EL NUEVO ALARMA! CUMPLE 1000 NÚMEROS

Únicamente la verdad…

Heredera de la más amarillenta de todas las revistas mexicanas, El Nuevo Alarma! presume de sus grandes tirajes y de seguir siendo la favorita del público mexicano, siempre dispuesto a saber más de crímenes y muertes horrendas, espeluznantes…

—“¿Todavía sale?”

Esa es la reacción de casi cualquiera que ve un ejemplar de Alarma!, pues aunque la publicación aún se edita, se distribuye de manera modesta y sus portadas de bordes amarillos asoman discretamente entre otras revistas.

La primer hojeada a la portada del número de la semana del 28 de junio alarma porque confunde. Veámosla:

Parece que habla de alguna matazón en la que hubo un saldo de mil muertos.

—“¡¿Mil?!”

—“Sí, mil números de Alarma!” —aclaro.

—“¡Aahh!” —es la respuesta de una interlocutora que se siente aliviada al saber que no se trata de un millar de asesinados. Pero, pensemos: ¿Cuántos muertos caben en mil números de Alarma!, repartidos en diecinueve años? Luego de una pausa de cinco años en la que no se consignaron los brutales crímenes del país y, ahora en coexistencia con otros medios parcialmente policiacos que ganaron relevancia, como Metro o El Gráfico, El Nuevo Alarma! parece tan saludable como en sus viejos tiempos. Esos viejos tiempos recordados en “Alarma! La resurrección!”, artículo escrito por el editor, quien cuenta anécdotas de su relación con Carlos Samoaya Lizárraga, fundador de la edición original que vio la luz el 17 de abril de 1963. Un recorrido con perspectiva histórica de la vida de la publicación.

Este ejemplar de auténtica colección consta de unas cuantas notas de la semana, pues el espacio principal lo ocupan estos textos a propósito de la celebración. “Criticada por unos, satanizada por otros, pero venerada por miles de fieles lectores de varias generaciones!”, recuerda en “Nace la leyenda llamada Alarma!” un tal E. M. (¿será Ciorán?), en una reseña del primer número de la revista, que contenía los siguientes encabezados: “Aída sigue en la carcel” (aunque Aída sin acento, como es costumbre en diversos medios al redactar con mayúsculas, igual que el “asesiné” de la siguiente frase), “Asesiné a Edilberta porque la amaba” y “No me mates, papacito; no he hecho nada malo” y que ya desde entonces presumía su conocido y poderoso eslogan: “Únicamente la verdad!”

El primer logo de Alarma! Hecho a mano y crudo

No sé ni me puedo imaginar cuántos cadáveres habrán aparecido en las páginas de la revista en estos 47 años (¿llevarán la cuenta sus editores?), pero sí puedo contar más o menos los que salen en este número: 25, entre ellos, un desgraciado que… bueno, el encabezado es más descriptivo: “AHORCADO; TRAGADO POR RATAS!” Una de las fotografías más terribles que he visto en mi vida: nauseabunda, terrorífica, con una escenografía perfectamente bien pensada (por el destino, por dios, por quienes ustedes gusten): un retrete repleto de un líquido espeso y rojizo, paredes grisáceas de tabiques que ponen en contexto sociológico al lector. No quisimos mostrar la imagen, no por cuestiones de autocensura, buen gusto o algun pretexto políticamente correcto de ese tipo, sino porque en esta revista nos gusta fomentar la imaginación del lector.

250,000 ejemplares semanales!

Lo que sí nos interesa mostrar es la evolución de la revista a través de un par de sus logotipos. De los primeros, hechos a mano, a los últimos, más estilizados y hasta vectorizados, podemos constatar que el estilo y el sello duro de Alarma! se ha mantenido a través de las décadas. “La palabra ‘alarma’ escrita con un dedo sangriento ante el cual nadie puede mantenerse inmune”, explica Juan Carlos Aguilar García en “Únicamente la verdad!”, un texto cargado con una buena dosis de humor negro.

Para este número, el famoso póster central de la revista trae una fotografía de unas mexicanas que sí nos hacen sentir orgullosos de haber nacido aquí: las Poquianchis (“madrinas de los ‘alarmos’!”), nada más acertado.

Las entrevistas con el editor y la crónica de Enrique Morán Monroy arrojan muchos datos sobre la labor de un editor de nota roja y sobre el papel de los reporteros y su modus operandi. Resulta interesante enterarse de que la mayoría de las notas del actual Alarma! provienen de la provincia, debido a la existencia de medios como Metro o La Prensa, periódicos en donde se consignan diariamente los acontecimientos violentos de la ciudad, de manera que, para evitar el saturamiento con las mismas notas, lo que leemos proviene básicamente del interior de la república.

En Vice han cubierto el caso de la revista en varias ocasiones. Una es el documental que se puede ver en el site de VBS, y otra, la entrevista realizada a Miguel Ángel Rodríguez Vázquez, actual editor de la revista.

Mientras tanto, baste saber que Alarma! sigue vivita y coleando, lo cual no se puede decir de los miles de protagonistas de esas muchísimas notas sanguinolentas de todos estos años.

Colofón

—“¡Qué horror, esto sí da miedo!”

—“¿Qué? Ah, el ‘Rincón cubano’”. ®

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Publicado en: Julio 2010, Revistas

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