Carlos Velázquez no sabe nada de metal

Crítica a “Por qué le perdí el respeto a Metallica”

Velázquez suelta la bomba para su público mexicano: Metallica terminó por sepultar al metal. ¡Puta madre! Yo diría que este artículo terminó más bien por sepultar tu fama de metalero…

Metal elegante.

Un buen día me levanto, desayuno y, justo antes de salir a trabajar, me encuentro con un texto de Carlos Velázquez titulado “Por qué le perdí el respeto a Metallica”. El título de inmediato atrae mi interés. No tanto porque sea Velázquez quien lo suscribe, sino porque en México son escasísimos los artículos que hablan sobre metal. Sí, Metallica sigue siendo metal, aunque compartan el escenario con Lady Gaga o hagan un disco con Lou Reed.

El tono no dista ni un pelo del estilo de Velázquez. Aunque predecible, no tengo ningún problema con su ello. He leído un par de libros suyos y, aunque no me han cambiado la vida, los he disfrutado. Mi conflicto es con lo que dice Velázquez: el fondo, no la forma. No escribo esto para defender lo indefendible. Criticar a Metallica —al menos fuera de México— resulta un ejercicio más bien de novatos. Es muy fácil hablar mal de Metallica. Desde hace años se han puesto de a pechito. ¡Es un maldito cliché!

Volviendo al texto, primero viene una cadena de anécdotas sobre temas tan trillados, discutidos y convertidos en memes hasta el hartazgo, como el conflicto con Napster, el documental Some Kind of Monster y más recientemente lo de Jimmy Fallon. Cómo disentir con lo que dice Velázquez: imposible. La historia de Metallica va de lo sublime a lo ridículo, ida y vuelta, y aún no termina. Metallica —escribe Velázquez— “se ha convertido en un puto circo”. Un lugar común más y arrojaré la puta computadora a la basura, pienso. Hasta aquí el texto sólo me da hueva. Es unas líneas más tarde cuando el texto toca fondo, y no por sustancioso, sino por sus generalizaciones. Velázquez suelta la bomba para su público mexicano: Metallica terminó por sepultar al metal. ¡Puta madre! Yo diría que este artículo terminó más bien por sepultar tu fama de metalero, Carlos Velázquez. Porque decir que la versión mainstream de Metallica tiene la capacidad suficiente para sepultar todo un género es no tener ni puta idea de lo que es el metal. ¡Te quedaste en pañales y diste el rucazo al mismo tiempo, carnal!

La historia de Metallica va de lo sublime a lo ridículo, ida y vuelta, y aún no termina. Metallica —escribe Velázquez— “se ha convertido en un puto circo”.

El metal es un monstruo mucho más grande y, por lo visto, parcialmente desconocido para muchos, incluso para los que escriben sobre él. Slayer, Megadeth, Anthrax, Testament, Sepultura, Pantera y varios clásicos que ahora se me olvidan son tan sólo una parte visible de la criatura. La piel, si se quiere. Pero para hablar de metal hay que conocer sus entrañas, sobre todo para no hacer el ridículo como Velázquez en su texto. El que se interesa por el metal en el 2017 no habla sobre Metallica, a menos de que se trate de una diatriba basada en la nostalgia, lo cual, si uno está más o menos informado acerca de los rumbos del metal actualmente, da una hueva in-fi-ni-ta.

Nadie ha sepultado nada, aunque conozco bien esa tendencia a querer matar y sepultar géneros musicales, al menos desde el teclado. El rock ha muerto, el metal ha muerto, el pop ha muerto, etcétera. ¿Cómo demonios encuentra uno tiempo para tantos funerales? Si alguien declara la muerte de algo tan abstracto no sólo es un ignorante, sino también populachero. Pantomima literaria que, además de ser cursi, también desinforma a los incautos. Quizá es muy divertido ser el médico forense de los géneros musicales. Pareciera que declarar la muerte de algo nos pusiera muy en control de las cosas. Apesta a superioridad moral. Consummatum est, dijo el nazareno, para después ser nombrado el hijo de Dios.

A estas alturas, no sé si sirva de algo decirlo, pero: sorpresa, el metal no ha muerto. Los géneros musicales —como la energía— no mueren, simplemente se transforman. El metal consiste en decenas de subgéneros. Está vivísimo. Basta darse una vuelta por diferentes sitios para empaparse de su vitalidad. Leer sobre metal para escribir sobre metal, en lugar de andar predicando la muerte del monstruo sólo porque se torció una mano. ®

Algunos sitios sugeridos:

Loudwire

Metal Sucks

Rolling Stone

Metal Storm

Consequence of Sound

Stereogum

Sputnik Music

Pop Matters

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Publicado en: Música

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