El culo del mundo

Entrevista con Alejandro Páez Varela

Ciudad Juárez exportó un modelo de podredumbre a todo el país, y lo digo no de manera peyorativa sino en tono de queja: muchos de nosotros llevamos años advirtiendo en ríos de textos que lo de Juárez terminaría por contaminar a todo el país.

Periodista y escritor, Alejandro Páez Varela.

Periodista y escritor, Alejandro Páez Varela.

Tengo una cita con Alejandro Páez Varela en las oficinas de SinEmbargo, el sitio electrónico de periodismo del cual él es el director. “¿Vamos a echarnos una cervecita y platicamos, no?”, me sugiere tras llegar unos cuantos minutos tarde —atravesar la Condesa en bibicleta no es fácil.

Es viernes, son cerca de las cinco de la tarde, el sol cae a rajatabla y escogemos una mesa de la terraza de un lugar en la calle de Tamaulipas, cerca del Fondo de Cultura Económica Rosario Castellanos, también en la chilanga colonia Condesa. Dos cervezas frías y comienza la charla con música de fondo electrónica.

Alfaguara acaba de reeditar tu novela Corazón de Kaláshnikov (la primera edición la publicó Planeta en 2009) y eso me suena más a estrategia de marketing literario. En ocasiones me da por desconfiar cuando la editorial señala que se trata de una nueva versión revisada por el autor y con pasajes inéditos, ¿qué significa eso? ¿Es como sacar el mismo CD de hace varios años pero remasterizado?

Mira, Corazón de Kaláshnikov es parte de una trilogía y la idea de Alfaguara fue comprar los derechos y editar la pieza completa, porque para ellos no tenía mucho sentido editar una o dos de las novelas y dejar fuera la tercera…

¿Fue entonces cuando se te ocurrió lo de los pasajes inéditos?

La novela lo ameritaba, ya que aquella primera edición en Planeta no contó con una primera mano mía, y lo que hice fue que tomé de nuevo el texto original, sin grandes cambios, y lo trabajé en algunos estilos.

¿Qué necesidad había de agregarlos?

La estructura de la trilogía la contemplé desde un principio. Son tres novelas, cada una tiene tres capítulos, y cada capítulo tiene siete subcapítulos, de tal manera que al leer las tres novelas encuentras que hay orillas textuales que se unen con las otras.

¿Cuánto ha cambiado Ciudad Juárez?

Hay un regreso a ese Juárez, al de la novela. Es decir, Ciudad Juárez siempre ha sido muy violenta y siempre ha habido mucha droga; sin embargo, también se mantuvo la convivencia de los juarenses con los grandes jefes del narcotráfico.

En algún momento calificas a Ciudad Juárez como “el culo del mundo”.

Es el abandono, la indolencia oficial, eso es Ciudad Juárez; si no explota por el lado de la violencia, por el lado del crimen organizado, la gente va a explotar por el lado de la salud. Ciudad Juárez es una ciudad altamente contaminada.

Sí, y nunca la han pelado. Nada más cuando se vuelve parte de la metástasis del cáncer que se expande; a final de cuentas, Juárez exportó un modelo de podredumbre a todo el país, y lo digo no de manera peyorativa sino en tono de queja: muchos de nosotros llevamos años advirtiendo en ríos de textos que lo de Juárez terminaría por contaminar a todo el país.

Es el abandono, la indolencia oficial, eso es Ciudad Juárez; si no explota por el lado de la violencia, por el lado del crimen organizado, la gente va a explotar por el lado de la salud. Ciudad Juárez es una ciudad altamente contaminada.

¿Quiénes son los que se dedican a contaminarla?

Los mismos apellidos, los mismos ricos juarenses, ellos son los que están detrás de todo el drama de esa ciudad.

¿Se trata de ricos que a la vez que controlan la ciudad, la destruyen?

Y además exportan. Son dueños de gran parte del Paso, Texas, ¿y sabes de dónde sacan el dinero?, de vender cerveza, de empedar a los juarenses. Son dueños de un parte de Texas y de dónde crees que sacaron el dinero: de explotar a miles, cientos de miles de mujeres trabajadoras, porque la industria maquiladora las emplea. Y son cuatro o cinco apellidos: los Escobar, los Bermúdez, los Terrazas, apellidos que tienen cien, doscientos años explotando la misma tierra.

En este panorama, al señalar la fuerza laboral femenina que prevalece en las maquilas de Ciudad Juárez, resulta contrastante que en Corazón de Kaláshnikov Violeta es una mujer que consigue empoderarse.

Hay un mal entendido con respecto a Juárez y las mujeres, ¿sabes?, cuando el país dice: “En Ciudad Juárez hay feminicidios”, y lo denuncia, el juarense piensa: “Fuimos los primeros en poner los feminicidios en la escena nacional”.

Pero los feminicidios ya ocurrían en otros Estados del país.

Con pasajes inéditos.

Con pasajes inéditos.

¡Claro! En el Estado de México, en Guanajuato, y en realidad lo que ocurre es que los primeros que dicen: “A ver, cabrones, ocurre que matan a las mujeres y se llaman feminicidios” son los que viven en Ciudad Juárez; también pasa que las mujeres juarenses son bien cabronas y consiguen asumir el rol masculino en Ciudad Juárez, una ciudad de emigrantes donde casi siempre hay una brutal desintegración familiar.

¿A qué se debe el cambio en cuanto a los papeles de género?

Son muchas condiciones las que determinan que las mujeres en Ciudad Juárez sean así. Mira, Ciudad Juárez es una ciudad de inmigrantes, las familias llegan y se instalan, y si bien la ciudad te recibe con los brazos abiertos, también te expulsa, y una mujer que llega al desierto ya trae los huevos bien puestos. Simplemente ve el clima. Mientras tú y yo charlamos tranquilos con unas cuantas cervezas, allá están a cuarenta grados, o a temperaturas gélidas, no puedes caminar por la banqueta porque aun con los tenis puestos el pavimento te quema. Es un desierto y llegas con la voluntad de arriesgar un montón de cosas. Te estacionas ahí y enfrentas la otra situación: tengo que trabajar, y entonces lo haces, le entras. El hecho de salir de tu casa, mantener a tu familia, en contra de convenciones sociales que te dicen que es el hombre el que debe proveer confronta a una sociedad machista, pues en ocasiones los hombres son relegados a cuidar a los niños.

¿Te has especializado en narcoliteratura?

Es que la literatura no viene de la nada, no la agarras del aire. La literatura viene de todo lo que somos, de lo que leemos, de lo que vivimos, de lo que observamos, de donde depositas tu mirada y de donde pasan tus pies. Y yo vengo de Ciudad Juárez y quise escribir tres historias de amor…

¿Y las conseguiste?

Me salieron balazos, porque no tengo de otra: un día, bien chiquillos, estábamos parados y se nos atoró el balón de futbol en una rama. Luego de unos minutos llegó el amigo de uno de los papás de los muchachos, un tal señor de apellido Herrera, junto con otros. Y con una AK47 bajaron el balón, entre carcajadas. Vino una fuerte movilización de patrullas y nosotros salimos corriendo.

* * *

Hasta este momento la entrevista transcurre en calma. Vamos por la segunda cerveza y el segundo cigarrillo. Repentinamente, a unos cuantos metros del lugar, sobre la avenida Tamaulipas, se escuchan gritos que provienen de una camioneta: una mujer pide ayuda, grita que están secuestrando a su esposo. Se escucha cómo arranca otro coche al lado de la camioneta mientras una persona se cuelga de la puerta, en un vano intento por detenerlos. Luego todo es confuso. Paéz Varela y yo nos ponemos de pie, pensamos en un secuestro, en un robo. Paéz me señala lo cabrón de la violencia en la ciudad, y además la indiferencia, pues de no ser por los gritos de auxilio de la señora parece que nadie se percata del hecho. Nos volvemos a sentar. Suenan sirenas de patrullas. Al parecer alcanzan a detener a los delincuentes calles adelante. No lo sabemos.

* * *

Yo me quedé con el caso de tu amigo, que comentaste a un periódico, al que de repente su novia le gusta a un narcotráficante y lo ejecutan.

No, no lo ejecutan; lo desaparecen, lo que es todavía peor: lo de Óscar Maravilla, y sigue desaparecido, su hermana sigue buscándolo, su abuela lo sigue esperando, sus padres…

¿Y de la mujer se supo algo?

Sí, se sabe de ella… ¡terrible, terrible! Mira, no me quiero meter en eso porque son nombres muy conocidos ahí.

Originalmente eres periodista, pero también escribes narrativa…

Es un agravio para unos explorar y mezclar periodismo y literatura. Y el resultado ahí está. Contra todo lo que se dice, yo creo que el capítulo del desierto y de Ciudad Juárez de la novela 2666 de Roberto Bolaño es una mierda.

A ver, dime por qué…

Porque el capítulo trata de un turista que llega y encuentra unos mariachis al lado del Puente… ¿Quién le cree a Roberto Bolaño? ¿Un mariachi? Para empezar los juarenses ni siquiera escuchan mariachis… Escuchan tríos, música norteña, tarolas, pero… ¿un mariachi?

Y un mariachi que anda de paso por Ciudad Juárez…

El capítulo trata de un turista que llega y encuentra unos mariachis al lado del Puente… ¿Quién le cree a Roberto Bolaño? ¿Un mariachi? Para empezar los juarenses ni siquiera escuchan mariachis… Escuchan tríos, música norteña, tarolas, pero… ¿un mariachi?

Yo sé que está de moda hablar bien de la obra de Roberto Bolaño, pero lo lamento: lo de Ciudad Juárez es una mierda, eso no es Juárez, eso es el cliché de Juárez.

¿Temes los excesos en cuanto a tus propias emociones narrativas? Alguien me preguntó si me había gustado Música para perros (Alfaguara, 2013) y le contesté que era como un guión que Ismael Rodríguez nunca filmó, porque las escenas de amor funcionan más como un melodrama mexicano, ¿es intencional?

¡Claro! Yo de hecho lo que quería escribir eran tres novelas de amor, amor, y del más cursi. Y eran historias de amor, obviamente con una intención: la gente olvida que enmedio de ese Juárez de hace poco, el que llevaba diez mil muertos, en medio de ese Juárez de ejecuciones en la banqueta, la gente toma a sus niños y los lleva a la escuela, la gente se enamora… ¿Tú crees que dejaron de enamorarse? Tienen que sobrevivir en medio de todo eso. Entonces mi intención fue hacer historias de amor de la confusión.

Vas de extremo a extremo: por una parte nos presentas historias de amor más cercanas al melodrama mexicano —insisto—, y por otra la violencia que azota al país. Como la mujer que se sube a un rutero con el miedo de que la vayan a violar y le advierten que es mejor hacerle sexo oral para que la dejen de molestar.

Y una mujer que se enamora siendo prostituta… Porque todo eso pasa, porque en medio de todo el desastre que es Ciudad Juárez eso pasa. ®

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Publicado en: Libros y autores, NSFW


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