COMIXTLÁN, DANIEL CLOWES Y WEDNESDAY COMICS

Lo mejor de la literatura gráfica

En esta entrega reseñamos Comixtlán, recopilación de historietas de Luis Fernando y que apunta para volverse punto de referencia del cómic mexicano; Wilson, la nueva novela gráfica de Daniel Clowes, un libro desconcertante, que complace y no al mismo tiempo, y Wednesday Comics, una edición que puede ser un perfecto punto de partida para leer cómics de superhéroes. Y algo más.

Comixtlán, Luis Fernando [Resistencia, 2010]

Luis Fernando es una rara avis en el medio del cómic mexicano. Aunque siempre ha manejado un perfil bajo fue ganador del Primer —y único— Concurso de Historieta Experimental, el cual fue convocado por el Museo de Culturas Populares a finales de los años ochenta. También ha venido elaborando historietas —e ilustración— desde hace ya tres décadas y, de manera discreta y silenciosa, se ha mantenido vigente sin exabruptos. Su estilo onírico, su manera de narrar historias y su dibujo aparentemente sencillo no hacen más que subrayar su gran maestría.

Esta edición se encuentra perdida en los estantes de algunas librerías, sin que sus posibles lectores sospechen siquiera que entre esos libros de diseño y aquellos cómics gringos importados de España —vaya poco práctica y menos económica triangulación— se encuentra, como bien dice Ernesto Priego en su prólogo, “el acontecimiento más importante en la historia del cómic mexicano”. Debido a esa discreción del maestro Luis Fernando el hecho pasará inadvertido. Si le sumamos lo poco promocionados que son los libros de Editorial Resistencia,  se antoja un gran acontecimiento silencioso. No es ninguna exageración. Los puntos más altos alcanzados por la narrativa gráfica de este país están aquí: historias profundas, enraizadas en la tradición de la novela novohispana o de las crónicas de la incipiente Ciudad de México, con la misma atmósfera y sabrosura, pero con una capa más: los finos trazos de Luis Fernando. Su dibujo es una conjunción de espacios en negro, ashurados delicados, una caricaturización que se encuentra en el punto justo entre la ridiculización y el retrato serio, logrando así unos personajes magníficos. Y sobre todo: su tipo de letra, un elemento gráfico de mucho peso. No hay un canon, y aunque sí existen seguidores de su trabajo, el estilo de Luis Fernando es singular, único. Es difícil imitarlo, afortunadamente.

Cada historia viene precedida por una breve introducción explicatoria escrita por el autor mismo, en donde nos pone en contexto: uno puede recordar a qué olían las páginas del suplemento Histerietas, de La Jornada, o la textura del papel revolución de La Regla Rota o El Gallito Inglés, donde fueron publicadas originalmente.

Blasfemia, tradición, la vida en la urbe, el apocalipsis, la iconografía nacional, todo está aquí.

Sólo un par de quejas: los cómics de Luis Fernando no necesitan tipografía de computadora. La eliminación de su letra original en “La blanda patria” y “Sentimientos de la nación” es desafortunado, con textos repetidos y letras que rebasan los bordes incluidos. Hacía falta un mayor cuidado para esta edición. Se la merecía Luis Fernando y nos la merecíamos los lectores.

Wilson, Daniel Clowes [Drawn & Quarterly, 2010]

Uno de los lanzamientos más esperados para este año en cuanto a cómics alternativos se refiere. Clowes causa expectativa simplemente por ser Daniel Clowes. Sus lectores y seguidores estamos esperando con ansias la llegada del nuevo producto clowesiano para medirlo con sus logros anteriores. Que no son pocos. No solo las exitosas adaptaciones al cine de Art school confidential y Ghost world, sino sus obras previas, como el número 22 de Eightball —conocido como Ice haven— o el 23 —Death ray— o novelas gráficas como Like a velvet glove cast in iron o Pussey!

Una pregunta venía rondando en la cabeza de muchos de nosotros —bueno, en la mía—: ¿Dan Clowes está sobrevalorado? La respuesta es sí. Una segunda pregunta: ¿eso ha demeritado en su trabajo? La respuesta es no. Una más: ¿No ha afectado en nada su obra? La respuesta es: su trabajo ha cambiado mucho, muchísimo.

La portada es engañosa. Aún posee el inconfundible sello de su autor. Su forma de caricaturizar, los trazos de los edificios, su técnica de coloreado y la tipografía. Y de hecho, al abrir el tomo, nos recibe un muestrario de sus ejercicios tipográficos diseñados con obsesión-compulsión. Pero de ahí en adelante sabemos que algo ha cambiado definitivamente. Me explico: Dan Clowes nos ha enseñado, justamente, a ser analretentivos al momento de mirar un cómic. ¿Usa computadora? ¿Dibuja a mano? ¿Él mismo diseña sus tipografías? Son estas preguntas comunes que atacan a quien mira un dibujo de Clowes. Y la respuesta a todas es impresionante, es la mística eightball: él hace todo a mano, así le salen los dibujos. (¡Mira, allí se nota un error!) A eso nos acostumbró.

Y parece habernos abandonado. Sí, Wilson es un personaje detestable, en la mejor tradición Clowes, quien, ahora queda claro, está explorando los límites de la gente sin atributos, los insoportables y los odiosos. Las 71 minihistorias que dan forma a la biografía de Wilson son redondas, bien efectivas. He aquí algunos de los mejores guiones que ha escrito Clowes. Es un gran escritor, sin lugar a dudas. Ha estado buscando su propia voz y la ha encontrado. Un tema, y lo ha encontrado. Un estilo, y lo ha encontrado.

Y en el camino parece haber soltado al dibujo. Es que a quienes nos volvimos seguidores de su trabajo nos encandiló con sus trazos, los cuales ya no están aquí. Siento que Clowes se ha salido por la tangente, como si se estuviera copiando a sí mismo. O más bien, como si hubiera aprendido a dibujar como él mismo. Ya encontró una fórmula y los dibujos de este libro se ven apresurados, más sueltos. Como si de por medio hubiera habido un contrato que cumplir. No sé si con la editorial, con él mismo o con su público. La experiencia de lectura de Wilson es inigualable, el objeto es magnífico y la historia engancha de inmediato. Pero falta un algo.

Para ambientar, cada fragmento de esta biografía está dibujado en un estilo diferente. Hay páginas en las que aparece el estilo de Ivan Brunetti (por casualidad o no) y el color de algunas está hecho en plastas, mientras que en otras hay luces y sombras. Pero ni eso pega. Quizá se trate de una muy buena novela.

En LA Weekly pueden leer una entrevista con Clowes sobre la evolución del personaje.

Wednesday Comics, varios artistas [DC, 2009]

Como soy un absoluto negado en lo que se refiere a cómics de superhéroes no suelo siquiera enterarme de qué rifa en el panorama del espándex. No cabe duda de que urge un buen reseñista de cómics de superhéroes, uno que conozca el género pero que no sea simplemente un fanboy aplaudidor. Uno que sí sepa escribir y expesar sus ideas con claridad. Que no se deje llevar por el acontecimiento del año, la crisis de moda o la muerte del héroe en turno. Un crítico, vamos. Por eso, lo único que puedo hacer es recomendar lo que de manera azarosa llega a mis manos y que vale la pena.

Apenas conocí esta fabulosa publicación de DC Comics y me parece que es uno de los productos más originales que pueda existir en el mercado. Se trata de un periódico de cómics, como los suplementos dominicales de los periódicos, un formato que está en vías de extinción (me refiero a los suplementos de cómics, no a los periódicos… o, ¿qué quise decir?). Impreso en papel barato, en formato tabloide doblado en cuatro y repleto de cómics de seres mitológicos en trajes multicolores como Batman, Flash, Green Lantern, Metamorpho, Deadman o Wonder Woman. Sólo algo así podría hacer que muchos que renegamos de editoriales como DC o Marvel regresemos a lo básico: los cómics entretenidos, para divertir, que estimulan la fantasía y la imaginación, llenos de aventuras.

Pero… la cosa es que los artistas y escritores reunidos para esta colección son muy buenos. Es decir, su trabajo habla por ellos, no por el género. Ellos le han dado mucho al mainstream, no al revés. Brian Azzarello y Eduardo Risso. Joe Kubert. Michael Allred. Neil Gaiman. Paul Pope. Kyle Baker. Algunos viejos, algunos jóvenes. Unos que nunca he leído pero que empezaré a buscar a partir de leer lo que viene aquí. Ojalá que esta reseña les sirva para lo mismo a mis escasos lectores.

Óscar González Loyo y la certificación

González Loyo, creador en los años ochenta de Karmatrón y los Transformables, se ha metido en una discusión con buena parte de la comunidad comiquera mexicana. Bueno, más específicamente, con la comunidad webcomiquera, erigiéndose como artista profesional, basado en su trayectoria (que incluye, entre otros cómics, la adaptación de la telenovela RBD, la historieta propagandística que celebró el triunfo de Vicente Fox en 2002 y demás joyas). Para quien no esté familiarizado con esta larga y ríspida discusión, pongo a disposición de los lectores algunos vínculos que pueden servir para ponerse al tanto del chisme.

Post de +Oscar González Loyo sobre la dichosa “certificación”.

Tira de Susy Romero sobre González Loyo.

Krónikas Kuadradas, sitio que parodia a Óscar González Loyo y el estudio Ka-Boom. Obra de Nathaniel Hornblower.

¡Registra el dominio de tu webcómic!, post de ziRta en Idos de la mente, blog de Guillermo Guerrero.

#posememe, la reacción que provocó una parodia de Luis Sopelana al avatar de una integrante de Ka-Boom! y que dejó de ser solo de interés entre los moneros.

Krónikas Hiperkúbicas, el Tumblr de Marty McFly, quien sube scans de los cómics de González Loyo y pone en evidencia los plagios e inconsistencias de OGL.

Caballo Negro, webcómic de Jorge Cavazos, autor con el que OGL comenzó el debate sobre el cómic tradicional y el cómic digital.

El cómics code authority mexicano Parte 1 y parte 2, posts de mi blog personal. ®

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Publicado en: Junio 2010, Literatura gráfica


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  • Josefina Larragoiti Oliver

    Estimado Jorge, antes que nada te agradezco la crítica que haces al libro de Comixtlán, quisiera comentarte algunas cosas:
    – El libro de Luis Fernando, como Luis Fernando mismo lo sabe, tuvo un problema de edición casi al cierre, lo que por supuesto no justifica las fallas,se había diseñado todo con las imágenes a baja resolución y nadie se había dado cuenta, el problema era estar sobre tiempo ya que se presentaría en la feria de Minería, rehacer esto llevó a cometer los erores que indicas (sin embargo los otros dos libros que lanzamos tienen una edición muy cuidada), con la presión encima ni Luis Fernando que revisó el texto antes de ir a la imprenta observó los errores.
    A pesar de esto te puedo decir que hemos vendido la mitad del tiraje desde su lanzamiento a finales de febrero y no creo que llegue al año para terminarse, Luis Fernando y yo hemos hecho las correcciones para la reimpresión que se hará en poco tiempo, pero tal vez el ejemplar con errores cobre más valor con los años, quién sabe.
    Los libros de Resistencia generalmente tienen un cuidado muy especial, eso nos ha permitido colocarnos en el mercado, están en todas las librerías en este momento, hacemos reposiciones muy seguido, los libros de Monorama, Epidemia de Melancolía y Flor de adrenalina (de narrativa gráfica) no se encuentran porque están prácticamente agotados y estamos analizando su reimpresión.
    Te comento todo ésto porque tú, compartiendo lo que significa caminar en el mundo editorial, sabes lo dañino que puede ser una mala impresión en los demás, de cualquier manera te agradezco tomes los libros de Resistencia para hablar de ellos, te pedimos una disculpa por los errores y esperamos poder seguir adelante apoyando a los artistas gráficos mexicanos para que más gente pueda conocerlos y valorarlos como nosotros. Suerte y hasta pronto.
    Por cierto mañana 12 de junio, Luis Fernando, Manuel Ahumada y Bef estarán en la feria de editores independientes que se lleva a cabo en la librería del Fondo Rosario Castellanos (en la Condesa), en algo que llaman fiesta de autores, por si quieres platicar con ellos.