Preocupadas, ocupadas y aliadas

El panorama de las mujeres latinoamericanas

El eco de los movimientos feministas retumba en todos los rincones de América Latina: es difícil ignorar una marea que llegó para quedarse. ¿Cómo se tejen las alianzas y estrategias de resistencia entre las mujeres e identidades feminizadas cuando el Estado mira a un lado?

Un recorrido por Argentina, Chile, México, Paraguay, Costa Rica y Venezuela

Fotografía Candela Novoa, instagram @notfakeph

Un grupo de mujeres marchando tiene la fuerza suficiente para levantar la voz por las que ya no están. Al salir a las calles las voces apagadas por violencia machista se convierten en un grito colectivo que agrupa los reclamos, la fuerza, la rabia y el deseo de cambiar. No es un hecho aislado: es justicia social. Es que, ante un Estado ausente, la red de contención que se genera entre mujeres es fuerte y persistente: ellas siempre están. En los barrios, en tribunales, en los centros de denuncia territoriales, en las comisarías, en las marchas y hasta en sus propias casas. 

Según Esther Pineda —socióloga venezolana, magíster en Estudios de la Mujer, autora del libro Cultura femicida. El riesgo de ser mujer en América Latina— los reclamos que lograron nuclear y aglutinar al movimiento feminista en Latinoamérica son tres: la demanda por la aprobación del aborto legal y gratuito; la exigencia de prevención, atención y sanción de la violencia sexista y misógina, principalmente la violencia física, la violación y el femicidio, y por último, la erradicación de la trata y la explotación sexual. Reclamos que evidencian las formas de desigualdad y violencia más letales para las mujeres.

Pineda sostiene que el movimiento feminista desde su génesis es autoconvocado:

Las mujeres se movilizan para visibilizar, denunciar, exigir o accionar a partir de sus experiencias y necesidades concretas, recurriendo a distintos mecanismos para convocarse que van desde el boca a boca hasta la masividad de las redes sociales. Esta independencia es la principal fortaleza del movimiento feminista, pero independencia y autonomía que siempre debe ser protegida porque está en riesgo de ser desmovilizada cuando es interceptada por intereses económicos o partidistas.

Además, afirma que de acuerdo con las estadísticas oficiales y públicas disponibles de los 18 países de la región que han tipificado como femicidio o feminicidio el asesinato de mujeres, entre los años 2005 a 2019 fueron asesinadas por la violencia machista un total de 21,441 mujeres. Cifras que, sin lugar a dudas, pueden ser más elevadas, ya que algunos países iniciaron la sistematización de los casos en distintos momentos y en otros ni siquiera existen registros estadísticos sobre la problemática. Como es el caso de Venezuela, donde las cifras de femicidio no se actualizan desde el año 2016, o provienen de fuentes poco claras.

La consigna Ni Una Menos proviene de la frase “Ni una mujer menos, ni una muerta más” creada por Susana Chávez Castillo, poeta y activista, para denunciar los feminicidios en Ciudad Juárez. Veinte años más tarde, Ni Una Menos se consolidó como un grito de fuerza para las mujeres y se extendió a lo largo de América Latina y Europa: “Es una herramienta para visibilizar los crímenes, para sensibilizar y concientizar sobre la problemática, pero también para confrontar a los Estados y exigir respuestas ante la masividad y sistematicidad de estos crímenes”, dice.

La consigna Ni Una Menos proviene de la frase “Ni una mujer menos, ni una muerta más” creada por Susana Chávez Castillo, poeta y activista, para denunciar los feminicidios en Ciudad Juárez. Veinte años más tarde, Ni Una Menos se consolidó como un grito de fuerza para las mujeres y se extendió a lo largo de América Latina y Europa.

Para ella México y Argentina son la vanguardia del movimiento feminista latinoamericano, principalmente por su historicidad, masividad y poder de movilización, pero también por la producción de conocimiento en la materia: “Esto sin dudas ha influenciado, impulsado y convocado a la emergencia, organización y movilización del movimiento feminista en países donde este ha tenido y tiene poca presencia y alcance”.

México: el poder de la juventud

Rossalba Martínez Kelebek, periodista y comunicadora, pertenece a Ixux’e Asociación para el Desarrollo integral de mujeres Chiapanecas y colectiva feminista Comiteca. Junto con sus compañeras radica y activa en Comitán, Chiapas, una pequeña ciudad del sureste de México. 

La asociación civil a la que pertenece nació en el año 2017 a raíz de vivencias personales de quienes la conforman y, a lo largo del tiempo, articularon una colectiva municipal de asociaciones llamada “Una habitación propia”, que les permitió canalizar y derivar los casos que les llegaban a través de las redes sociales para accionar en conjunto, más que nada en la exigencia a las autoridades, en la procuración de justicia y en el pedido de protección. 

Escuchá cómo está conformado el movimiento feminista en Comitán

Comitán es uno de los municipios, junto con otros seis en el estado, que tiene un mecanismo de alerta de violencia de género. Éste es un mecanismo de protección de los derechos humanos de las mujeres único en el mundo, establecido en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Consiste en un conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida o la existencia de un agravio comparado que impida el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres en un territorio determinado. Allí la alerta es por violencia estructural, la cual termina en feminicidio en sus casos máximos. En los últimos tres años hubo tres feminicidios, los últimos dos en el mes de septiembre. En Comitán la consigna de Ni Una Menos es una consigna real, tangible, que viven en carne propia y que atienden desde diferentes ámbitos. Para ellas el 2020 fue un año decisivo para la formación del movimiento feminista en su municipio.  

“Las urgencias del feminismo en Chiapas son que paren de matarnos, que no haya una mujer menos, que cese la violencia feminicida y, obviamente, que el Estado atienda sus obligaciones porque somos nosotras quienes estamos haciéndoles el trabajo. Se están lavando las manos y se están deslindando de sus responsabilidades estatales”, dicen desde la asociación.

En el plano político afirman que, al estar acercándose a las elecciones intermedias en el país, se están enfrentando con políticos que jamás trabajaron en cuestiones de género y lo único que hacen es entorpecer el trabajo que ellas realizan desde la asociación.

Entre las principales problemáticas a las que se enfrentan se distingue una vertiente clara: en el plano político afirman que, al estar acercándose a las elecciones intermedias en el país, se están enfrentando con políticos que jamás trabajaron en cuestiones de género y lo único que hacen es entorpecer el trabajo que ellas realizan desde la asociación, principalmente el trabajo de acompañamiento a las mujeres y a las familias de mujeres que son víctimas de violencia de género y de violencia feminicida. Se encuentran con una fiscalía omisa que tiene la consigna de maquillar cifras, revictimizando y tergiversando la labor de las asociaciones, de tal forma que cuando se manifiestan las vuelven partidistas. Aunque, si hay algo claro, es que el movimiento es autoconvocado y 100% de las feministas

¿Qué significan las mujeres autoconvocadas en Chiapas?

Durante años eran pocas mujeres las que marchaban en el municipio. No más de veinticinco. Sin embargo, este 8 de marzo fue decisivo. La convocatoria surgió de las más jóvenes y se fue replicando de boca en boca, logrando así un contingente de más de quinientas mujeres de todas las edades y con pluralidad de ideas.

Rossalba cree que estos procesos de mujeres autoconvocadas son decisivos porque, finalmente, terminan conformándose movimientos en donde no había nadie que estuviera accionando. El papel de las jóvenes es fundamental porque trabajan desde sus propios espacios, formandose a sí mismas, investigando, consiguiendo información. Destaca que la formación académica es fundamental, ya que al tener las bases políticas del movimiento se crean sus propios protocolos de acompañamiento. Esta colectiva de mujeres más jóvenes que están en su proceso organizativo y de formación política dentro del feminismo son las que toman las calles y recorren la ciudad, dejando consignas para solicitar un alto a la violencia feminicida. Entonces, agrega Martínez Kelebek, desde las organizaciones están activando desde la parte legal y jurídica, exigiendo y visibilizando vía documentos lo que se está haciendo mal y, por el otro lado, las jóvenes trabajan desde las calles haciendo presión política que se visibiliza en los medios.

Escuchá qué cambios surgieron a partir del 8M en México

A su vez, se fueron conformando medios de comunicación feministas para combatir la desinformación de los medios hegemónicos que polarizan la información y criminalizan al movimiento. Dos integrantes de Iyuk’e decidieron crear un medio alterno llamado “Mujeres sin fronteras” que visibiliza el trabajo que están haciendo en diferentes áreas para contrarrestar la situación. Consideran que desde noviembre del año pasado es muy dura la criminalización de la protesta en México, principalmente porque sus compañeras del bloque negro —sus participantes llevan ropa negra para evitar ser identificadas por las autoridades y, sobre todo, para parecer una sola masa unida, promover la solidaridad entre los participantes y crear una presencia revolucionaria— son quienes defienden al contingente de la policía. Eso para los medios de comunicación se traduce en violencia, no en autodefensa. Por eso, desde su lugar tratan de cambiar la visión que se creó alrededor del tema: las compañeras se están defendiendo porque las están violentando:

Estamos exigiendo algo justo, decidimos implementar un nuevo medio de comunicación en el que hablemos de estas cosas, en el que visibilizamos las posturas de las diversas vertientes del feminismo, de las diversas ideologías feministas que existen para que sean accesibles al público en general, y no queden en esta franja de información sólo para feministas. La idea es que todas y todos tengamos acceso a esta información. 

Entonces, ¿cuál es la importancia de generar estrategias de resistencia a nivel latinoamericano?

Desde Ixux’e recalcan la importancia de los protocolos para poder atender y responder ante la violencia machista en América Latina:

Puede haber protocolos que sean regionalizados por países, pero también es importante que se logre tropicalizar los mismos para que respondan a los contextos sociales locales. En el Estado de Chiapas la violencia machista es algo muy arraigado, hay muchas comunidades indígenas que todavía se rigen por usos y costumbres, en donde la mujer todavía no tiene voz y voto, en donde las adolescentes son intercambiadas por dinero, por vacas o por alcohol, para poderse casar. Las niñas a los dieciséis años ya tienen dos niños y están legalmente casadas, a pesar de que en el estado está prohibido el matrimonio infantil. Esto es una realidad, esto es algo que se hace todavía. Entonces, los protocolos internacionales de respuestas antes las violencias machistas son muy importantes, sin embargo creo que también es fundamental que esos protocolos tengan la posibilidad de tropicalizar dependiendo de los contextos locales en los que se viven, porque tenemos muchas cosas en común en los países en Latinoamérica, pero dentro de esas cosas en comun tenemos muchas diferencias que deben ser atendidas con objetividad.

Desde LatFem informan que cada día en la Ciudad de México se denuncian al menos cincuenta casos de violencia y abuso sexual. Se estima que en el país hay diez feminicidios diarios. Las cifras, desprendidas de la ONU y de estadísticas nacionales, ubican la mitad de estos hechos directamente vinculados al crimen organizado.

Para México el movimiento feminista de Argentina y Chile fue muy influyente, ya que son países que tienen años de lucha, como dice Rossalba Martínez Kelebec:

Hace unos días platicamos con una compañera feminista que es historiadora y llegamos a la conclusión de que no somos huérfanas. Las mujeres que estamos luchando ahora no somos huérfanas, nuestras madres luchaban antes, las generaciones previas a nosotras luchaban y tenían consignas similares a las nuestras adaptadas a su contexto histórico. Esto nos enseña cuáles son los caminos a seguir y cuáles no. El poder ver con objetividad las luchas que hacen en otros países, estudiar los resultados como se está haciendo ahora, un poco desde la academia, pero también en la mesa de la cocina, en la mesa del café, platicando en el parque. Estos análisis son muy importantes para los procesos de organización en México, eso es lo que percibimos desde Comitán. Aquí tenemos muchos retos: el reto de poder trabajar en conjunto; de deshacernos de estas actitudes patriarcales y machistas que todavía nos sobrevienen porque estamos en un proceso de deconstrucción continua; de poder ayudar a las más jóvenes a formarse. Yo creo que este último es el reto más grande que tenemos ahora: para que no nos gane el cansancio, para que ellas puedan con su nueva sangre, con sus nuevas ideas, con la frescura de su mente, proponer nuestras formas de organizar la lucha.

Chile: la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía

Ni Una Menos Chile surgió el 19 de octubre de 2016 a raíz del llamado a movilización que Ni Una Menos Argentina hace a toda América Latina, en repudio al femicidio perpetrado contra Lucía Pérez. En esos mismos días, en el sur de Chile, el femicidio de una niña llamada Florencia tomaba lugar, lo que provocó una reacción que se sumó a las provocadas por la barbarie cometida contra Lucía. Hasta esa fecha se había intentado levantar Ni Una Menos en el país, pero los esfuerzos no habían tenido resultados. Sin embargo, el proceso de gestación empieza hace aproximadamente unos catorce años, cuando la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres comienza a instalar en la sociedad el concepto “el machismo mata”. Al tomar conciencia de ese hecho surgen diversos grupos feministas junto con feministas independientes que decidieron unir esfuerzos y, bajo el nombre de Feministas Autoconvocadas, iniciaron un activismo callejero sostenido en torno a la violencia machista. Así es como desde Feministas Autoconvocadas se decide realizar la convocatoria a la primera marcha Ni Una Menos en Chile.

¿Qué significan las mujeres autoconvocadas en Chile?

La consigna Ni Una Menos en Chile representa la toma de conciencia multitudinaria de que la violencia machista asesina debía dejar de ser aceptada como algo natural. Si bien la lucha contra las violencias machistas no nace con Ni Una Menos, ésta la intensifica volviéndola más habitual y masiva. Desde entonces lo más notable es la proliferación de grupos de mujeres que comienzan a organizarse para confrontar el modelo patriarcal. Se organizan de forma autónoma y autoconvocada. Son grupos que se reúnen para aprender feminismo en forma autodidacta. Grupos que surgen hasta en los territorios que podrían considerarse más aislados, geográficamente hablando. Grupos que contribuyen a que muchas mujeres decidan abandonar los espirales de violencias patriarcales que las mantienen oprimidas. Grupos que comienzan también a tomarse las aulas estudiantiles en todos los niveles de la educación y que vienen a provocar una verdadera revolución feminista estudiantil. Ni Una Menos fue la semilla de varios estallidos feministas en ámbitos del movimiento social chileno.

Grupos que contribuyen a que muchas mujeres decidan abandonar los espirales de violencias patriarcales que las mantienen oprimidas. Grupos que comienzan también a tomarse las aulas estudiantiles en todos los niveles de la educación y que vienen a provocar una verdadera revolución feminista estudiantil.

Ni Una Menos Chile aclara que hay desafíos que atañen a las relaciones con el movimiento feminista en su conjunto y tienen que ver con las estrategias que descubrir y desarrollar para llegar a ser un factor de unidad. Consideran que las luchas contra las violencias patriarcales son un factor común a todas las formas de manifestación del feminismo, y por lo tanto, unirse en torno a ellas puede ser un aliciente de unidad en medio de la diversidad.

También hay desafíos que podríamos llamar externos. Ésos son los que están relacionados con las políticas estatales e incluso con la legislación que nos rige. El principal reclamo es contra un Estado que hasta ahora no ha tomado en serio las violencias que afectan cada día a las mujeres a lo largo de todos y cada uno de los periodos de vida. Tanto es así que muchas de esas violencias emanan del propio Estado. Violencias ejecutadas a través de leyes que nos oprimen, que nos roban libertad y que se convierten en cómplices incluso de nuestro exterminio. Necesitamos  la transformación del Estado. Necesitamos un Estado garante de nuestros derechos y libertades.

Entonces, ¿cuál es la importancia de generar estrategias de resistencia a nivel latinoamericano?

Desde Ni Una Menos Chile enuncian que “las mujeres unidas a nivel regional, latinoamericano e incluso planetario, es la concentración de energía que está impulsando las diversas transformaciones sociales que cada territorio necesita”.

Además, sostienen que los países latinoamericanos tienen muchas semejanzas culturales y, por lo tanto, las demandas de las mujeres son similares. De ahí la importancia de lograr elaborar respuestas conjuntas:

Ha sucedido con la Ley de Interrupción Legal del Embarazo, no tener acceso legal a él es una más de las violencias que nos afectan, y compartir estrategias legales en el continente ha hecho que varios de nuestros países podamos ir avanzando en la consecución del aborto legal como derecho. Nos falta un buen camino por recorrer, pero se avanza. Y se avanza precisamente haciéndonos cómplices en las resistencias. Marchando en todas las calles de Latinoamérica y el mundo en ciertos días emblemáticos o realizando un plantón en la embajada del país en que las compañeras necesitan de esa presión, o juntándonos virtualmente, estrategia que ha transformado al planeta en un territorio sin fronteras. 

Entre el 1 de enero y el 9 de octubre de 2020 el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género registró 29 femicidios en Chile y la Red Chilena contra la violencia hacia las Mujeres agregó nueve casos más. En los últimos seis años se han registrado entre 34 y 46 femicidios anualmente. 

En Chile nació “Un violador en tu camino”, un potente himno feminista que dio la vuelta al mundo y denuncia: “La culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía. El violador eres tú”. Las mujeres de todo el planeta se sintieron identificadas y salieron a las calles a gritar la multitud de injusticias a las que venimos haciendo frente por siglos.

En Chile las multitudinarias manifestaciones feministas, la performance de Las Tesis que ha dado la vuelta al planeta, la gran vitrina en que se han convertido las redes sociales, las demostraciones de fuerza que se han realizado a través de ellas, tanto para conseguir que un violador o femicida sea juzgado, como para obtener la paridad en el proceso constituyente que estamos viviendo, ha hecho que últimamente el movimiento feminista sea considerado e incluso temido por algunos, sobre todo por las fuerzas políticas conservadoras. Eso nos ha puesto en un buen pie en este momento político crucial para nuestro país. Y muchas organizaciones feministas hemos aprovechado la oportunidad que se nos ha abierto. 
Como Ni Una Menos Chile son parte de la Asamblea Feminista Plurinacional y, desde allí, bajo el lema #JuntasHacemosHistoria, por primera vez en la historia de las franjas electorales televisivas en su país, las feministas participaron en ellas.
Porque no siendo un partido político (que son los que participan por derecho en esas franjas) ha habido conglomerados político–partidistas que nos han cedido sus espacios. No todas las organizaciones feministas están de acuerdo con esta estrategia. Más nosotras, estamos apostando a ser parte de la elaboración de una nueva constitución que garantice nuestros derechos y proteja nuestras vidas. 

Desde su lugar manifiestan que la consigna Ni Una Menos está llena de contenidos de unidad feminista por una sociedad planetaria en la que se erradiquen las violencias que nos afectan y se consagren nuestros derechos. “La lucha por una vida libre de violencias para las niñas, adolescentes y mujeres es la primera prioridad en todos los países latinoamericanos. Es el punto en común más importante porque involucra la vida y la calidad de vida de todas las que habitamos este continente y en todos los periodos de esa vida”, dicen.

Costa Rica: la lucha contra la impunidad reinante

Ni Una Menos Costa Rica nació en el año 2017 como una necesidad de un grupo de chicas feministas y como respuesta al llamado internacional de sumarse al Primer Paro Internacional de Mujeres que se estaba organizando ese año para la conmemoración del 8 de marzo, convocado por Ni Una Menos Argentina, Brasil, y diversas organizaciones latinoamericanas. Después de la marcha la agrupación se mantuvo con el objetivo de visibilizar los femicidios ocurridos en el país a través de redes sociales. También se mantuvo la comunicación con el espacio internacional de Ni Una Menos, ahora denominado La Internacional Feminista, y con el cual se continuó coordinando también la organización de las conmemoraciones del 8M.

En el país Ni Una Menos reúne esfuerzos de colectivas, organizaciones y feministas independientes en un espacio más de lucha:

No queremos ni una mujer muerta más, ni una mujer agredida más. Hemos realizado campañas de visibilización de los femicidios, sin embargo, la violencia patriarcal no se detiene y menos durante la pandemia. Sí hemos notado que cada día más chicas jóvenes y mujeres no activistas se identifican con nuestra lucha y quieren ser parte de ella de una forma más visible.

Según los datos recolectados por La Data Cuenta, entre 2019 y septiembre de este año veinticinco mujeres fueron asesinadas por su pareja o expareja, parientes, conocidos o atacantes sexuales. Cuatro de ellas eran menores de edad, incluyendo a dos niñas de tres y cuatro años. Otras 16 eran madres de 35 personas, entre ellas 26 menores de edad.

Entre los principales reclamos, manifiestan la incapacidad estatal para enfrentar y manejar la cantidad de casos de muertes de mujeres por violencia, así como la impunidad reinante en casos de femicidios.

Entre los principales reclamos, manifiestan la incapacidad estatal para enfrentar y manejar la cantidad de casos de muertes de mujeres por violencia, así como la impunidad reinante en casos de femicidios. Notan poca voluntad en la administración de justicia eficaz, desde el inicio del proceso en casos de asesinatos de mujeres, violación y agresión.

¿Qué significan las mujeres autoconvocadas en Costa Rica?

En cuanto al Primer Paro Internacional de Mujeres participaron en coordinación con los diferentes espacios latinoamericanos que convocaron, aunque fue necesario entender que el paro no aplicaba para la realidad costarricense:

Una mujer aquí no puede simplemente parar labores sin que esto tenga repercusiones sobre su trabajo, y se consideró que no era apropiado como mujeres trabajadoras exponernos entre nosotras de esa manera, así que publicamos imágenes que las mujeres pudieran colocar en sus trabajos y que visibilizaran el paro.

Para su organización fue un antes y un después, ya que marcó el nacimiento del espacio. Implicó agrupar a diferentes espacios feministas con el fin de organizar una manifestación en calle que, aunque se venía realizando en años anteriores, comenzó a tener una particularidad organizativa que incluyó la creación de una Comisión de Seguridad. Estas marchas durante los años siguientes fueron creciendo cada vez más. Desde Ni Una Menos Costa Rica dicen:

Tratamos de documentar nuestras propias acciones de manera que en las manifestaciones, por ejemplo, haya fotógrafas feministas que documentan la marcha. Tenemos la difusión de nuestras redes sociales que hacemos desde nuestros propios medios y que, a medida que el movimiento va creciendo y el descontento también, tienen mayor difusión. En ocasiones hemos distribuido nuestros comunicados a la prensa y convocado desde nuestras propias capacidades a los medios que nos quieran escuchar. Tratamos de realizar acciones que sean difíciles de ignorar, como el realizar manifestaciones donde se cierren por momentos calles importantes o en ocasiones pasadas ir a marchar a las afueras de esos mismos medios hegemónicos que se encargan de difundir y perpetuar la violencia machista.

Entonces, ¿cuál es la importancia de generar estrategias de resistencia a escala latinoamericana?

Les parece clave establecer alianzas en el mapa latinoamericano porque el realizar acciones coordinadas regionales genera un impacto mucho mayor que permite la visibilización y la sensibilización; sin embargo, al igual que México, tienen en claro que cada realidad es distinta, no sólo entre países, sino también entre regionales:

La organización feminista y las respuestas de los Estados, así como la misma idiosincrasia propia de cada país, varía según sea Sudamérica o Centroamérica. Lo que hemos hecho es replicar campañas en coordinación con otros países, así como visibilizar y estar al tanto de riesgos que puedan sufrir compas de países cercanos como Nicaragua.

Ni Una Menos es la consigna que llega a unir a todo el territorio como respuesta a una problemática vigente:

Éste es el grito que nos une, la consigna que se gesta y hace temblar la tierra a lo largo del continente; una respuesta ante el machismo tan arraigado y tan tradicional de nuestros países y su máxima expresión que es el femicidio. Si bien todos los países tienen estadísticas y contextos diferentes, cuando decimos Ni Una Menos englobamos ese sentir de que América Latina sea toda feminista y que daremos la lucha en todos los rincones de América Latina y el Caribe, porque lo sea. 

Paraguay: mujeres unidas contra la doble moral

Michi Morganas pertenece a la colectiva Las Ramonas. La asociación empezó en el 2008 como grupo de jóvenes feministas, pero desde hace tres años están trabajando en una iniciativa que se llamaConsultorio Jurídico Feminista”, donde tienen una linea de atención, orientación psicosocial y jurídica para mujeres, principalmente en casos de violencia de género. 

Escuchá cómo surgió el movimiento de mujeres en Paraguay

En lo que va del 2020, según datos del Observatorio Criminológico del Ministerio Público publicados en Trece, se registraron 24 casos de feminicidio y 21 causas que todavía permanecen abiertas.

Paraguay es un país sumamente conservador, por lo que uno de los principales desafíos con los que se encuentran es que la sociedad rechaza ciertos debates y deja en evidencia una doble moral. Desde Las Ramonas informan que se conocen muchos casos de aborto, pero se procesan muy pocos: todos saben quién se practica uno, cómo y dónde, pero el tema es no hablarlo y no legislarlo. Entonces, uno de sus retos es romper esa doble moral y los tabúes que hay en la sociedad paraguaya. También reconocen que son un país de mucha discriminación hacia las personas LGTBI+, tema mezclado con el machismo y los crímenes de odio.  

Entonces, ¿cómo se vive el movimiento autoconvocado en Paraguay?

Una de las estrategias es crear nuestros propios espacios, ya sea de medios o usar los canales que tenemos las organizaciones, las feministas, para poder visibilizar nuestro trabajo. También tratamos de estar siempre pendiente de los medios e ir marcando un poco la agenda, no sé hasta qué punto lo hemos logrado. Sí es cierto que desde el 2017 en adelante hemos tenido en Paraguay las marchas más grandes por los derechos de las mujeres: el 8M y el 25 de noviembre. Es decir, hubo un cambio cualitativo, empezamos a ser un movimiento de masas dentro de las proporciones del país, y eso también nos ha colado como actoras a la que consultar en determinados temas. Así que yo diría que esa es la manera en que venimos trabajando y también creo que el internacionalismo es lo que nos salva, de alguna manera, porque nos permite tejer alianzas con otras compañeras de otros lugares que tienen otras discusiones, aprender de otras cabezas, tratar un poco de vencer la invisibilidad de Paraguay en el espacio internacional, que es un tema siempre presente y que nos queda todavía mucho por trabajar

Mujeres latinoamericanas, las que mejor conocen los huecos del Estado

El poder de movilización y organización de las mujeres e identidades feminizadas es innegable, tal es su fuerza que se extendió desde Argentina a lo largo de la región e, incluso, llegó a otros continentes. El informe “La innovación política de los feminismos” de EconomíaFeminita afirma que

Ni Una Menos es el primer antecedente de sinergia que encontramos entre redes sociales y activismo territorial en los movimientos feministas. La primera marcha en junio de 2015 se gestó a partir de un mensaje de Twitter, pero cobró fuerza con el impulso de organizaciones y personas que venían trabajando hace mucho tiempo con acciones en contra de la violencia machista y visibilizando los femicidios. La convocatoria y la primera movilización se gestaron entre acciones espontáneas que se fueron ordenando bajo estructuras preexistentes. La masividad que alcanzó Ni Una Menos llevó al feminismo a sectores sociales que en otro momento no se sentían ni se reivindicaban como parte. Fue, de algún modo, el inicio de un nuevo feminismo “de masas”, tanto en las redes sociales como en las calles

Argentina, Costa Rica, Chile, México y Paraguay, junto con el resto de los países de América Latina, no solamente tienen en común que, a pesar del escaso acompañamiento de los gobiernos, las mujeres y las identidades femeninas continúan organizándose, haciendo uso de su conocimiento de territorio, de su conocimiento ancestral y de su conocimiento en la elaboración de redes de contención y acompañamiento, sino que también comparten la proyección política. Desde estas agrupaciones, frentes de género y colectivos feministas surgen proyectos de ley —como la Ley Brisa y Ley Micaela, entre otras— que son presentados al Estado, cuya aprobación es exigida desde la calle, desde las letras y desde las manifestaciones artísticas. Hay un enorme movimiento de mujeres haciéndose escuchar: el feminismo reacciona creciendo ante los ataques, inventando nuevas formas de comunicación, visibilización y lucha contra la violencia machista sistematizada, a la vez que recorren las calles de América Latina y se hacen oír. ®

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