanecer, rodado principalmente en Querétaro pero cuya post se hizo en Tamaulipas, y en 2022 se estrenó mi segundo largo, Por favor no me abandones, híbrido de thriller, horror dramático y humor negro que se rodó en Ciudad Victoria. 1006 km, de Izrael Vallejo, de Matamoros, es el título del largometraje que obtuvo un apoyo de la convocatoria CINETAM, el cual se estrenó en 2020. Memorias, ópera prima del también victorense Alejandro Márquez, grabada principalmente en el municipio de Miquihuana, salió en 2023. (En Genital Productions pueden verse algunos de estos trailers).

Fotograma de Memorias, de Alejandro Márquez.

Mientras que me enfoco en largometrajes debido a que son el tipo de obras que trascienden de manera más amplia y tienen un mayor potencial de exhibición comercial, sin duda es el paso por el cortometraje la verdadera escuela para lograr un estándar de calidad que pueda comenzar a competir en el mundo. No puedo dejar de mencionar la obra de Dante Silva como una de las mejor logradas de Victoria, con cortos ganadores de distintos premios internacionales y que ahora pueden verse ocasionalmente en Mx Nuestro Cine, así como los alcances de Mauricio Sáenz, de Matamoros, en el terreno del cine experimental en festivales a escala mundial. En el caso de Dante, sé que desde hace tiempo lucha por poder financiar su ópera prima.

Fotograma de Desvanecer.

Tampoco puedo pasar por alto situaciones únicas como el colectivo Nini Vague, de Reynosa, un grupo de jóvenes que de manera independiente, sin nexos con instituciones, comenzaron a crear cortometrajes de muy bajo presupuesto en 2019, y algunos de ellos han continuado produciendo ya de manera individual. En este colectivo se reunieron las ideas y la producción de chavos como Eduardo Serrato, René González, Julio Flores o Fabián Vázquez.

Otros cineastas de la región que han destacado o han mantenido un trabajo más o menos constante son Roberto Figueroa (Victoria), José Francisco del Ángel (Matamoros), Hugo Montelongo (Reynosa), Emanuel Sena Galeana (Victoria), Sadot Sosa (Reynosa), Darío Duarte (Nuevo Laredo), Agustín Gutiérrez Meléndez (Victoria), Nicasio Hernández (Nuevo Laredo), Jeziel Meléndez (Tampico), Jesús Zúñiga (Reynosa), Clío Acostas (Tampico), Azul Fernández (Tampico), Hugo González (Victoria), Alfredo Bocardo (Tampico), Medardo Treviño Cruz (Victoria), Jesus Jaiovi (Reynosa), Carlos Rodríguez (Tampico), Luis Robledo (Reynosa), Israel Arias (Mante) y Wicho González (Tampico), en quienes encontramos un trabajo variado, desde obras muy profesionales y competitivas hasta cortos que aún requieren pulirse para superar un nivel que aún se mantiene en el ejercicio de aprendizaje; seguramente se me pasan algunos nombres, pero esto es una aproximación muy general y sólo estoy mencionando a los que dirigen, pues a nivel crew la lista sería inmensa.

Existen más largometrajes de realizadores tamaulipecos, aunque podría decirse que mayormente se trata de obras aún amateur o con poco rigor. También otro mundo que necesitaría un análisis particular son las producciones estilo videohome, usualmente con temáticas de narcos y temas por el estilo (existe incluso el rumor de que al igual que los corridos que se componen a petición de alguien, hay algunas obras financiadas con recursos no del todo lícitos).

Existen más largometrajes de realizadores tamaulipecos, aunque podría decirse que mayormente se trata de obras aún amateur o con poco rigor. También otro mundo que necesitaría un análisis particular son las producciones estilo videohome, usualmente con temáticas de narcos y temas por el estilo (existe incluso el rumor de que al igual que los corridos que se componen a petición de alguien, hay algunas obras financiadas con recursos no del todo lícitos). Mientras que estos títulos podrían trazarse más directamente entre algunas producciones fronterizas, éstos se han realizado en distintos puntos de la región.

Sabemos que hay más gente de Tamaulipas que hace cine en otras partes del país, pero he tratado de enfocarme en quienes radican en nuestro estado y en aquellos que hoy viven en otra parte pero han decidido rodar acá. Tal es el caso de Ana Caché Torres, originaria de Matamoros pero radicada en Texas, cuyo segundo largometraje, La loca del Reforma, que se estrenó comercialmente en 2025 después de entrar a festivales a finales de 2024, fue grabado en su ciudad natal. También es grato que el cineasta de origen tampiqueño ahora radicado en Querétaro, Fernando Barreda Luna, decidiera rodar su segundo largo, Café Chairel, en Tampico, el cual ha recorrido festivales internacionales de cine desde 2025. Otra película nueva es Garra de tigre, producción de bajo presupuesto del género de acción dirigida por Israel Bórquez, que se estrenó también en 2025 en algunos festivales internacionales —fue realizada en diferentes ciudades que incluyen Tampico; éste es su segundo largo luego de la comedia Miss XV realizada ca. 2016. Israel, originario de la Ciudad de México pero que radica desde hace tiempo en el sur de Tamaulipas, fue el director del Festival Internacional de Cine de Tampico.

Ya ha habido rodajes de cineastas foráneos en locaciones de Tamaulipas (como el documental M20: Matamoros Ejido 20, de Leonor Maldonado, la más reciente producción de Chiva Rodríguez, así como una pequeña producción norteamericana titulada The Driver, que usó locaciones de Tampico en 2024, y un documental español sobre migración que tuvo algunos rodajes en nuestra frontera en 2023, entre lo más nuevo), mientras algunos tamaulipecos buscan suerte en otras partes (en 2024, Eduardo Serrato de Reynosa comenzó el rodaje de su ópera prima Desde las estrellas, adaptación de un corto suyo premiado, aunque al parecer este trabajo tendrá que reiniciarse en otra ciudad).

Algunos de nosotros seguimos buscando el cómo y el dónde, dependiendo de las posibilidades al alcance, con guiones o ideas listas para ser rodadas. Rodrigo Verazaluce trabaja ya en la preproducción de proyectos sociales de largometraje que competirán por apoyos públicos, y así como yo tengo un tercer largo rodado en noviembre de 2025 del que esperamos terminar la post este 2026, y otro iniciado en 2024 que quedó en standby con sólo un 15% de material a falta de recursos para grabar el resto, Roberto Collado tiene listo el guion de su tercera película, al igual que otros colegas que buscan realizar sus óperas primas.

La intención de este breve acercamiento —al que seguramente le faltan más datos que deben recabarse con más precisión— es solamente dejar evidencia de algo que está ocurriendo en Tamaulipas, pero que aparentemente ha sido desestimado en términos mediáticos, y que en el plano institucional estatal no se ha dimensionado correctamente —al menos eso resuena entre esta comunidad un tanto desperdigada cada vez que nuestros trabajos se muestran u obtienen reconocimientos en festivales internacionales de cine, donde el nombre de nuestro estado está presente.

Durante la filmación de La señora del monte, película inconclusa de Toño Rotunno.

La producción tal vez esté aún en ciernes y requiera de renovados esfuerzos para preparar mejor a la gente —no sólo se trata de directores, pues falta mejorar el aspecto técnico también en las distintas áreas de fotografía, sonido, gaffers, actores y actrices; mejorar la escritura de guiones, producción, etc. Pero una cosa es segura: en Tamaulipas se hace cine, y si algunas cosas no se parecen tanto a lo que vemos usualmente salido de las escuelas de la Ciudad de México, es porque no pedimos permiso ni requerimos aval para contar las historias a nuestra manera.

«Su trabajo marcó a generaciones de músicos, cineastas y promotores culturales que encontraron en Ciudad Victoria un punto de encuentro para el arte experimental, el horror y las historias regionales llevadas a la pantalla.» Para saber más de Antonio Rotunno lea esta nota de Milenio Diario.

Nota: En abril de 2026 se publicó la Ley de Cinematografía para el Estado de Tamaulipas propuesta por la diputada Blanca Aurelia Anzaldúa Nájera, aunque la misma parece más enfocada a la atracción de producciones profesionales para lograr derrama económica. Veremos si misma se extiende en algún punto hacia el desarrollo y la profesionalización regional o se considera también el impulso de la producción tamaulipeca que se realiza principalmente de manera independiente.

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Publicado en: Cine

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