Abigael Bohórquez, poeta del ahora

Un poeta del siglo XX para el siglo XXI

Si una obra se defiende al paso de las décadas por su valor literario podemos decir que la suya es una poesía fresca que se ofrece como discurso para el amor, la lucha y la libertad. Bohórquez es un autor de nuestro tiempo.

Abigael Bohórquez, poeta.

El 29 de noviembre de 1995 la nota principal de cultura de El Impacial de Hermosillo, Sonora, fue: “Las letras están de luto”. Un día antes, Abigael Bohórquez, nacido el 12 de marzo de 1936, había sido sepultado.

Los funerales de un artista con frecuencia son una representación escénica, más que un verdadero reconocimiento; los discursos se repiten, las esquelas son predecibles, al menos mientras las autoridades se toman la fotografía que exige el protocolo y la política del duelo. Después viene el silencio.

Abigael Bohórquez fue desterrado por la política mezquina universitaria de su estado natal que no quiso admitirlo en sus filas, incluso desde su juventud, cuando después de haber estudiado composición dramática y teatro en la Academia Andrés Soler, en la Ciudad de México, intentó adherirse a las filas de la Universidad de Sonora en 1956 como profesor de teatro. Después el autor vivió casi treinta años en el Distrito Federal y en Chalco, Estado de México. A inicios de 1991 regresó a Sonora y nuevamente intentó ingresar como académico a la Escuela de Letras, pero al no contar con un título universitario, su obra y experiencia en el área no fueron su carta de presentación; la inexistencia de un título le impidió que pudiera concursar por una plaza, en cambio, sólo le ofrecieron un contrato por tiempo determinado para impartir el curso Composición dramática I, tres horas a la semana. Para subsistir, el autor completaba sus ingresos con artículos, ensayos y entrevistas que realizaba a personajes del ámbito cultural que publicaba en el diario El Independiente y en el semanario Opinión. En 1993 obtuvo la beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Sonora, con la que escribió las obras teatrales Nombre de perro, La sagrada familia y Mucha ropa, pelos, pelos. Ese mismo año ganó el Premio de Poesía Clemencia Isaura por su libro Navegación en Yoremito, que causó gran escozor entre sus destractores. En ese tiempo el Instituto Sonorense de Cultura publicaba el pasquín Dónde y cuándo. Desde ahí se le atacó a través de seudónimos como Felipe Etchegaray, quien en el número 25 de esa publicación, dijo:

Abigael se lanzó hace pocos años al descubrimiento del nuevo mundo cultural del noroeste de México […] Llegó, vio y pensó en sus adentros que vencería, pero… El discurso de Abigael se anquilosó en un tema tan gastado hasta el hastío por los nuevos programas televisivos (Cristina, María Laria, Nino, etcétera): la homosexualidad. Cada presentación (“lectura”, le llaman) de Abigael es una apología a la homosexualidad con el lenguaje multicolor del poeta, que nos hace batallar para descifrar los códices de las palabras inventadas y el gracioso manoteo a las mariposas invisibles que pululan alrededor del micrófono cuando Abigael se instala.

El sonorense no perteneció a generación literaria alguna; trazó y construyó su propia poética en solitario, sorteando la discriminación por asuntos de orientación sexual e ideología política. Omitido de las antologías de poesía mexicana del siglo pasado: Poesía mexicana (1966), preparada por Carlos Monsiváis; Poesía en movimiento (1966), de Alí Chumacero, Octavio Paz y José Emilio Pacheco o en Ómnibus de poesía mexicana (1971), de Gabriel Zaid, su obra circuló más en sellos de imprentas que en editoriales, por ejemplo en Federación Editorial Mexicana, en donde se publicaron Memoria en la Alta Milpa (1975), Digo lo que amo (1976) o Heredad. Antología provisional (1980).

Bohórquez es un poeta clásico de la lírica mexicana del siglo pasado que llega a nuestros días remozado. Trabajos pioneros son el primer rescate editorial que hizo el poeta sinaloense Mario Bojórquez pocos meses después del repentino fallecimiento del sonorense al dar a conocer el poemario Poesida (1996). En el año 2000 apareció la antología Las amarras terrestres, preparada por Dionicio Morales, poeta, crítico de arte y amigo de Bohórquez, bajo el sello de la Universidad Autónoma Metropolitana. En 2001 Víctor Manuel Mendiola, en la antología Sol de mi antojo. Antología poética de erotismo gay, recuperó algunos poemas. En 2011 Christian Peña y Antonio Deltoro hicieron lo propio en El gallo y la perla. México en la poesía mexicana. Claudia Kerik también incorporó una sección de “Las canciones por Laura” en la antología La ciudad de los poemas. Muestrario poético de la Ciudad de México (2022).

Círculo de Poesía tiene desde 2010 en su página la Breve antología de Abigael Bohórquez en línea, con presentación del poeta y crítico Alí Calderón. Páginas, blogs, así como música, plataformas, redes sociales  y videos en YouTube se han convertido en medios de difusión del trabajo literario de Bohórquez.

En el ámbito audiovisual podemos citar La insumisa transparencia (2005), de Mónica Luna, amiga del autor y férrea promotora de la publicación de su obra. El cantautor hermosillense Gerardo Peña musicalizó el poema “Exordio” en su disco Canciones de coyotes (2006). Por su parte, en el disco De cierto te lo digo. La poesía de Abigael Bohórquez vuelta canción (2014), de Miguel Bejarano, se musicalizan ocho poemas del poeta de Sonora.

Por su parte, los aportes de Miguel Manríquez, Ismael Lares, Iván Figueroa y Omar de la Cadena en libros escritos y publicados desde el norte de México han contribuido al estudio de la vida y obra del autor y hay que reconocerlos.

Compañías de danza, como la famosa agrupación Antares, de Sonora, a cargo de Miguel Mancillas, han presentado coreografías a partir de la vida y obra del poeta. En 2015 y 2016 el maestro Óscar Carrizales, de la Universidad de Sonora, montó la obra el Círculo hacia Narciso.

En los estudios literarios los aportes de Ramón Martínez, Ana Álvarez, Juan Rogelio Rosado, Eduardo Santigo Ruiz, Alan Mendoza Sosa y Alex Ramírez–Arballo, entre varios más, contribuyen al estudio de la obra de un autor del siglo XX valorado y estudiado en el XXI.

Homenajes, rememoraciones, efemérides; artículos publicados en revistas indexadas, en periódicos; tesis o tesinas dan muestra del estudio de la obra, principalmente lírica, de Bohórquez. Su prosa y dramaturgia siguen quedando como tema de estudio.

Quedémenos con la referencia a aquellos poemas que nos recuendan la continuación libertaria y desafiante de la escuela literaria de Salvador Novo, autor, entre muchas obras, de los sonetos de corte escatológico, publicados en 1954. Bohórquez recurre al soneto; vive, ríe, carcajea a través de su marcado estilo y temática antisolemne.

El sonorense también ha sido objeto de recreación literaria en Idos de la mente. La increíble y (a veces) triste historia de Ramón y Cornelio (2001), de Luis Humberto Crosthwaite, en el que vemos a un Bohórquez que entrevista a los famosos cantantes mexicanos. Por su parte, Heriberto Yépez en 41 clósets (2005) inicia el capítulo 1 con afirmaciones certeras y claras: “Después de Salvador Novo, el único poeta mexicano que se atrevía a mariconear ante todos era el norteño Abigael Bohórquez […] Le gustaba loquear. Fingir que existe la libertad. Demostrar que la Transgresión es Posible”.

Omitamos esta vez la poesía de gran factura de Bohórquez contenida en libros como Las amarras terrestres, Desierto mayor o Navegación en Yoremito. Quedémenos con la referencia a aquellos poemas que nos recuendan la continuación libertaria y desafiante de la escuela literaria de Salvador Novo, autor, entre muchas obras, de los sonetos de corte escatológico, publicados en 1954. Bohórquez recurre al soneto; vive, ríe, carcajea a través de su marcado estilo y temática antisolemne. Su amigo, el poeta y narrador michoacano Carlos Eduardo Turón, como en su caso otros amigos, fue pretexto para la sorna, la camaradería en esos encuentros festivos y viajes que realizaban a Morelos, Acapulco o Veracruz durante los años setenta y ochenta del siglo pasado. En los viajes encontramos el vínculo cómplice de quienes experiementan y confiesan su otra manera de amar y relacionarse con otros hombres.

[POEMA SIN TÍTULO 2]

Si de vergas proclamas que adolesces
y el escozor de nalgas te conturba
date, como acostumbras, a la turba
y no chingues con putas pequeñeces.

Métete el pinche dedo en esa herrumbre
y si te queda culo, pese a todo
no habrá verga de nadie ni acomodo
donde en muida consagres tu costumbre.

De todas te las das con el soneto
y a todos se las das emputecida
pero no vengas a joder; someto

a la amistad tu brama enloquecida
y te quiero como eres, y respeto
tu puta inclinación turonecida.

A 88 años de su nacimiento, los y las lectores del tercer milenio se preguntan cuáles fueron las razones por las cuales la obra del autor no fue valorada en su tiempo. Si una obra se defiende al paso de las décadas por su valor literario podemos decir que la suya es una poesía fresca que se ofrece como discurso para el amor, la lucha y la libertad. Bohórquez es un autor de nuestro tiempo. Éste es su siglo, detrás vienen los lectores, escritores jóvenes y en formación que encuentran en sus palabras la sabia que hace fruto en el ahora. ®

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Publicado en: Libros y autores

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