Ocho horas después de la victoria de México sobre Ecuador, la zona cero de la celebración masiva luce como esa novela de Juan Goytisolo, Paisajes después de la batalla. Hay una soledad sórdida, un hedor de secreciones corporales, viscosos andadores, montañas de basura y centenares de náufragos del nacionalismo futbolero.
Cuatro muertos, 1615 personas fueron atendidas por lesiones, crisis nerviosas, caídas, cortaduras y golpes, además 28 tuvieron que ser hospitalizadas por fracturas, esguinces, heridas de gravedad, intoxicaciones etílicas y un caso de infarto en los festejos en Paseo de la Reforma por el triunfo de la selección mexicana ante Ecuador donde un millón 400 mil festejantes vivieron escenas propias del libro Masa y poder, de Elías Canetti, quien desde el siglo pasado trazó la furia y la muerte que se apodera de multitudes manipuladas.
Ocho horas después de la victoria de la selección de México sobre Ecuador, cuando ya es el miércoles 1 de julio, la zona cero de la celebración masiva luce como esa novela del escritor Juan Goytisolo, Paisajes después de la batalla (1982). Hay una soledad sórdida, un hedor de secreciones corporales, viscosos andadores, montañas de basura y centenares de náufragos del nacionalismo futbolero mexicano. Amanece en la Ciudad de México a las cinco cuarenta y cinco de la mañana. En este campo de batalla murieron “por asfixia” tres personas a unos cuarenta metros del tótem de una “victoria histórica” “fifalera”. Video Arturo Mendoza Mociño.
Dos agentes de la Policía de Investigación de la Ciudad de México dejan su patrulla FGJ72A5 en la esquina de Lancaster y Hamburgo para ir hacia el poniente, hacia la esquina de Lancaster y Paseo de la Reforma, entre una sucursal de Banorte y el bar 50 Friends, donde murieron por asfixia un hombre de 44 años y una mujer de 19. Se especula, a las siete de la mañana del miércoles 1 de julio, que hubo una estampida que los envolvió en su furia. Los socorristas se abrieron paso desde Hamburgo, entre la selva de desechos y lastimados, para aplicarles los primeros auxilios antes de llevarlos a un hospital. Foto Arturo Mendoza Mociño.
Lo que se sabe, hasta el momento, de las personas que perdieron la vida y que aumentaron a cuatro el jueves 2 de julio:
Joshami Irais Robles, estudiante de 19 años de ingeniería en aviación aeroportuaria de la Universidad Estatal del Valle de Ecatepec; murió por asfixia al estar en Lancaster y Paseo de la Reforma. Su investigación quedó integrada en la carpeta CI–FICUH/UAT–CUH–5/UI–1 S/D/01306/07-2026. Sus familiares y amigos del plantel donde estudiaba le dieron el último adiós el jueves 2 de julio.
Leonardo Ruiz, de 44 años y pastor de una iglesia evangélica, fue aplastado por la multitud en algún punto de la calle Lancaster. Aunque lo llevaron al Hospital San Ángel Inn murió por asfixia debido a las lesiones que resintió tras una estampida que se produjo al grito de “¡Nadaremos, nadaremos”! Su familia reservó su despedida.
Emilin Yumith Téllez, de 48 años y residente en la Alcaldía Álvaro Obregón, usaba bastón y, alrededor de las 22:40 horas del miércoles 30 de junio del 2026, cayó al piso en el cruce de Paseo de la Reforma con Río Neva, donde la multitud la aplastó. Iba con su sobrino, quien pidió ayuda médica de inmediato. Personal del ERUM la trasladó al Hospital General Balbuena, donde minutos después de la medianoche se confirmó su muerte por aplastamiento y contusión cerebral.
Isaías Trejo Lara estuvo sin identificar hasta las 22 horas del miércoles 1 de julio. De 30 años de edad, Trejo fue atendido tras sufrir una crisis epiléptica convulsiva en pleno Paseo de la Reforma y tras su traslado a un hospital cercano a la zona se reportó que sufrió un paro cardiorrespiratorio que le arrancó la vida. Estuvo en calidad de desconocido porque fue hallado sin pertenencias ni identificación alguna, por lo que fue necesario difundir sus rasgos físicos y tatuajes en redes sociales para que su familia, establecida en Huixquilucan, en el Estado de México, pudiera reconocerlo. Hay un video donde se aprecia que fue abandonado por tres personas (dos hombres y una mujer) con los que estuvo en los festejos. Una de ellas se encarga de acomodarle la cabeza para que pudiera respirar cuando ya se encontraba inconsciente, no sin antes llevarse su mochila con sus pertenencias.
Los números del relajo a la mexicana
1615 personas fueron atendidas por lesiones menores, crisis nerviosas, caídas, cortaduras y golpes en Paseo de la Reforma. 28 tuvieron que ser hospitalizados por fracturas, esguinces, heridas de gravedad, intoxicaciones etílicas y un caso de infarto. 4 fallecidos. 11 ambulancias de la Cruz Roja en Paseo de la Reforma. 4 motocicletas de primera respuesta de la Cruz Roja. 50 paramédicos de la Cruz Roja de todo el país. 398 atenciones dio la Cruz Roja en el Estadio Ciudad de México. Incontables toneladas de basura, lodo y vegetación e infraestructura urbana destruidas Tal es la información que ofrecieron la Cruz Roja y el gobierno capitalino al día siguiente de los festejos.
El hedor es insoportable en la cincuentena de baños públicos más cercanos al Ángel. Desde que se colocaron el martes 30 de junio estuvieron atestados y fueron rebosados de heces muy rápidamente, ya que su capacidad de 200 litros no podía contener las urgencias corporales de la multitud debido a la masiva ingesta de cerveza. Curiosamente este enclave fue poco vandalizado y varias de las azules casetas se mantienen firmes con sus apestosísimas 10 toneladas de orines, caca y vómito que yacen dentro de ellos. Fotos Arturo Mendoza Mociño.
Una esquina ejemplifica lo que fue el arribo y la estampida de búfalos. En la esquina de Amberes y Hamburgo hay una sede del Instituto Nacional de Antropología e Historia, allí hubo incontables guerras de espuma. Al ser una vía de acceso hacia el Ángel hubo multitudes y euforia desbordada, tanto que se subieron a un puesto de dulces que está ahí y que hizo temer por su vida a la encargada. Como pudo cerró y huyó de ahí. Fotos Arturo Mendoza Mociño.
La acera norponiente del Ángel, frente al Hotel Sheraton María Isabel, es un pantano de lodo y orines. Ya pasaron por aquí tres cuadrillas de limpieza, unos trabajadores apilaron montículos de basura, otros levantan lodo con meados y ya está otra brigada de la Alcaldía Álvaro Obregón con pipas de agua tratada para “lavar” las aceras. Después vendrán jardineros para ver qué de la floresta se recupera y dónde se colocan otros lirios persas para que esta esquina no se vea tan chimuela ni devastada.
No sabe si es ebriedad, alucinación u orgullo LGBT, pero en el Triángulo de las Bermudas de Hamburgo y Estrasburgo se prodigan besos, insultos y encueramientos. Qué más da, ya ganó México. Qué importa, son como son. Y no cambiarán a menos que intervenga en su rescate el nuevo apóstol de la heterosexualidad recobrada en la persona del experiodista de espectáculos Mauricio Clark. Video Arturo Mendoza Mociño.
Siemprevivas, órganos, biznagas, nopales y magueyes resistieron al asalto eufórico del millón 400 mil concurrentes con sus milenarias armas: espinas de diferentes grosores y bordes serrantes. Alrededor de este jardín de cactáceas sólo hay destrucción de flora, pero aquí refulge la paz desértica de tantos rincones del país.
Ni siquiera son las ocho de la mañana del primer miércoles de junio cuando la nube etílitica que envuelve a estos renegados festejantes se solidifica aún más. Discuten jugadas, estrategias, apuestas. Son una mezcolanza de “Smogtitlán” porque unos son norteños, contados del sur, nadie del poniente. Rebeldes de la cebada todos, hasta la novia de uno de ellos que está durmiendo de tanta fiesta. Foto Arturo Mendoza Mociño.
Óscar se gana la vida reparando celulares. Vive en Cuauhtitlán Izcalli, en el Estado de México, a 35 kilómetros de distancia. Anoche le tomó dos horas llegar, se perdió el gol de Julián Quiñones, pero desde las 10 de la noche del martes 30 de junio no para de celebrar la victoria aunque ahora, se sincera, sólo tiene que afrontar dos pérdidas: su celular y su encendedor. Se le cayeron no sabe dónde. ¿Su pronóstico de marcador para el domingo 5 de julio? México golea con cuatro goles a Inglaterra. Sin respuesta, remata con la certeza que le dan sus 44 años de edad. Foto Arturo Mendoza Mociño.
A todo pulmón cantan sus rolas preferidas. Y poco a poco llegan hasta ellos nuevos celebrantes con más cartones de cerveza o aguas locas. Son bienvenidos, apapachados y conminados a entonar “Ay, ay, ay, canta y no preguntes”. Video Arturo Mendoza Mociño.Cuán invisibles son los 130 mil desaparecidos de México. Tanto como estas gélidas imágenes que sólo reflejan la conchudez cuatroteísta, el brazo político del crimen organizado nacional. Video Arturo Mendoza Mociño.
Con ardor guerrero varios señalamientos vehiculares y de nomenclatura postal fueron derribados para ser usados como lanzas en duelos que se escenificaron a lo largo de Paseo de la Reforma. Otras “hombradas” fueron el ya clásico “Juan Escutia”, con la bandera como capa, para arrojarse, sin miedo, mi sangre, desde cualquier altura a la que se pueda escalar. O el novedoso “Quiere volar”, en el que se lanza a los aires a cualquier persona con ese corito meloso. Con las estampidas, aglomeraciones y peleas a puño vengador, se produjeron centenares de heridos, luxaciones y confirmaciones de que, después del aquelarre, era un milagro seguir respirando. También quedó claro que mostrar las tetas de silicona de cualquiera de los sexos ya no emociona ni congela a las huestes patrioteras. Foto Arturo Mendoza Mociño.
Yamilet es fuego permanente. Arde todas las noches y los amaneceres en el Triángulo de las Bermudas que hay en Hamburgo y Estrasburgo, en la Zona Rosa de la Ciudad de México. No recuerda ni su edad ni desde cuándo merodea por aquí, para mantener el misterio. No le da asco nada, aclara. Menos sabe hace cuántos días o semanas vivió el insólito estado de sobriedad. Foto Arturo Mendoza Mociño.
Este campeón es un sobreviviente que no se puede poner en pie por la intoxicación alcóholica que lo atenaza al suelo, cerca, tan cerca, del arroyo vehicular de Florencia. Tiene heridas en el rostro y las manos, y es muy probable que en el resto del cuerpo. ¿Lo golpearon? ¿Pasaron encima de él? ¿Se dopó con algo más que alcohol? Allí está, a su suerte, respirando todavía y sin poder hablar. Sólo llora. Video Arturo Mendoza Mociño.
El poder controlar una masa es la aspiración mayúscula de tantos. Desde rockeritos hasta mesiánicos que juran que cambiarán cualquier país con 200 pesos en el bolsillo. Queda claro que el poder en esta celebración no lo ejerció el ajolotizado gobierno de Clara Brugada, tampoco lo hizo la acobardada Claudia Sheinbaum, escondida en Azcapotzalco, en la periferia norteña de la capital para no ser abucheada. No, el poder lo posee en realidad Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y las televisoras mexicanas que azuzaron con su evento deportivo a masas enardecidas de fanáticos que, con ríos de cerveza y otras sustancias, encarnaron la tormenta perfecta de violencia que, lejos de ser advertencia, ahora se trata de minimizar de mil maneras.
El espíritu de Elías Canetti se pasea por todo Paseo de la Reforma y sus alrededores con todas las revelaciones que hay en su libro Masa y poder (1960). El búlgaro que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1981 sostiene en este libro necesario para entender los eventos masivos de nuestro tiempo que el individuo, al sumergirse en la turbamulta, experimenta una “descarga”. Como recién ha reflexionado sobre ello Rogelio Villarreal en Facebook, director de Replicante, añade que cuando la persona se disuelve en el anonimato desaparecen las distinciones y las inhibiciones morales se diluyen. “La masa genera una ilusión de omnipotencia y un apetito de destrucción”, dice Villarreal parafraseando a Canetti, “lo que empieza como una comunión festiva se desvía hacia la hostilidad hacia el otro, trasformando la euforia deportiva en una pérdida de humanidad”. Foto Arturo Mendoza Mociño.
¿Águila o sol? ¿México o Inglaterra? Ciudad de México, como el gobierno federal, están obligados, desde el miércoles 1 de julio de 2026 cuando se supo quién sería el siguiente rival del Tri, a ganar en la cancha de la civilidad. Que la muerte no le meta más goles a esa cumbre de la ineptitud y las excusas que son los cuatroteístas. ®
¿Quieres contribuir a la discusión o a la reflexión? Publicaremos tu comentario si éste no es ofensivo o irrelevante. Replicante cree en la libertad y está contra la censura, pero no tiene la obligación de publicar expresiones de los lectores que resulten contrarias a la inteligencia y la sensibilidad. Si estás de acuerdo con esto, adelante.