El otro monte

El otro monte. L’autre mont. Textos personales desde Montevideo, tierra de Isidore Ducasse, conde de Lautréamont. Nunca se supo cuál de los dos fue para el poeta maldito el otro monte oculto en su seudónimo: si aquella lejana Montevideo natal, ciudad portuaria, de vacas carneadas en la calle, de grisura suicida, o si el parisino Montparnasse adquirido en su última década, con los cafés, luces y noches de glamour bohemio. La doble naturaleza del inmigrante, pero también del escritor que se mira a sí mismo. Porque el otro monte siempre es relativo y el monte de origen siempre es temporal. En esta columna se exploran ambos montes del yo. Y todas las escalas intermedias. ®

Ánimos

Tormenta

Quizás aquel taxista loco, con su incomprensible ritual y las postales surrealistas que generaba a su paso, me haya salvado la vida. Beneficios colaterales.

My last patriotic heartbreak

Marcha del silencio, Montevideo, 2006. Foto: Ricardo Antúnez

Parece que pasaran a presentar sus respetos finales a un difunto. No sirve para nada: es sólo para despedirse. Quienes vivimos en Uruguay creíamos haber recuperado cierta dignidad en materia de derechos humanos luego de la dictadura. Pero no. Casilla cero.

Vírgenes y lobizonas

Perséfone

Tanto vírgenes como lobizonas son modelos solitarios, por fuera de las relaciones amorosas, aunque se busquen o se deseen. La insistencia de una mujer en permanecer o retornar a estos modelos de autonomía en soledad a menudo tiene que ver con la opresión sobre lo femenino, con limitaciones que se sufren, relaciones de pareja que cercenan, abusos que se callan, vulneración de los derechos personales que ni siquiera se percibe.

Secretos del corazón

susy 5

Toda la vida he deseado perversamente que alguien, mi padre, mi madre, mis novios, mis amigos, mi hermano, se acerque un día sigilosamente hasta mi lecho de dolor—por llamarlo de manera dramática, tan conveniente a una amiga de Susy, secretos del corazón como yo—y toque mi almohada, mientras duermo, con la intención de buscar los rastros de mis lágrimas.

Pase libre

fin cine

Mi tío era un manantial de escenas públicas. Cuando mis primos eran chicos, los llevó un día a los juegos del Parque Rodó. Por esa distancia que da el tiempo y que —en mayor o menor medida— nos convierte a todos en personajes o caricaturas, a veces ellos cuentan la escena muertos de risa, pero en aquel entonces pasaron enorme vergüenza.

Santo Varón

Tangueros

Pasan los años y la tanda de Clarín, clásica radio uruguaya, siempre se ve bendecida con auténticas perlas de doctores que prometen curar “los trastornos sexuales del varón”. Tango, lunfardo, machismo herido. Publicidad montevideana entre vintage y vanguardista.

Ashes to ashes

Cinderella_Ashes

No puedo acordarme bien cómo era el dicho aquel: “Donde hubo fuego, cenizas quedan” o, dándole la vuelta, “Donde hay cenizas, es que hubo fuego”. Tampoco me doy cuenta de si esa inversión cambia demasiado el sentido final del refrán.

Deseos extintos

la dama de las camelias

Nuestra columnista, uruguaya de origen, vivió varios años en México antes de regresar a su país. ¿Quién dice que patria sólo hay una?

Omnis Amans Militat (Todo amante es un soldado)

Venus del espejo, Diego Velázquez

A propósito del dossier de Replicante dedicado al amor y otros sentimientos, nuestra columnista recurre a la lectura de un clásico de Ovidio y a su propia experiencia para ofrecernos algunas pistas en caso de enamoramiento de hospital.

Escritoras y directoras… ¡de vuelta a la cocina!

nosoyfeminista

El mundo editorial sigue insistiendo en categorías como literatura femenina, como si existiera una natural contrapartida de literatura masculina (supongo que opinan que la escritura de los hombres es el default de la literatura, que no hace falta diferenciarla siquiera).

Asociación Internacional de Publicaciones Culturales
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