Música, industria y fanáticos

Pagar por el MP3

La descarga gratuita de MP3 es inevitable, a pesar de su menor calidad respecto del CD. ¿Quiénes pierden, quiénes ganan? ¿Qué deben hacer las disqueras independientes?

Calle 13 y Shakira

Que hoy en día haya músicos de alcance masivo que se muestren agradecidos por la descarga gratuita de su música, que alienten a su público a no comprar el disco compacto, me parece más una reacción que una elección, una postura un tanto falsa, un alto grado de “barberismo” o una nueva estrategia de publicidad. Como melómano desde la adolescencia, como creador de sonidos —y a partir de ellos— y como codirector de un sello discográfico independiente (Abolipop), sé que es muy emocionante publicar, distribuir, vender-comprar, escuchar-ver y disfrutar un objeto auditivo. Lo que siempre sugiero a la gente es que sean más agudos y no confundan dos perfiles muy distintos, no es lo mismo Calle 13 —que se pueden quejar de su discográfica monstruosa pero después de haber sido catapultados hacia la masa a través de la publicidad y de todo el aparato ortodoxo lucrativo de la industria— vituperando sobre la venta de música en un concierto patrocinado por una estación de radio ante miles de personas, que el hip-hopero Skool 77 vendiendo sus CDs en una pequeña mesa a la salida de su concierto en un foro independiente para cincuenta o cien personas. Hacer música, compartirla, distribuirla, comercializarla y, si acaso resulta, aprovechar las ganancias para invertirlas en los siguientes proyectos, incluso aún más difícil: pagar la renta y la comida, es distinto a hacer música para generar capital y enriquecimiento. No es lo mismo Sony que Discos Imposibles, no opera igual BMG que Static Discos.

¡Por favor, que a los creadores y el público de la música independiente no nos echen la culpa de la debacle discográfica!

En Guadalajara, la zona de Plaza del Sol era un manjar para los melómanos en los noventa. Hábitos Privados, tienda de casetes y CDs en el Hotel Hyatt; el Music Box dentro de Plaza del Sol, con sus dos pisos llenos de música y mucha de ella alternativa; el legendario 5° Poder de Condoplaza, con un arsenal de primera en gran cantidad de géneros, y por supuesto, Imagen Pública, a unos cuantos locales de este último, con buen abastecimiento de casetes, sobre todo de grupos mexicanos. Ninguna de las tiendas citadas existe actualmente, ni siquiera el MixUp que llegó algunos años después y que se convirtió en sitio obligatorio debido a la diversidad de material en CD. ¿Por qué si ahora salen chavos “alternativos” de cada coladera en la ciudad que, parece, toman nota en su actitud y forma de vestir de los estereotipos que genera la música, entonces ésta se vende menos?

Los MixUp se han transformado en expendios de DVDs. ¿Lo han notado? En la mayoría de tiendas, los muebles de CDs han sido relegados, los stands de Electrónica casi han desaparecido, los de Alternativa se han reducido a menos de la mitad, algunas cabinas de Jazz y Clásica no existen más, pero ¡los precios siguen siendo altos!

Que hoy en día haya músicos de alcance masivo que se muestren agradecidos por la descarga gratuita de su música, que alienten a su público a no comprar el disco compacto, me parece más una reacción que una elección, una postura un tanto falsa, un alto grado de “barberismo” o una nueva estrategia de publicidad.

Mi pregunta no es ¿por qué nadie compra CDs?, sino ¿por qué se compró durante tanto tiempo con esos elevadísimos precios? ¿Cómo aguantó el mercado del disco tanto tiempo con la farsa impuesta por las corporaciones del negocio de la música?

Si hacer mil CDs sale en aproximadamente 10 a 15 pesos cada copia, a lo que, por supuesto, hay que sumar impuestos, traslados, distribución y otros gastos, un precio final justo siendo producido en el mismo país oscilaría en los 100 pesos. Las grandes compañías vendieron música por décadas con un costo infladísimo; mandaban fabricar tirajes de diez mil, cien mil, un millón de copias, lo que implica un precio irrisorio por copia. Un CD de Depeche Mode, Luis Miguel o Maná seguramente no cuesta más de 5 pesos, pero se paga aproximadamente 150 pesos por él. Insisto, la pregunta no es ¿por qué ya no se compra, sino, cómo se compró durante tanto tiempo? La debacle es inminente, las causas clarísimas.

Pero en la caída de la demanda de la música en formato físico ¡no todos tenemos la culpa! Hay quienes amamos la música independiente y nunca hemos sido parte del lucro de las grandes corporaciones. Que no nos echen la culpa de esta debacle, porque si acaso hemos comprado algunas cintas, acetatos o CDs de multinacionales serán uno de cada cincuenta o cien de empresas independientes, honestas o transparentes en su forma de operar y sus objetivos comerciales.

Skool 77 y Dr Mayal

La música siempre ha sido una de las artes más inmediatas, viscerales o emocionales. Hay quienes supieron exprimir hasta el tuétano esto. Vamos, cuando uno ve a Caifanes en un festival como Vive Latino, con una calidad infame en relación con sus años creativos y todos sus seguidores felices, se puede seguir cuestionando el alto grado de fanatismo y la escasez de análisis o reflexión de las masas ante lo que escuchan o ven. Por fanáticos de este tipo las grandes industrias pudieron hacer tanto billete, con precios descarados que generaron magnates que poco o nada sabían sobre música.

¿Y qué panorama presenta el formato digital ante este contexto? Bueno, hablar de algunos puntos es un buen inicio para crear posibles hipótesis:

—El MP3 gratuito ciertamente es una gran opción promocional, de hecho, cientos de disqueras independientes por todo el mundo utilizamos la estrategia de regalar música para dar a conocer lo que se gestaba en nuestros bunkers creativos, mucho antes de que los “trajeados” lo vieran como algo viable.

—La masificación del MP3 y que no haya reglas tan duras para la descarga de música quizá depende mucho de que compañías como Apple tienen toda la nariz dentro, es decir, finalmente no se paga por música pero sí se compran millones de iPods en todo el mundo. Entonces sigue habiendo un generador y ganador de riqueza, ¿cierto? No es que toda la cadena sea no lucrativa. Además iTunes se ha posicionado como la tienda más grande de venta de MP3 en el mundo. ¿El ganón de la proliferación de MP3 es Apple? ¿Tan sólo ha sido una transformación de la industria lucrativa?

—El MP3 es audio comprimido, obviamente de menor calidad a lo que ofrece un CD. Música como el jazz, electroacústica, metal y otros géneros en los que el sonido es una materia de exploración per se jamás se escucharán de la manera más adecuada en este formato.

—En algunos países se ha desarrollado progresivamente una escena de compradores de MP3, es decir, no necesariamente descargan todo gratuitamente, también hay quienes pagan por ello; quizá en México esto sea inviable, pero a las disqueras que trabajamos también para difundir nuestras propuestas en todo el mundo nos beneficia que haya compradores del formato digital.

—Ciertamente en México cada vez son menos las personas interesadas en comprar música, así que parece que la opción es crear tirajes físicos limitados para melómanos o coleccionistas, vender MP3 y aceptar la descarga gratuita nos guste o no.

Para finalizar, quisiera recordar una charla con el músico experimental y paisajista sonoro madrileño Francisco López, en la que comentaba que las personas devaluamos todo lo que está a nuestro alcance, por ejemplo, no pagamos ya por un CD desde el momento que podemos grabarlo en nuestra computadora personal o bien descargarlo gratuitamente de Internet; en cambio, no podemos meter en la computadora verduras o frutas para reproducir más a partir de éstas; tampoco dejaremos nuestro estilo de vida y sembraremos nuestro propio alimento, así que por la música no se pagará nada, mientras por otras actividades que no queremos hacer pagaremos lo que se nos pida.

A final de cuentas, reajustes obvios que algún día tenían que ocurrir. ®

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Publicado en: Fuera de control, Mayo 2011


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  • alcance es con “C”

  • Lo de la descarga no le había pillado por el lado de la promoción, pero parece ser la realidad de artistas en decadencia o sin talento para vender a como de lugar, lo que me lleva a lo segundo, casi siempre se ve y se nota la búsqueda de un público y de millones de ventas en trabajos que carecen de valor y a pesar de que estos trabajos son abrazados por una mayoría, existen trabajos que poseen un valor verdadero y sin querer llegan a ser éxitos comerciales gigantes así que el éxito comercial no siempre es consecuencia de
    su búsqueda.

    El problema de la caída de la industria discográfica no se debe a la poca actividad de las disqueras independientes, sino del retraso que tuvieron las disqueras en aceptar las nuevas tecnologías, formatos y demás y sólo basar sus cimientos en algo que veía venirse para abajo.

    Los monos que salen de las tarjeas y de la casa de los papás mostrando sin verguenza su postura estereotipada musical y “cultural” no quiere decir que les preocupe la música
    o estén interesados en saber por qué chingados se visten de negro y se dejan como pambazo la cara, eso es un rollo de adolescentes inmersos en un vacío existencial que es mera fachada a una escena musical en movimiento, es la cáscara de una fruta vacía y sin jugo, aunque claro, siempre hay la excepción a la regla.

    ¿Por qué el CD se compró por mucho tiempo? Porque no había acceso a la música aparte de la radio, conciertos y el CD, si le preguntas a una orquesta si hace 300 años hubieran tenido más chamba te dirían que sí, porque la única manera de acceder a la música eran los conciertos en vivo. El alcanze está ahora a unos clicks y unos minutos, no hay necesidad de más.

    No creo que el CD muera hasta dentro de unos 10 o 15 años, todavía hay los inocentes como yo que pagarían por música en un formato anticuado, pero a final de cuentas los cambios ocurrirán.