Más sobre Generación Espontánea

La exploración continúa

Charla con Wilfruido Terrazas, con el pretexto de la salida de “Cátedra”, primer CD de Generación Espontánea, agrupación experimental que sigue explorando sitios, audiencias y formatos a partir de la improvisación libre.

La Generación Espontánea fue el primer invitado en esta columna, un proyecto, banda, agrupación, ensamble, colectivo, o todo lo anterior sumando el prefijo anti, que no ha parado de realizar conciertos y grabaciones por el país en los últimos años. Así, más que una “banda de culto” como nos encanta llamar y mitificar a los melómanos mexicanos – me incluyo por supuesto – se ha convertido en un laboratorio efervescente en el que, ya sea en pandilla o solitario, permanecen promoviendo el riesgo y la exploración en la música.

IM Me gustaría preguntarte, Wilfruido, en primera instancia, ¿por qué publicar este trabajo de la GE en CD, a diferencia de los anteriores materiales de descarga gratuita?

WT Es una buena pregunta. Ya teníamos tiempo deseando producir un CD. Cuando decidimos lanzar nuestro propio sello, Ápice, quisimos hacerlo con un CD, quizá porque un producto físico es algo de alguna manera más visible. Sin embargo, seguiremos haciendo cosas descargables gratuitamente. De hecho, nuestro siguiente álbum de estudio, que se llamará «Se Vende», muy probablemente será un net-album. No podría hablar por toda la banda en este tema, pero mi impresión personal es que los álbumes virtuales y los físicos llegan potencialmente a distintos públicos, de tal manera que me parece fundamental hacer ambos.

IM ¿Cómo y en dónde fue grabado este álbum? Danos algunos generales sobre “Cátedra”.

WT Fue grabado y mezclado durante 2010 en la ciudad de México, en el estudio personal de nuestro compañero Ramón del Buey, el Príncipe de Asturias, por lo que bautizamos a su estudio como el Palacio de Asturias. En la mezcla participó también nuestro líder, el Sultán Darío Bernal. Es una mezcla impecable. La masterización corrió a cargo de Gerry Rosado en Intolerancia, y el diseño, magistral, estuvo a cargo de Felipe Orensanz, quien también diseñó el logo de GE en nuestro inicio. Contiene ocho pistas originales con la participación de todos los miembros, incluyendo a Isaac de la Concha, quien renunció al grupo poco después de finalizar la grabación. Es un álbum con el que estamos muy contentos y orgullosos, y lo consideramos lo mejor que hemos hecho hasta ahora.

IM ¿Cuál es la ruta que siguieron en “Cátedra”? ¿Algunas ideas previas de cómo estructurar la narrativa de las piezas o todo construyéndose de manera espontánea, en tiempo real durante la grabación?

WT Hay un poco de todo, GE es fundamentalmente un grupo de improvisación, pero en los años recientes hemos explorado muchas maneras de diálogo entre composición e improvisación. En “Cátedra” hay mucho de eso. Algunas piezas partieron de ideas concretas o de ciertas estructuras predeterminadas. Otras son improvisación «pura». La mayoría, sin embargo, tiene un poco de ambas. También el proceso posterior a la grabación es algo que nos interesa mucho, trabajamos con procesos de composición en el estudio.

IM La improvisación ha sido un camino de exploración auditiva muy importante para muchos músicos, sobre todo académicos. Personalmente, ¿cómo y cuándo fue tu primer acercamiento a la improvisación y/o la improvisación libre?

WT Improvisé por primera vez en público en 1992, en un proyecto de danza en Ensenada. Apenas tenía un par de años estudiando música seriamente entonces y mi acercamiento fue, creo, muy natural. A lo largo de mi carrera he utilizado la improvisación de muchas formas y para lograr distintas cosas. De alguna manera siempre hice improvisación libre, sin embargo, realmente ha sido en los últimos diez años que he tomado ésta como algo fundamental y una de mis principales herramientas creativas. GE es una parte importantísima de mi carrera por esa razón. Actualmente hago algo así como 50% música escrita y 50% música improvisada. Mi trabajo se enfoca principalmente en buscar acercar ambos mundos y hacerlos dialogar en un terreno común, neutral, que pueda generar una música flexible y altamente creativa para todos los que participen de ella.

Así, más que una “banda de culto” como nos encanta llamar y mitificar a los melómanos mexicanos – me incluyo por supuesto – se ha convertido en un laboratorio efervescente en el que, ya sea en pandilla o solitario, permanecen promoviendo el riesgo y la exploración en la música.

IM Para ti, ¿qué es ser una anti-banda? ¿o a qué se refieren con ello? A mí me parece muy interesante la idea de que un proyecto, grupo o banda, pueda mutar, intercambiar integrantes – me imagino un partido de basquetbol en el que entran y salen jugadores a partir de la estrategia e improvisación del entrenador -, trabajar en función del espacio, etc. Digamos que si esto fuera transferible al rock, el público no hubiera tenido que esperar veinte años para ver a los Caifanes “originales” juntos, el grupo podría haber seguido, siendo un laboratorio más que un mito, probablemente ahora tocarían free-post-rock-étnico y quizá no habría ningún miembro fundador, pero a veces en el rock parecen más instituciones o compañías que grupos de música.

WT Gran pregunta. Lo has descrito muy bien. Desde su inicio la GE ha sido exactamente eso. Un organismo vivo, en permanente mutación. A mí me pareció ideal llamarle anti-banda por su inestabilidad en cuanto a miembros, además del desfile fabuloso de invitados y colaboradores que pasan entre nosotros. La GE es un grupo muy particular. No seguimos ninguno de los principios estipulados de una «banda», sea del tipo de música que sea. Cada miembro tiene intereses personales y sus propios proyectos, y, sin embargo, la GE nos une en un amorfo devenir que nos llena de satisfacciones. Es curioso, pero esta característica que conforma nuestra esencia, no ha impedido que logremos consolidar una estética y un sonido particulares del grupo (cosa que al principio parecía imposible). La GE es estable en su inestabilidad y su mundo sonoro es único en buena medida gracias a ello.

IM Hablando de espacios, justo GE se adapta y explora distintos lugares, situaciones. Platícanos un poco diferentes experiencias que hayan tenido, desde un penthouse hasta un foro tradicional como el de la Escuela Nacional de Música, por ejemplo.

WT Sí, es uno de nuestros más preciados intereses. Tocar en foros tradicionales es siempre muy enriquecedor, porque se pueden usar esos recursos tradicionales a favor de maneras realmente creativas y que favorecen ante todo la escucha. Sin embargo, también nos interesa mucho intervenir espacios no diseñados para conciertos y transformarlos en lugares de emanación de sonido. Lo que te dan esos lugares, ya sea un museo, un penthouse, una galería, una escuela, una casa o una plaza pública, es espontaneidad, sorpresa, que alimentan la música de maneras fantásticas. La GE va con su mundo sonoro a donde la invitan, y una vez ahí, inunda de sonido el lugar, realizando acciones que pretenden crear un espacio envolvente de libertad a través del mismo. Buscamos qué nos puede ofrecer el espacio y viceversa. Libertad por y en el sonido.

IM ¿Cómo sientes el paso de la, vamos a llamarla así, escena de la música experimental en México? ¿Cuál es tu visión sobre ella? Sobre todo de la improvisación libre, y también platícanos un poco tu percepción sobre la música contemporánea mexicana, hagamos paralelos.

WT A veces pienso que va muy bien, que hemos progresado mucho y que hay muy buenos proyectos desarrollándose. Pero también es cierto que la realidad es cabrona. Es duro hacer esta música, siempre minoritaria. Si bien la eterna crisis de este ex país afecta a todos, en los años más recientes a nosotros ha venido a dificultarnos aún más los pocos espacios a los que aspirábamos, particularmente fuera del DF, en donde varios proyectos se han caído y observamos una sequía terrible. Algunas cosas son engañosas. Por ejemplo, los festivales internacionales son fantásticos, pero, salvo honrosas excepciones, traen pocas oportunidades reales de crecimiento para los artistas locales. El arte de negociar con las burocracias culturales sigue siendo difícil para muchos de nosotros, y, como cada vez hay menos dinero, se concretan menos propuestas. Veo con gusto y una especie de orgullo compartido el trabajo que artistas como Yair López y tú mismo están realizando en Guadalajara, pero me entristece ver que se han perdido espacios importantísimos en ciudades como Querétaro y Monterrey.

Las iniciativas con presupuesto gubernamental corren el mismo riesgo de todo lo que depende del gobierno en México, y las iniciativas independientes la tienen aún más difícil. Es una constante lucha. Surgen proyectos, pero se pierden otros. Sin embargo, hay que admitir que el panorama es completamente otro ahora al que teníamos hace no muchos años. La música experimental en México es pujante y vigorosa. Me refiero aquí a la música misma. Es original, diversa, creativa, y algunos proyectos no le piden nada en calidad a lo que se hace en Nueva York o Berlín. Tan es así que muchos artistas mexicanos tienen sólidas carreras internacionales. Casi todos los músicos que hacemos experimentación en estos lares somos improvisadores al menos parcialmente, y actualmente veo a la improvisación libre como una de las más sólidas y creativas actividades dentro de la música experimental en el país otrora conocido como México.

Paso ahora a la otra parte de la pregunta. Como partícipe de ambos mundos, a menudo me pregunto por las maneras de acercar la música experimental a la música contemporánea escrita. Hay muchos artistas en México que están trabajando en ese camino, y me incluyo entre ellos. Lo he dicho en muchas ocasiones, para mí, la música contemporánea es en realidad dos cosas distintas. Por un lado, está la música contemporánea entendida como prolongación de la música clásica: óperas, sinfonías, cuartetos, conciertos. Por el otro lado, estamos los que creemos que la música contemporánea puede ser una cultura musical en sí misma, distinta de la música clásica. Quienes pensamos así estamos naturalmente mucho más cerca de la música experimental y no vemos división entre ellas. Si bien hay gente haciendo cosas interesantes y frescas en el ámbito de la música contemporánea-clásica, no tengo duda en señalar que las obras más vitales, originales y fascinantes provienen de la música contemporánea-experimental.

IM Como docente, ¿cuáles creen que son los retos para los instrumentistas mexicanos en un circuito que mundialmente va a un paso acelerado en términos de técnicas y acercamientos a la exploración auditiva?

Es interesante quizá plantearse este tema de la siguiente manera. El mundo que vivimos está poblado de un sinfín de culturas musicales. Cada cultura musical tiene reglas y expectativas que sus miembros determinan. Un instrumentista con formación de conservatorio en México estará siempre en desventaja para poder alcanzar los estándares que la música clásica ha impuesto desde el Primer Mundo. No es imposible llegar, pero sí es muy difícil. Hay una contradicción fundamental en la educación musical en México: pretendemos enseñar a nuestros alumnos a tocar una música profusamente llena de reglas y requisitos, en un contexto que no sólo no favorece tal hecho, sino que lo obstaculiza. El reto fundamental, para mí, no es vencer los requisitos de la música clásica (una cultura musical que ni de chiste es la única y que no entiendo porqué debería ser la rectora de toda la educación musical), sino dotar al alumno de las herramientas necesarias para que él mismo decida a qué cultura o culturas musicales quiere pertenecer y en cuál o cuáles quiere ejercer su profesión. Se trata, entonces, de un reto descomunal, aunque hay gente trabajando en algunas direcciones interesantes.

IM Para finalizar, ¿en qué andas tú estos días y qué sigue para la GE?

La GE tiene varios conciertos en puerta y seguimos haciendo ruido tratando de promocionar “Cátedra”. Además, ya empezamos a grabar el que será nuestro nuevo álbum “Se Vende”. También tendremos más acercamientos a música experimental parcialmente escrita, que es un ámbito que nos ha empezado a interesar desde el año pasado. En cuanto a mí, tengo también otras cosas en puerta. Además de la GE, que no para, hay mucha actividad con Liminar, un proyecto más reciente de música escrita, liderado por Alexander Bruck, quien también es miembro de GE. Liminar tiene varios proyectos en lo que resta del año, incluido un concierto en el Festival Cervantino. Estoy componiendo cada vez más, y este año, gracias a un apoyo del FONCA, realizaré una residencia durante el verano en Grecia, donde compondré y daré varios conciertos. También estaré en el High Zero Festival, uno de los más importantes de música improvisada a nivel mundial y que se lleva a cabo en Baltimore. La GE, de la cual soy Heraldo, toma muy en serio su papel de Omega de la música en el territorio en caos antes conocido como México. Bienaventurados los que no se escandalizan de nosotros. ®

Para escuchar a la Generación Espotánea.

Para descargar gratuitamente su álbum Kiosco visita.

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Publicado en: Abril 2012, Fuera de control

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