Pequeña y preciosa existencia

Scott Pilgrim vs. The World, de Edgar Wright

Cuando se anunció que la novella gráfica escrita por el canadiense Bryan Lee O’Malley sería llevada a la pantalla grande, la expectación de sus seguidores fue creciendo. A pesar de que no fue tan bien recibida por la crítica, para algunos se trata de un filme de culto.

Do I dare
Disturb the universe?
T.S. Eliot

Las adaptaciones cinematográficas siempre han sido fuertemente criticadas por los grupos tradicionalistas, quienes dicen que una película es tan infiel a la obra original, y tan pobre, que no vale la pena verla por haber arruinado la narración primera. Por lo general estas adaptaciones de los grandes clásicos (en algunos casos ni tan grandes ni tan clásicos) de la literatura, piezas fundamentales de los cómics e historias de videojuegos llegan a la cartelera con un gran apoyo publicitario y gran expectación por parte del público. En los meses previos al estreno, las ventas y los análisis de la primera semilla se incrementan considerablemente, atrayendo a nuevo público que les permite tener un punto de comparación entre ambos trabajos (ese nuevo público es acusado de oportunismo por el antes mencionado grupo tradicionalista, siendo que en realidad no tiene nada de malo conocer el cómic gracias a la promoción de la película).

Cuando se anunció la adaptación cinematográfica del cómic canadiense —o novela gráfica, para no herir susceptibilidades— Scott Pilgrim, escrito por Bryan Lee O’Malley, la noticia se transmitió de boca en boca y logró que un público selecto esperara con ansias el gran estreno, que en México se retrasó casi tres meses; cuando finalmente se estrenó —el 5 de noviembre—, las pocas salas que exhibían la película no estaban ni al 50% de su capacidad. Con todo, en internet se dice que Scott Pilgrim está destinada, pese a la mala recepción de la crítica y el marketing, a ser una película de culto. Algunos van más lejos y afirman que en algunos años será un clásico de la cultura pop, una referencia obligada junto con filmes como Volver al futuro —que se reestrenó en cines el mismo 5 de noviembre—, Star Wars, El señor de los anillos y otros más.

Scott Pilgrim vs. The World (dirigida por Edgar Wright), título original de la película, condensa la historia de los seis volúmenes de la serie original y gira en torno a la vida amorosa de Scott Pilgrim, un joven canadiense, bajista de un grupo musical (Sex Bob-omb, una sutil referencia al legendario plomero rojo) conformado por el protagonista de la historia y sus amigos. Scott conoce a Ramona Flowers, la chica de sus sueños (literalmente), pero para conquistarla deberá vencer a sus “siete malvados exnovios”, que se han unido para controlar su vida amorosa.

Es cierto que el cómic presenta una historia un poco más compleja, con algunas diferencias, explicaciones sustanciales y mayor profundidad en los personajes, pero eso no impide que Scott Pilgrim vs. The World sea una adaptación bien lograda, una reescritura muy apegada al texto original y una obra en sí misma. Creo que si de algo podríamos quejarnos es de los actores que se eligieron y que físicamente no tienen la gracia de los personajes de O’Malley, difícil de lograr debido al peculiar estilo manejado en los dibujos. No pasa lo mismo con Batman, donde el personaje de Batman, Alfred y compañeros tienen características que los permiten identificar fácilmente. Otro caso peculiar es la reciente película Dragon Ball Evolution, donde es muy difícil que actores se asemejen a su contraparte animada. Los dibujos de O’Malley hacen difícil esa parte, pues la mayoría de los personajes tienen pocos atributos característicos. A excepción de Ramona y sus malvados exnovios.

Es cierto que el cómic presenta una historia un poco más compleja, con algunas diferencias, explicaciones sustanciales y mayor profundidad en los personajes, pero eso no impide que Scott Pilgrim vs. The World sea una adaptación bien lograda, una reescritura muy apegada al texto original y una obra en sí misma.

No se puede asegurar que Scott Pilgrim vs. The World pase a la historia como una película de culto y se convierta en un punto de referencia importante para la cultura pop (aunque el cómic ya lo sea). La cultura pop tiende a ser muy autorreferencial, y su intertextualidad, tan evidente, más que un recurso es un guiño al público mismo. Los constantes homenajes a videojuegos en Scott Pilgrim están dirigidos a un público que no tiene por qué ser necesariamente el mismo de Star Wars. El viaje del héroe en la obra de O’Malley es inexplicable, sin lógica, y los diálogos de los personajes, incrédulos ante la situación, se desenvuelven con una ironía también presente en el lector/espectador. Mención aparte, y honorífica, merece la buena combinación de elementos propios del cómic (el uso de la onomatopeya, los paneles y la acción de los personajes) con los recursos cinematográficos, que dan por resultado no sólo un buen trabajo fílmico sino la impresión de una lectura en directo del cómic.

Parte de la magia de Scott Pilgrim radica en lo común y, al mismo tiempo, lo excéntrico de los personajes, al contrario de la mayoría de los cómics, donde los personajes son o muy comunes o totalmente inverosímiles. En Apocalípticos e integrados Umberto Eco dice que Clark Kent representa al lector, tímido, miedoso y no correspondido, pero siempre esperanzado a que, dentro de él, exista ese superhombre capaz de recuperar años de mediocridad.

Scott Pilgrim, el cómic y la película, es un homenaje a una generación que crecimos con los videojuegos, que vivimos la decadencia del grunge con la muerte de Kurt Cobain, que escuchamos cómo emergía el rock alternativo, que experimentamos el cambio del siglo, la vida con internet. Esa generación de entre 18 y 28 años que, por todo el bagaje cultural adquirido por las vivencias y la cultura pop, también querrán sentirse los protagonistas de un videojuego, tal como Scott Pilgrim refleja su existencia.

Scott Pilgrim también es una representación del lector, alguien que en este caso no quiere encarnar los ideales de su sociedad ni tiene una doble identidad para un proceso de cambio e identificación como lo tiene Clark Kent con su doble identidad; se trata más bien de una persona fracasada y socialmente marginada, pero que dentro de su pequeña preciosa existencia puede derrotar todo pronóstico y así hacerse la estrella de su propia vida. ®

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Publicado en: Cine, Febrero 2011


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  • jgm

    Porque la adaptación de videojuegos y cómic al cine no siempre se lleva bien. Como dije, la apropiación de esos elementos son bien trasladados al cine y no lo arruina como, por ejemplo, en Batman de los 60, donde el uso de la onomatopeya y demás era muy gracioso.

  • cuculeíto

    “la buena combinación de elementos propios del cómic (el uso de la onomatopeya, los paneles y la acción de los personajes) con los recursos cinematográficos, que dan por resultado no sólo un buen trabajo fílmico sino la impresión de una lectura en directo del cómic.”

    ¿Y porqué la combinación de elementos lo vuelve un “buen trabajo fílmico” ?
    Eso no tiene sentido (ni fundamento) alguno.