Los orígenes de San Luis

427 años de pasado virreinal

El 3 de noviembre de 1592 se fundó San Luis Mexquitic, nombre referenciado a las poblaciones de Puesto de San Luis y San Miguel Mexquitic, hoy la ciudad de San Luis Potosí.

Ilustración para la portada del libro de Philip Wayne Powell Capitán mestizo. Miguel Caldera y la frontera norteña (FCE, 1980).

Tras la conquista de los pueblos de Mesoamérica la expansión territorial de la Nueva España fijó su horizonte de crecimiento hacia el norte de México, tierras desconocidas hasta entonces por ellos. El misterio de lo que encontrarían en aquella zona invitó a los más aventureros a explorar la nueva región y crear poblados que pudieran controlar paulatinamente. Uno de esos grupos fueron los frailes franciscanos que, casi en la totalidad, evangelizaron el territorio de Áridoamérica.

Los franciscanos encontraron en los territorios actuales de San Luis Potosí a grupos indígenas denominados “guachichiles”, nombrados así por indígenas rivales que los consideraban salvajes. Diego de la Magdalena, fraile franciscano, logró hacia 1585 la cristianización de una gran parte de los indígenas locales, muchos de ellos aún eran “cazadores recolectores” —es decir, no eran del todo sedentarios— y se regían, además, por sus propios rituales y cosmovisión.

Los guachichiles cristianizados estaban establecidos en una zona de manantiales, un verdadero oasis en la región desértica del norte, en lo que actualmente es la plaza de Los Fundadores. En ese lugar, cuentan que había numerosos manantiales que alimentaban, a su vez, decenas de ríos. En la plaza, actualmente podemos observar el edificio de la rectoría de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí —antiguo convento de la orden de los jesuitas— y las iglesias de La Compañía o Sagrario Metropolitano y la Capilla de Loreto, entre otros importantes edificios.

Antes del nacimiento de la ciudad existió otro poblado al noroeste, al que se denominó San Miguel Mexquitic, en donde se construyó un convento y una parroquia —que aún permanecen en el municipio de Mexquitic de Carmona—. Sin embargo, por la resistencia y la hostilidad de los guachichiles se solicitó al virrey Luis de Velasco el consentimiento para traer 400 familias de tlaxcaltecas para ayudar en la evangelización. Debido al rápido crecimiento del lugar se le denominó Provincia de Mexquitic.

En 1591 algunas de las familias tlaxcaltecas fueron establecidas en las cercanías de la ermita de la Santa Veracruz, en lo que actualmente ocupa la iglesia de La Compañía de Jesús, donde ciertamente existe, en el exterior, una cruz que recuerda el lugar “exacto” del establecimiento de aquellos grupos. Un año después, el 4 de marzo de 1592, descubrieron el Cerro de San Pedro, lo que provocó un cambió radical en el crecimiento de aquellas poblaciones primitivas. Un personaje clave en todo este proceso fue el capitán Miguel Caldera, un mestizo que junto a Diego de la Magdalena logró que la paz prevaleciera en las regiones cercanas.

Los primeros cronistas de la ciudad mencionan que Miguel Caldera designó a tres personas para la exploración de unos cerros cercanos en donde se creía que había una mina. Pedro de Anda, uno de los comisionados en su búsqueda, al encontrar en el lugar bautizaría al cerro con el nombre del santo de su nacimiento, San Pedro Apóstol, y el nombre de las riquísimas minas de Potosí en Bolivia, descubiertas en 1545 por un indígena local, curiosamente, como cuentan que sucedió en San Luis.

Debido a la escasez de agua del lugar el grupo de mineros españoles decidió establecerse en la región cercana a los manantiales, creando así el primer asentamiento español. El 3 de noviembre de 1592 se fundó legamente San Luis Mexquitic, nombre referenciado a las poblaciones de Puesto de San Luis y San Miguel Mexquitic.

Debido al pronto auge de las minas, Miguel Caldera y Juan de Oñate, el primer alcalde, decidieron crear la traza de la ciudad y repartieron los terrenos a españoles, en lo que actualmente es la plaza de Armas —a una cuadra de la plaza Los Fundadores—. El enorme auge de oro y plata atrajo a decenas de familias españolas, que incrementaron la población, permitiendo que en 1631 el poblado fuese considerado el tercero más importante de Nueva España.

Finalmente, el 30 de mayo de 1656 se le concede el título de ciudad por el virrey de Albuquerque, y el 17 de agosto de 1658 lo ratifica el rey Felipe IV. Con el nombramiento se le asignó el escudo de armas, en el que puede verse a san Luis Rey de Francia —Luis IX— de pie sobre el cerro de San Pedro, tras él, un fondo azul y dorado con dos barras cada una, de plata y oro, respectivamente, que aún permanece como escudo de la ciudad.

Al caminar sobre la plaza Los Fundadores o Armas es inevitable pensar que fue en ambos lugares donde se desarrolló la primitiva ciudad. Han pasado 427 años desde su creación y estoy seguro de que aún nos esperan grandes cambios y una nueva historia por compartir. ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas

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