La tarea, una costumbre antipedagógica

Por qué los niños no deben hacerla

Con frecuencia escucho a personas relacionadas con el sector educativo, psicológico y pedagógico que la tarea debe ser un ejercicio indispensable para aprender a ser responsable en la infancia. Lo primero que yo les preguntaría es ¿por qué quieren que un niño sea responsable?

La responsabilidad es un proceso que tiene sus inicios, ciertamente, en la infancia, pero la responsabilidad per se es el final del camino, no el principio. A quienes les preocupa la educación y la realización de los jóvenes de una sociedad saben (sabemos) que la conformación psicológica del pensamiento en la infancia es fundamental para el desarrollo óptimo de un ser, pero dados los resultados estadísticos del fracaso escolar que presenta nuestro país me permitiré explicar por qué la tarea es OTRO factor de este fracaso.

La infancia (de los cinco a los once años) es la época ideal para aprender (en la primaria) el desarrollo de todas las habilidades que en el futuro servirán para que los niños, a partir de los doce años, puedan con la carga de información académica que el sistema escolar les imponga.

Todos deseamos que nuestros hijos tengan una vida exitosa y que puedan —a través de su felicidad emocional, física y mental— sentirse realizados en todos los ámbitos de la vida, y, curiosamente, la tarea se percibe en el niño como la primera situación frustrante, cansada y aburrida de lo ya visto en la escuela.

La tarea no ayuda a desarrollar ninguna habilidad, no fortalece o incrementa el conocimiento, al menos la cantidad de conocimiento que se aprendió en ese día; no ayuda a memorizar tal información y mucho menos los hace personas responsables. La frustración que muchos niños sienten al hacer la tarea reforzará el aborrecimiento por ella; pocos niños expresan este sentimiento a los padres y la gran mayoría lo acepta con resignación. ¿Qué más puede hacer un niño ante el poder del adulto? Un niño agotado mentalmente se rebelará en la secundaria o preparatoria.

El actual sistema educativo, los padres y los maestros en conjunto, son los primeros en enseñar el sentimiento de frustración escolar, sin mencionar a los que padecen dislexia o déficit de atención, otro grupo vulnerable y víctima del sistema. Así, la tarea es la continuación de un mal sistema educativo que ya viven y padecen todos los niños de México.

La tarea no ayuda a desarrollar ninguna habilidad, no fortalece o incrementa el conocimiento, al menos la cantidad de conocimiento que se aprendió en ese día; no ayuda a memorizar tal información y mucho menos los hace personas responsables.

La responsabilidad se aprende con hábitos hasta lograr hábitos bien fundados; desde ir al baño con limpieza hasta respetar un determinado horario de juego con sus amigos por la tarde. El niño puede ver las caricaturas mientras ordena su mochila y sus útiles o su ropa y zapatos. Atender sus clases de deporte o de actividad artística de manera habitual sin acostumbrarse a la deserción. Hablar por la tarde a un familiar para saludarle (abuelito, tíos, primos) para aprender a crear actitudes afectivas y sociales. Ayudar a mamá en alguna labor de la casa para generar actitudes de cooperación. Hacer alguna buena acción de servicio y comentar al día siguiente en su escuela con quién la realizó; puede contar puntos para la escuela. El altruismo se aprende en el hogar o en la iglesia.

El niño tiene derecho a disfrutar de los juegos sin ninguna presión bajo la mal llamada “responsabilidad”. Son pocos los años en donde el ser humano es niño, así, ¿por qué hay que obligarlo a sentir y conocer la presión del adulto cuando no lo es? México es uno de los países con más recomendaciones de la ONU con respecto a los niños, y la UNICEF ha hecho serios encargos que no se han puesto en práctica. Muchas sociedades no entienden aún el significado y la importancia de “ser niño”.

Así pues, los buenos hábitos son la base del proceso de la disciplina y la disciplina a su vez fortalece el ejercicio de la voluntad, una a la otra se retroalimentan y poco a poco van creando a un ser humano preparado para sostener la carga de responsabilidad que pueda acumular de acuerdo con la cantidad de esfuerzo que sea capaz de tolerar en su adultez.

La tarea debe aplicarse a partir de los doce años y debe ser exclusivamente de investigación y continuarla durante la secundaria y preparatoria, utilizando las bases del método científico para crear una mentalidad científica antes de su formación profesional.

Por lo pronto, usted puede negociar con el maestro o la escuela para que indulten la tarea. Habrá quienes estén de acuerdo y quienes no. Que no le importe si le bajan la calificación a su hijo por no hacer la tarea, usted se dará cuenta de que sin esta presión irán a la escuela con mayor gusto, serán más participativos en clases y verán que la escuela es una fuente de conocimiento y alegría. ®

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Publicado en: Febrero 2012, Política y sociedad


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  • Gab

    La importancia radica también en que las tareas deben ser para los niños de acuerdo a su edad, a veces parecen más tareas para los papás.

    Con los horarios que hoy en día manejan las escuelas (9 horas) y no hablo de estancia, es justo que tengan tareas bien enfocadas y sin tanta carga, porque los niños también tienen derecho a tener otras actividades sin que tenga que ser todos los días con el corre corre y con el agotamiento de 9 hrs de escuela más 2 de tarea.

    Saludos

  • Javier

    Habría que evaluar en qué cursos surtiría efecto, y en cuáles no, la propuesta de “no tareas”, sin embargo pienso que la elaboración de tareas permitirá que los niños aprendan, desde pequeños, a cumplir con OBLIGACIONES, para tener DERECHOS, además de que reforzarán ciertos conocimientos; por ejemplo: en un curso de pintura, no basta con que el maestro diga cómo mezclar colores, si el niño no hace la mezcla, jamás aprenderá cuál es la proveniencia de colores secundarios o terciarios. Lo importante sería, como alguien más comentó, asegurarse de que las tareas sean asertivas, y no solo por pasar el tiempo o asignar unos puntos para ganar el curso. No todos los niños son iguales, pero todos sí son EDUCABLES, todo depende de nuestra actitud.

  • claus

    Definitivamente la solución no es no realizar tareas no, pero creo que si recae en el docente la responsabilidad total de “planear buenas tareas” orientar de forma correcta el desarrollo integral del alumno y no de generar en el esstres asi no llegaremos a nada positivo y menos constructivo

  • Dalia Solano

    Interesante propuesta, como madre he visto y vivido la frustración de mi hijo en aquellas tareas en donde nos guste o no, obligan a copiar libros al cuaderno. La propuesta NO es quitar tareas, es fomentar tareas de investigación, tareas que formen un pensamiento crítico y enseñen a los niños a pensar :)

  • Ismael

    Yo todavía la odio.

  • ka mo zu

    Interesante propuesta la de Tere Quezada y la del padre que se dedica a hacer la tarea con su hija.
    Hablando desde la parte pedagógica y de madre, es cierto que en un mundo ideal los infantes deberían de ser estimulados por otras fuentes además de la escuela, casa, iglesia, templo, parque y/o televisión; pero en realidad los padres están tan preocupados por otras cosas que esto pasa a tercer plano y muchas veces (por no decir en la mayor parte de los casos) deja de ser importante en la agenda de los padres. Ahora, dejar de obligar a los niños a hacer la tarea impuesta por los maestros crea una gran confusión en los estudiantes pues ellos representan a una autoridad y los valores quedan confrontados.
    Reflexionemos en la posibilidad de un cambio desde lo que está a nuestro alcance sin maldecir o culpar al sistema. No creo que ahí estén todas las respuestas.

    Saludos
    Ka

  • Federico Krafft

    Creo que una de las preguntas necesarias sería: ¿Tienes alguna base profesional en el que fundamentes tu propuesta? Y por su puesto: ¿Tienes hijos?

    LA TAREA DEBE AYUDAR A REFORZAR LO APRENDIDO EN CLASE. No niego que nuestro sistema educativo es BASTANTE deficiente; pero buscar culpables o como tu propones DESECHAR LA TAREA, no es la solución. Ésto me suena como los que se escandalizan por lo que ven los niños en la tele (este aparato no es una niñera!); es la misma solución: La tarea y las influencias externas se convierte en positivas y enriquecedoras experiencias haciéndolas con tu(s) hijo(s). Pero lo fundamental no es si la tarea es un castigo o un vehículo de frustraciones para el niño. Son seres en crecimiento, desarrollo y aprendizaje, por favor, no idiotas!!!! trátalos con respeto y aprende a reconocer su potencial, así como a plantearles retos para que sientan constantemente ese aventura de descubrir y superarse a sí mismos.

    Como te habrás dado cuenta estoy suponiendo que tienes hijos. Sobre esta hipótesis, te pregunto algo: Sabes que los niños son super perceptivos -y odio utilizar ésta frase trillada-, como dicen “son como esponjas”… ¿No crees que puede ser que le estés transmitiendo tu sensación sea de: odio/rebeldía/frustración/ansiedad, o la que tu escojas? Reflexiónalo.

    Saludos

    F (Un papá que hace la tarea todos los días con su hija)

  • Interesante propuesta. Radical. Mas de uno se mesara los cabellos y rasgara sus vestiduras aludiendo a que la regla solo con sangre entra. Habria que examinar los pros y contras del no uso de tareas como metodo pedagogico. Buena idea para hacer un ejercicio de metodologia de la investigacion.