Weiwei y el romance con Occidente

Resumen de la 55 Bienal de Venecia

A esta especie de héroe contemporáneo —y que quede claro que yo también aplaudí en la sala de teatro de Viena cuando terminó la proyección del documental acerca de su vida Never Sorry— vale la pena preguntarle si no se ha convertido en un medio más del que se ha valido la cultura occidental para declararse superior.

Ai Weiwei, "Sacred".

Ai Weiwei, «Sacred».

En la reciente Bienal de Arte de Venecia llama la atención, aunque sin sorpresa, el despliegue dado a Ai Weiwei, el artista que, tal pareciera, compró a Occidente.

En esta Bienal —que se ha tomado como nunca antes los espacios para “Eventos Colaterales”, rescatando así el tránsito por la ciudad de Venecia— se exhibe Disposition, de Weiwei, en dos localidades: en el Zuecca Project Space la obra “Streight”, compuesta por 150 toneladas de barras de acero recuperado de las vigas de escuelas colapsadas en 2008 en Sichuan, China, y en la Chiesa de S. Antonin se exhibe “S.A.C.R.E.D.”, que consiste en seis cajas de acero que contienen escenas de la detención del artista durante 81 días en 2011. Los nombres de cada caja son Supper, Accusers, Cleansing, Ritual, Entropy y Doubt. La obra “Bang” está en el pabellón alemán, donde sus ya más que conocidas 886 sillas de madera fabricadas artesanalmente se instalaron de manera explosiva desde el suelo hasta el cielo raso.

El despliegue de estos tres trabajos de Weiwei en la Bienal ha sido considerado por expertos como la mayor exposición de un único artista en un festival internacional, aunque tal magnitud en la exhibición de la obra de este artista no sea tan novedosa para el contexto europeo, ni tan abrumadora.

El despliegue de estos tres trabajos de Weiwei en la Bienal ha sido considerado por expertos como la mayor exposición de un único artista en un festival internacional, aunque tal magnitud en la exhibición de la obra de este artista no sea tan novedosa para el contexto europeo, ni tan abrumadora. Recordemos el caso de la contundente exposición So Sorry en la Haus der Kunst en Munich en 2009.

Ai Weiwei, “Streight”.

Ai Weiwei, “Streight”.

En 2009 impresionaba ver la obra “Rooted Upon” en el corredor principal de la Haus der Kunst, donde cien árboles talados de diferentes provincias de China exponían sus raíces al cielo raso. Rodeando las raíces se exhibían los retratos de otro trabajo monumental de Weiwei, “Fairytale”, hecho para la Documenta de Kassel en 2007, donde mil y un chinos fueron traídos a Kassel durante una semana en grupos de doscientos.

Parece difícil de creer que el colosal Weiwei, recordado igualmente por su instalación de cien millones de semillas de girasol hechas manualmente con cerámica para la galería Tate Modern —entre 2010 y 2011—, sea el mismo artista de gestos minúsculos que en 1995 produjo la obra “Finger”, donde fotografía su dedo anular frente a monumentos como la Casa Blanca, la Torre Eiffel y la Plaza de Tiananmen.

A esta especie de héroe contemporáneo —y que quede claro que yo también aplaudí en la sala de teatro de Viena cuando terminó la proyección del documental acerca de su vida Never Sorry— vale la pena preguntarle si no se ha convertido en un medio más del que se ha valido la cultura occidental para declararse superior, gracias al viejo esquema de alabar a quien odia lo que Occidente odia.

Otra sorpresa de la Bienal de Venecia es el papel de Cindy Sherman ahora como curadora de gran parte del pabellón “Arsenale”, donde incluso incluye fotografías de su colección personal.

Si de dimensiones colosales se trata, la 55 Bienal cuenta con el pabellón de España con el trabajo de Lara Almarcegui, donde no son tan apabullantes las montañas de escombros que habitan el recinto como sí lo es el trabajo de investigación elaborado por la artista en la isla abandonada de Sacca San Mattia frente a la isla de Murano.

Igualmente, el imponente proyecto del pabellón de Portugal representado por el trabajo de Joana Vasconcelos, que consiste en un barco transformado en el exterior por un panel de baldosas pintadas a mano y, en el interior, una intervención de croché, textiles y LEDs, mientras que en la cubierta se escucha la nostálgica música portuguesa durante el trayecto de media hora por los canales de Venecia. También en la cubierta de este pabellón flotante se ofrecen discusiones sobre la participación de Portugal en la Bienal, así como conciertos de diferentes géneros de música portuguesa y charlas.

Vadim Zakharov, “Danae”.

Vadim Zakharov, “Danae”.

Otra de las grandes atracciones de la Bienal es el pabellón ruso, curado por Udo Kittelmann, donde se presenta el trabajo “Danae”, del artista Vadim Zakharov, donde monedas doradas caen como lluvia del cielo.

En una entrevista se le preguntó a Zakharov:

There is a room that has a man up on a ladder, sitting still, eating peanuts. On the wall, the sentence “…the time has come to confess our Rudeness, Lust, Narcissism, Demagoguery, Falsehood, Banality, and Greed, Cynicism, Robbery, Speculation, Wastefulness, Gluttony, Seduction, Envy, and Stupidity.” What does it symbolize?

Business people. And generally everyone who ignores what is happening around them. We do live in a different, more difficult society. This is a provocation. But you know, I don’t like to explain my works, I like to place mirrors, and have people interpreting.

En esta misma dirección, y ampliando la relación que parece cada vez más relevante entre la crítica al momento económico actual y el arte, el pabellón de Grecia exhibe un filme acerca del dinero en tres partes interconectadas entre sí. Stefanos Tsivopoulos quiere así, en su propuesta “History Zero”, cuestionar el valor del dinero. Igualmente, en el pabellón se exhibe un panel donde se muestran alrededor de treinta diferentes maneras de intercambio comercial que han aparecido a lo largo de la historia de los últimos siglos y que excluyen el dinero.

En este prolífico ambiente crítico sorprende que el León de Oro a mejor artista haya sido otorgado al inglés-alemán Tino Sehgal (1976), conocido por ofrecer performances donde se interpreta música a capela. Las razones de la Bienal para otorgarle el premio son: “For the excellence and innovation that his practice has brought opening the field of artistic disciplines”. ®

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Publicado en: Arte, Octubre 2013

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