Mengers, música humana, imperfecta, vital

“Si no tienes nada, no hay nada que perder”

Toda la música “comercial” es perfecta. No hay errores y si los hay está el auto tune para rescatarlo. Es una música falsa por su perfección y por ende su falta de humanidad. Ese tipo de música es una simulación.

Mengers. Foto tomada de su página de Facebook.

Mengers es un poderoso trío de la Ciudad de México que se nutre del ruido por medio del rock, en su forma más incendiaria. Formados dentro del garage rock, el punk, el stoner rock y la música psicodélica, el sonido practicado por la banda ha sido el pilar de su esencia desde su formación a finales de 2016.

Compuesto por los hermanos Carlos (guitarra) y Pablo (batería) Calderón y Mauricio Suárez (bajo), Mengers comenzó cuando Pablo recibió una batería como regalo de quince años y comenzaron a tocar covers. Perfeccionaron su sonido en fiestas al sur de la Ciudad de México, lejos de los lugares de moda en ese momento. Esto permitió a la banda hacer algo crudo y más apasionado que la mayoría de sus contemporáneos.

GOLLY (2021) es su esfuerzo más ambicioso hasta la fecha, un álbum que hará que los fanáticos de la música con guitarrazos frenéticos se vuelvan locos.

Hablé sobre esta nueva producción discográfica con ellos.

—¿Qué los hizo caer en la licuadora sonora de fuzz, garage rock, psych punk, stoner rock y música psicodélica?

—Crecimos en un mundo donde el rock ya estaba dividido. En los toquines punk la gente de ese círculo decía: “Esto es el verdadero rock”. En los toquines de garage, psicodelia o stoner se dice lo mismo. Al final nosotros veíamos en todos un poco de la esencia del rock y no pensábamos en encasillar al género. Todo es una cara de la misma cosa. Las definiciones y los subgéneros han hecho mucho daño al rock y por lo mismo mucha gente cree que el rock tiene una “crisis de identidad”. Más que un grupo de músicos, en Mengers somos fans de la música, y lo que nos motivó a tocar fue pensar que podríamos ser una banda de rock que podía mostrar el rock en sus distintas facetas. Podíamos tocar punk sin dejar el sonido stoner y en la siguiente rola algo de psicodelia. Al final los Beatles, los Kinks o los Who lo hicieron en su época. Tocaban country, blues, rockabilly, psicodelia, incluso pop, pero nunca nadie los encasilló en un género específico. Esperamos no sonar muy cliché, pero más que una cuestión de definiciones y ver quién tiene la distorsión más sucia, el rocanrol es una cuestión de actitud. Es intentar interpretar el mundo usando el ruido y melodías de por medio.

Podíamos tocar punk sin dejar el sonido stoner y en la siguiente rola algo de psicodelia. Al final los Beatles, los Kinks o los Who lo hicieron en su época. Tocaban country, blues, rockabilly, psicodelia, incluso pop, pero nunca nadie los encasilló en un género específico.

—¿Tiene que ver el nombre de la banda con el economista australiano Carl Menger, quien decía que los “bienes económicos” se definen como aquellos de los que existe una necesidad mayor que la oferta disponible, mientras que los bienes no económicos, por el contrario, son aquellos cuya oferta supera las necesidades?

—No. Conocemos su teoría y aunque tiene un par de cosas interesantes, odiamos a los pensadores libertarios y todo lo que ellos representan. Toda la escuela austriaca ha dado soporte a las teorías de dominación y más justificaciones ridículas para la opresión económica y racial de nuestra sociedad actual. Hablamos más bien de su hijo, Karl, un matemático que estudió la ahora llamada “esponja de Menger”, la cual es un cubo que a simple vista parece “vacío” pero que tiene tantos números que llena todo el espacio. Nos sentimos así, como una banda que sólo tiene tres integrantes y que podría ser muy “vacía” pero que puede llenar todo el espacio de ruido.

—¿No es la vida un juego, una simulación?

—No sabemos, pero al menos podemos tratar de romper lo establecido siempre. Tal vez en una de esas podemos salirnos de la Matrix y comprobarlo.

—¿Es la música una de las pocas artes que pueden hacernos reflexionar sobre lo que sucede en nuestro entorno?

—A veces estamos tan ensimismados en nuestra vida que requerimos de algo que nos sacuda y nos dé claridad sobre lo que sucede con ciertos temas. Ese algo puede ser una conversación con un amigo o una explosión nuclear. El arte en general nos ayuda a entender la realidad por medio de imitar de manera controlada ciertos aspectos de lo que sucede en nuestra cotidianeidad. La música tiene la ventaja de que al menos hoy llega de manera “sencilla” a millones de personas y el lugar de apreciación puede ser el que sea. Puedes escuchar música en tu cuarto, en un concierto o en medio de una carretera. No es lo único que nos puede hacer reflexionar pero al menos es donde tenemos el megáfono más grande.

—¿Qué es GOLLY, y de dónde proviene el término?

GOLLY es el acrónimo de “Game of Life”, un programa de computadora que a partir de reglas muy sencillas muestra comportamientos tan complejos que asemejan a la vida en muchos aspectos.

—¿De qué manera cambia su vida el regalo de una guitarra eléctrica?

—Para nosotros el haber conseguido una guitarra fue el abrirnos a un universo nuevo. Como abrir una puerta a un multiverso que no sabíamos que existía y que aún hoy seguimos descubriendo.

—¿Cómo fue haber sido grabados en su álbum debut I (2018) por Miguel Fraino, del dúo Cardiel?

—Fue la primera vez que nos enfrentamos a grabar en serio. Anteriormente tocábamos muy al chile. Miguel fue el primero que nos enseñó que podíamos seguir teniendo el espíritu y al mismo tiempo tocar bien y preocuparnos en el sonido de la banda.

—¿Es también GOLLY un álbum conceptual sobre la mecánica algorítmica?

—Sí. Buscamos que fuera un álbum que tomara elementos de nuestra realidad más cercana y que pudiéramos describirlos como parte de un algoritmo o de un proceso repetitivo. En realidad hablamos de un día cotidiano en el que sufres estrés, ansiedad, rabia, momentos de alegría, en que necesitas tomar el metro, enfrentarte a gente cuadrada. Al final queríamos dejar claro que es el ruido que metemos a nuestra cotidianeidad, la rebeldía lo que nos permite que todos los días no sean iguales. La última canción queríamos que mostrara eso: estar con la gente que amas y divertirte, lo que hace que no todo sea repetitivo.

—¿Han jugado “Game of Life” dentro y fuera del simulador?

—Sí. Luego la realidad se nos pone tan complicada que nos dejamos en piloto automático a que la simulación juegue su parte. No lo recomendamos pero también es un camino seguro.

—¿Qué representa para Mengers Arthur C. Clarke?

—Un creador y explorador de universos.

—¿Sigue sin haber futuro?

—Estamos en un periodo tan intenso y convulso actualmente que en realidad no hay nada seguro, ni siquiera algo que sepamos que pueda mantenerse más allá del hoy. Tal vez esa sea la señal más clara de que sigue sin haber futuro.

—Háblenme del track “Celebra” y del equilibrio entre la luz y la oscuridad que se trata en él.

—En un tiempo tan complicado y oscuro celebrar pareciera un acto de resistencia. ¿Qué podríamos celebrar si todo está yéndose al carajo? Tal vez eso mismo, el que todo esté a punto de desaparecer para transformarse. Celebrar que estamos juntos en esto. Que no somos los únicos. Bob Dylan lo dijo alguna vez: “Si no tienes nada, no hay nada que perder”. Quisimos retomar eso.

—¿Es Mengers un trío de músicos espirituales?

—Todo aquel que intente salirse de la cotidianeidad y alterar la maquinaria de alguna manera tiene algo de espiritual, entonces, tal vez sí.

En un tiempo tan complicado y oscuro celebrar pareciera un acto de resistencia. ¿Qué podríamos celebrar si todo está yéndose al carajo? Tal vez eso mismo, el que todo esté a punto de desaparecer para transformarse.

—¿Cómo fue su noche oscura del alma?

—Es una travesía que vale la pena cruzar. Te da capacidad de contraste. Bien decía san Juan de la Cruz que la noche también guía y que en muchas veces es más amable que la luz. Además, casi siempre existe la esperanza que de la noche sigue el día en algún punto. Se siente gacho a veces el camino pero siempre te queda la pinche esperanza.

—¿Cómo es trabajar con Hugo Quezada en “Progreso nacional”?

—Hugo es una persona completamente comprometida con la música. Es raro porque se compromete más con la música que con la banda. Muchas veces eliminó partes de las canciones o hizo arreglos en otras sin que se lo solicitáramos. Algunos de esos cambios iban en contra de la idea que teníamos de la canción. Él nos lo advirtió eso desde el principio. Grabar con él es como ir a un Gulag del rock. Exige demasiado en ejecución, letras, efectos y ritmos. Se obsesiona con todos los detalles. Nunca permite que te quedes en la zona de confort y exige siempre para que hagas algo que marque la diferencia. Ciertos cambios o arreglos que propuso en ese momento se nos hicieron radicales, pero al final nos dimos cuenta de que valían la pena.

—¿Por qué sonar lo más feo posible?

—Vivimos en una época de sobreproducción musical. Toda la música “comercial” es perfecta. No hay errores y si los hay está el auto tune para rescatarlo. Es una música falsa por su perfección y por ende su falta de humanidad. Ese tipo de música es una simulación. La mejor bandera que podíamos tomar para luchar contra la falsedad es pedir lo contrario. Pedir que todo se escuche imperfecto, ruidoso, feo. Es nuestra forma de decir que estamos en contra de la música de molde y toda la superficialidad que ello engloba. Es mostrar a la música tal cual es, algo humano, imperfecto y por lo mismo algo que tiene vida. Al final son las imperfecciones y las contradicciones de nuestra cotidianeidad las que nos hacen sentir vivos.

—¿En dónde podemos escuchar y comprar Golly?

Golly puede escucharse en todas las plataformas digitales y existe también en formato de vinilo. Puede comprarse en La Roma Records y Georgetown Records. ®

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Publicado en: Mixtapes

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